Olimpia afina los últimos conceptos estratégicos de cara al trascendental duelo ante Vasco da Gama por la Copa Sudamericana. En la víspera del encuentro, el entrenador Pablo “Vitamina” Sánchez repasó el rendimiento del equipo en el partido de ida y puntualizó los aspectos defensivos y de transición que deberán modificarse para asegurar un resultado positivo en condición de local.
Al ser consultado sobre las falencias tácticas cometidas en Río de Janeiro y los factores específicos a corregir para el compromiso de mañana, el estratega argentino analizó el desarrollo del primer tiempo de aquel encuentro y la importancia del control del balón:
“Yo entiendo que estábamos haciendo un buen partido hasta el primer gol, que fue a los 41 minutos del primer tiempo. El equipo estaba sólido, estaba compacto; no nos duraba la pelota, eso sí, por momentos no nos duraba. Cuando nosotros lográbamos pasar mitad de cancha y llegábamos con la pelota cómoda a las bandas, ahí sí empezábamos a organizarnos bien”.
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Posteriormente, el adiestrador franjeado enfatizó el peligro que representan las pérdidas en campo propio ante la velocidad de los atacantes rivales, señalando cuál debe ser la conducta del equipo en caso de una entrega errónea:
“El problema era cuando la perdíamos en nuestro propio campo porque es un rival rapidito, que sus primeros pases son hacia adelante, entonces te pueden agarrar abierto y te hacen daño. Tenemos que evitar eso: perder la pelota en nuestro campo. Si la vamos a perder, perderla lejos de nuestro arco cosa de tener mucha gente por detrás de la línea de la pelota, y en caso de perderla, sostener, cortar el juego, pasar, reorganizarnos”.

En el mismo sentido, el conductor franjeado advirtió sobre la rigurosidad del fútbol internacional y la necesidad de mantener la concentración total para reducir al mínimo los desajustes colectivos observados en el complemento del juego anterior:
“Yo quiero que el equipo esté ordenado todo el tiempo posible, ojalá todo el tiempo posible, pero se puede dar que se provoque una pérdida en nuestro campo y que nos hagan daño. Por eso nosotros tenemos que achicar ese margen de error que se repitió durante los 10 primeros minutos del segundo tiempo. Al perder la pelota, ya no hay vuelta atrás contra un brasilero. Entonces tenemos que tener mucho cuidado con eso”.
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La gestión de la ansiedad en un escenario colmado
Otro de los puntos abordados por el conductor técnico fue el factor psicológico de jugar con la presión de la hinchada a favor, catalogando dicha exigencia como una condición intrínseca de los futbolistas que defienden a una institución de alta convocatoria:
“Le digo siempre a los jugadores que es parte de la jerarquía de un futbolista, de un futbolista de equipo grande, tener que lidiar con eso. O sea, vamos a tener que lidiar con un estadio lleno un montón de veces, con la gente que quiere que el equipo vaya ganando rápido, y a veces esto no va a suceder. Para el día de mañana está la necesidad y la urgencia del resultado porque, el primer análisis que hicimos, ojalá sigamos dependiendo de nosotros las últimas dos fechas porque nos toca jugar en casa”.

A renglón seguido, el técnico reparó en cómo la impaciencia de las gradas puede repercutir en el desarrollo del juego si no se administra con templanza desde el terreno de juego:
“Pero ese jugar en casa es un poco jugar con la ansiedad de la gente, que va a querer que el equipo rápidamente se ponga en ventaja; con el correr de los minutos puede traer impaciencia, y le sucede a todos los equipos grandes. El tema es nosotros poder manejar eso con un poco de tranquilidad y no entrar en ese ritmo de locura que nos pueda llevar a cometer errores”.
La radiografía de Vasco da Gama y la incertidumbre táctica
Respecto al presente futbolístico del rival, que llega golpeado tras sufrir una dura derrota por 1-4 ante el Inter de Porto Alegre, se le preguntó al DT si dicho panorama representaba un espejismo para un partido de carácter vital para ambos clubes. Ante esto, Sánchez diferenció los contextos de las competencias y la complejidad del Brasileirão:
“A ver, son distintas ligas. No podemos poner, probablemente, a la misma altura —con todo el respeto que me merece Audax Italiano; de hecho trabajé en Audax—, pero no podemos poner a la misma altura a Audax Italiano que a Inter de Porto Alegre. Y un Inter que también está junto a Vasco da Gama y varios otros peleando en la zona baja”.
Asimismo, el entrenador manifestó su sorpresa por las variantes nominales introducidas por el conjunto carioca en sus últimas presentaciones, un rasgo poco habitual en la gestión de planteles del fútbol de ese país, lo cual dificulta la planificación previa:
“Y es una competencia tremenda la del Brasileirão. Pero también ya ha mostrado que ha hecho bastante rotación, y los brasileros no son de hacer rotación. Cuando uno mira a Flamengo, Fluminense, Vasco no hace rotación. Juegan hasta que se rompen y ahí reemplazan. Pero, sin embargo, Vasco sí ha hecho mucha rotación respecto a los equipos que han jugado en los distintos torneos que han participado. Entonces, eso a nosotros nos genera, de alguna manera, también incertidumbre”.
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En consecuencia, el técnico argentino detalló el procedimiento de scouting que realiza su cuerpo técnico y cómo esperarán a la confirmación de la planilla oficial para ajustar las directrices finales a sus dirigidos:
“Para nosotros es mucho mejor tener la certeza de que va a jugar tal equipo. Trabajamos con respecto a ese equipo, y acá hay mucha incertidumbre porque, de hecho, no solo que cambió los equipos permanentemente, sino que también cambió los esquemas de juego. Pero, bueno, ya el hecho de ir analizando a Vasco desde ya hace bastante tiempo —cuando ya lo vimos en el sorteo—, ya de alguna manera, cuando veamos la planilla mañana y veamos cuál va a ser el equipo titular, vamos, seguramente, a sacar algunas conclusiones para poder transmitirselas a los chicos”.
