El “mapeo” físico: Semáforo para la formación ante Marruecos
Alfaro explicó que la conformación del once inicial para medir a los africanos está supeditada a un sistema de evaluación de fatiga que busca evitar bajas de cara a la Copa del Mundo. “La idea es no hacer tantos cambios. Vamos a introducir algunas variantes, pero hay jugadores que arriesgan, de pronto, a sufrir alguna cuestión física; una lesión, más que nada, que uno a veces no puede manejar. Nosotros realizamos evaluaciones 48 horas después de los partidos, un sistema que implementamos desde que estábamos en Ecuador. Tras evaluar las respuestas físicas de los futbolistas, el sistema nos indica el nivel de recuperación mediante alertas amarillas, verdes o rojas”.
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El argentino detalló el sistema implementado en la medición de estados físicos. “Los verdes están recuperados, los amarillos deben ser cuidados y los rojos están en situación de riesgo de lesión. Como todavía no hemos completado ese mapeo, no tenemos la tranquilidad de saber por dónde debemos ir para resolver la formación. Sin embargo, mi intención es no modificar tanto el equipo; quiero sostener una estructura porque estos son los últimos partidos donde se puede ensayar. Sé que, de pronto, hubiera sido más fácil jugar con once un partido y con otros once el siguiente, pero debemos atender a las necesidades que se presentan”.
Posesión y estrategia: Obligar al rival a retroceder
El estratega resaltó una mejoría en la tenencia del balón durante el último encuentro, pero advirtió que el ADN defensivo de Paraguay ya no es suficiente para los desafíos que se avecinan en junio. “He dirigido 16 o 17 partidos y hay un montón de respuestas que son notorias. Se las mostramos a los jugadores: hay cosas que ya hicimos el otro día y otras que nos faltan. Respecto a la tenencia, el equipo tuvo un 45%, cuando nuestro promedio era del 36% —salvo en los partidos contra Venezuela y Japón, donde tuvimos una posesión parecida—; el resto siempre había sido muy bajo. ¿Y por qué hablamos de la posesión? Porque vamos a jugar contra Marruecos o Estados Unidos. Ayer, por ejemplo, Estados Unidos perdió 5-2 con Bélgica y parece vulnerable, pero Bélgica tuvo la capacidad de obligarlo a retroceder. Si logras que el rival retroceda, es ahí donde tienes la capacidad de imponer lo tuyo”.
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El cazador de utopías advirtió además la importancia de hacer retroceder a los rivales ante rivales de gran exigencia. “Esto lo hablamos desde que perdimos con Brasil: si no tenemos la capacidad de hacer retroceder a los rivales, es muy difícil ganar este tipo de partidos. Por eso, en la conferencia de prensa en Perú, dije que lo hecho en las Eliminatorias nos alcanzó para clasificar al Mundial, pero no nos alcanza para jugarlo como uno pretende. Ahí es donde tenemos que trabajar. Si no logramos una mayor capacidad de inicio de juego, de asegurar el destino de la pelota, de ponerla por abajo y dar amplitud al equipo, nuestras posibilidades se complican. No se trata únicamente de ir a aguantar, sostener y defender”.
El ADN paraguayo y el ritmo de alta intensidad
Para el seleccionador, el principal desafío es nivelar la intensidad de los jugadores del plano local con el ritmo internacional, citando casos específicos de desgaste físico. “Eso no lo tenemos que perder, porque es el ADN y la idiosincrasia del fútbol paraguayo: la lucha y la entrega. Eso lo vamos a sostener, pero desde lo futbolístico necesitamos dar mejores respuestas. Algunas aparecieron contra Grecia y otras las tenemos que seguir buscando, aunque se haga difícil. Por ejemplo, si quiero trabajar las presiones en la salida con movimientos coordinados: en el segundo tiempo intentamos presionar y llegamos una fracción de segundo tarde por falta de habitualidad. Eso lo da el trabajo. Ojalá tengamos el tiempo necesario en la previa de la Copa del Mundo para ajustar esos detalles”.
El entrenador cito el caso espécifico de Alan Benítez para dar un paralelismo de la exigencia que requiere competir en el escenario internacional. “Luego hay detalles evidentes que hacen a la cuestión física propiamente dicha. Alan Benítez terminó lesionándose, pero él recorrió en alta intensidad el doble de metros de los que recorre en el fútbol local. Eso te lleva a un nivel de exigencia mucho mayor. Lo mismo le pasó a Lucas Romero. Están acostumbrados a otro ritmo, y esto no significa que yo menosprecie el fútbol local, pero se juega a otra velocidad y a otra intensidad”.
El seleccionador detalló la alta preparación física que requiere la élite del fútbol mundial. “En este escenario, el ritmo es distinto y por eso es importante la continuidad. Alan no la tenía, volvió a Libertad y ahí pudo jugar, pero se terminó lesionando en un saque lateral porque se le fue la pierna debido al esfuerzo previo y a la cantidad de metros de alta intensidad que el partido lo forzó a realizar. Hay jugadores que están acostumbrados a ese ritmo; a Enciso, por ejemplo, lo saqué en su mejor momento porque lo quería tener para este partido. Hay futbolistas que ya están en ese nivel y otros que todavía no”.
La cuenta regresiva hacia el Mundial
Con el debut mundialista a la vuelta de la esquina, Alfaro cerró su intervención con una reflexión sobre la urgencia de aprovechar cada entrenamiento. “Si no tenemos a todos los jugadores parejos en ese nivel, nos va a ser difícil competir como queremos en la Copa del Mundo. Hay muchos dilemas que debemos resolver y encontrarles respuesta, porque faltan setenta y pico días. Falta poco, pero a la vez falta mucho. Cada día que pasa hay que aprovecharlo, porque no es un día más, sino uno menos que queda para el Mundial. Tenemos que trabajar para llegar de la mejor manera”.

