Para el atacante guaraní, el momento que atraviesa el combinado dirigido por Gustavo Alfaro es fruto de una resiliencia necesaria tras años de dificultades. “Creo que es una emoción muy grande poder vivir estos momentos, sobre todo después de varios años en los que veníamos sintiendo que no salían las cosas. Pero también lo vivimos con mucha responsabilidad; sabemos que representamos a todo el país. Intentamos prepararnos de la mejor manera para poder representar a la nación en una cita mundialista, trabajando día a día para dar lo mejor de nosotros, proyectar una buena imagen y luchar por todo aquello por lo que venimos trabajando durante este tiempo”.
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Sinceridad sobre su presente en Europa
Sanabria no esquivó las preguntas sobre su actualidad a nivel de clubes, donde la falta de minutos es una constante en el Cremonese de Italia. “Si digo que estoy conforme con el presente que estoy viviendo en el club, estaría mintiendo, porque uno busca continuidad y tener ritmo, y últimamente no estoy contando con tantos minutos. Pero también soy consciente de que trabajando todo llega. Tengo la fortuna y la suerte de contar con la confianza del ‘profe’; por más que no esté contando con todos los minutos que me gustaría, ser llamado a la selección me pone muy contento. Obviamente, debo trabajar en mi club para poder tener más oportunidades y estar de la mejor manera, sobre todo para llegar con buen ritmo de partidos, pero independiente a eso, tratar de llegar bien al Mundial”.
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Las raíces y el motor familiar en su carrera
Más allá de lo táctico, el “Toni” se permitió un momento de introspección para recordar sus inicios en San Lorenzo y el sacrificio de su familia, un motor fundamental en su carrera profesional. “Uno sueña desde chico, cuando empieza su carrera. En este momento me puedo acordar de cuando empezaba en San Toñito, en San Lorenzo; de cuando mi abuela o mi tío me llevaban porque mi mamá no podía, ya que ella tuvo que abandonar el país para buscar un futuro mejor para nosotros. Es un sueño para mí poder estar viviendo esto. El hecho de poder vestir esta camiseta es motivo de orgullo y de representar al país, no solo para mí, sino también para mi familia que me ve cumplir mi sueño, y el Mundial obviamente es uno de ellos. Cuando uno está empezando la carrera sueña con vivir momentos así; el fútbol me dio mucho y espero vivir la cita mundialista de la misma manera, intentando cumplir todos los sueños que me pueda trazar”.
Paraguay cerrará su preparación en este combo internacional enfrentando a dos rivales de jerarquía que servirán para medir el aceite del equipo. El primer desafío será ante Grecia, en la ciudad de Atenas, este viernes 27 de marzo. Posteriormente, la delegación paraguaya viajará a Lens, Francia, para verse las caras con la vigente campeona africana, Marruecos, el martes 31 del presente mes.

