El conjunto del sur de Londres no quiso dar margen a la especulación tras el 1-3 cosechado en la ida. Aunque el VAR le negó un grito temprano a Yeremy Pino por un fuera de juego milimétrico de Mateta, la insistencia tuvo premio al minuto 25. Un centro envenenado del colombiano Daniel Muñoz provocó el error de Pedro Henrique, quien terminó empujando el balón en su propia puerta para el 1-0.
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La pesadilla de los visitantes, dirigidos por Arda Turan, se agravó con la lesión de Vinícius Tobias. El ex Real Madrid tuvo que abandonar el campo por problemas físicos, obligando a recomponer el esquema ucraniano antes de la media hora.
Cuando mejor jugaba el Palace, el Shakhtar demostró por qué es un hueso duro de roer. Una brillante jugada colectiva terminó en las botas de Eguinaldo, quien sacó un latigazo a la escuadra que dejó sin respuesta a Dean Henderson.

El empate fue un espejismo de paridad, pues antes del descanso Jean-Philippe Mateta casi rompe el arco con una tijera espectacular que se estrelló en el poste, dejando a los aficionados con el grito de gol atragantado.
En el complemento, el Shakhtar intentó la heroica por medio de Elias, pero la ilusión duró poco. En la respuesta inmediata, Tyrick Mitchell puso un servicio preciso para que Ismaila Sarr fusilara y pusiera el 2-1 definitivo. Ese tanto fue el golpe de gracia para las aspiraciones ucranianas y convirtió el resto del encuentro en un trámite controlado por los de Glasner.

Para un club que solo había pisado Europa en la Intertoto de 1998, este hito representa la culminación de un sueño bajo el mando de Oliver Glasner.
El sueño de la Europa League a un solo paso
El Crystal Palace ya mira de reojo a Alemania. El próximo 27 de mayo, Selhurst Park se trasladará a Leipzig para una final inédita contra el Rayo Vallecano. El premio es doble: levantar el primer trofeo internacional de su historia y asegurar un boleto directo a la próxima Europa League.
