Buenos Aires se prepara para despedir a Lionel Messi. El Monumental será este martes el escenario del último partido del capitán con la camiseta de Argentina, en un encuentro frente a Benín que, más allá de cualquier resultado o consideración deportiva, estará marcado por el reconocimiento a una trayectoria que se extendió durante 21 años.
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Las entradas para el amistoso se agotaron en menos de dos horas. Unas 85.000 personas serán testigos de una noche que tendrá mucho más de homenaje que de partido. El seleccionado africano, ubicado en el puesto 89 del ranking FIFA y sin participaciones mundialistas, será apenas el rival circunstancial de una jornada cuyo verdadero protagonista será el Diez.
El encuentro comenzará a las 20:00 de Argentina (23:00 GMT), pero la celebración comenzará mucho antes. La Universidad de Buenos Aires distinguió a Messi con el título de Doctor Honoris Causa, el máximo reconocimiento académico de la institución, en un acto realizado en el predio de la Asociación del Fútbol Argentino.
“Es un orgullo haberlo recibido”, expresó Messi, quien en distintas ocasiones contó que lamentaba no haber podido continuar sus estudios. Con una sonrisa, incluso bromeó sobre su nueva condición: “Poder decir que soy un doctor honorífico”.
A las afueras de la sede de la AFA, los hinchas también prepararon su propio homenaje. Una enorme bandera argentina con la imagen del futbolista y la frase “la alegría de mi vida” resumió, en pocas palabras, el vínculo que Messi terminó construyendo con un público que durante años fue tan exigente como apasionado.
El último capítulo

Messi disputará su partido número 208 con Argentina y dejará un registro de 125 goles, cifras que reflejan la dimensión de una carrera que comenzó en agosto de 2005, con aquel accidentado debut ante Hungría.
El propio futbolista reconoció que será una jornada difícil de asimilar.
“Es un día muy especial para mí, sé que va a ser difícil. Voy a intentar disfrutarlo, estoy tranquilo, pero a medida que se acerca el momento del partido se va complicando”, señaló.
Y es precisamente allí donde adquiere dimensión el contraste de su despedida. El Messi que ahora se marcha es muy diferente al futbolista que durante años cargó con críticas, comparaciones con Diego Maradona y el peso de las finales perdidas.
La historia con Argentina estuvo lejos de ser sencilla. Fue subcampeón del mundo en Brasil 2014, perdió tres finales de Copa América y en 2016 llegó a anunciar su retiro del seleccionado. Aquella decisión duró apenas dos meses. Su regreso terminó abriendo el camino hacia la etapa más gloriosa de la Albiceleste.
Después llegaron las conquistas: las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima de 2022 y el Mundial de Qatar. Títulos que terminaron modificando definitivamente la relación entre Messi y el fútbol argentino.
Una despedida con símbolos
El homenaje tendrá también una fuerte carga simbólica. Fabio Santana, excombatiente de la Guerra de Malvinas, será el encargado de interpretar el himno argentino. La elección adquiere un significado especial en un país que mantiene su reclamo de soberanía sobre las islas y que recientemente volvió a cruzarse deportivamente con Inglaterra.
En el estadio estarán también varios de los compañeros que acompañaron a Messi en el camino hacia la gloria. Entre ellos, Ángel Di María, ya retirado de la selección, además de integrantes de la generación campeona del mundo en Qatar.
Messi utilizará una camiseta especialmente diseñada para la ocasión, con una franja blanca central y los rayos del sol inspirados en la bandera argentina. Buenos Aires, por su parte, iluminará de celeste y blanco algunos de sus principales monumentos, incluido el Obelisco.
“Va a ser un día inolvidable para todos”, anticipó Lionel Scaloni.
El relevo de una generación
La noche también marcará el cierre de otro ciclo. Nicolás Otamendi, vicecapitán y uno de los históricos de esta generación, también se despedirá del seleccionado.
El relevo quedará en manos de futbolistas como Cristian Romero, Enzo Fernández, Julián Álvarez y Lautaro Martínez, llamados a asumir buena parte del protagonismo de una selección que deberá aprender a convivir con la ausencia de su máxima figura.
Messi, sin embargo, se marcha en un contexto muy diferente al de aquellos años de cuestionamientos. El futbolista que alguna vez fue señalado por no poder trasladar sus éxitos del Barcelona a la selección terminó conquistando con Argentina todo aquello que durante mucho tiempo pareció negársele.
Su despedida llega, además, después de otra actuación mundialista que lo tuvo como protagonista. En Norteamérica 2026 volvió a alcanzar la final del Mundial, aunque Argentina terminó como subcampeona.
A finales de agosto, Messi anunció su retiro internacional, poco después del fallecimiento de su padre, Jorge, quien durante buena parte de su carrera fue una figura fundamental en su vida personal y profesional.
Tiene contrato con Inter Miami hasta 2028, aunque el propio jugador dejó abierta la posibilidad de que su carrera como futbolista pueda terminar antes.
Lo que sí termina este martes es una historia que comenzó hace más de dos décadas.
Argentina ya no verá a Messi con la camiseta de la selección después de este partido. Quedarán los títulos, los goles, las derrotas, las finales perdidas, las críticas, la persistencia y, finalmente, la gloria.
Porque si algo terminó definiendo la relación entre Messi y la Albiceleste no fue solamente haber ganado. Fue haber insistido hasta conseguirlo.
Y ahora, cuando llegue el momento de su último partido, el fútbol argentino tendrá la oportunidad de hacer algo que durante muchos años pareció imposible: simplemente agradecerle.
