Para el argentino, el conjunto africano representa actualmente uno de los picos de intensidad y organización a nivel global, destacando su capacidad para captar talento y su éxito en divisiones formativas. “La verdad es que Marruecos es, para mí, un espejo; así se lo decía a los jugadores. Fue la revelación del último Mundial. Es un equipo muy intenso, de mucha agresividad física y con muy buenas capacidades; tienen jugadores en ligas top con rendimientos extraordinarios y han sido campeones del mundo en la categoría Sub-20. El otro día leía que colapsó la plataforma de la FIFA por la nacionalización de jugadores marroquíes nacidos en Francia que querían representar a Marruecos. El fútbol marroquí está en una expansión permanente y eso va en consonancia con el rendimiento de su selección”.
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La mirada puesta en el Mundial 2030
Alfaro aprovechó el análisis del rival para lanzar una profunda reflexión sobre la planificación a largo plazo en Paraguay. Según el DT, el éxito sustentable no depende de rachas generacionales, sino de proyectos que comiencen con años de antelación. “Lo veo como un candidato serio en esta Copa del Mundo, y ni hablar de la próxima, porque para eso están trabajando. A veces digo qué es lo que a mí me gustaría que Paraguay tuviera: Paraguay ya debería estar pensando en el 2030, y en el 2030 no hay que pensar después de este Mundial, había que haberlo hecho hace dos años. Los chicos que hoy tienen 15, 16 o 17 años son los que tendrán 21 o 22 cuando llegue el 2030, y no podemos empezar a prepararlos cuando falten solo dos años. ¿Cómo hacemos para tener camadas parejas? ¿Cómo hacemos para cubrir puestos donde hoy no hay jugadores? Cuando tienes un proyecto orientado en ese sentido, entiendes el porqué de los resultados”.
El seleccionador detalló la importancia de crear un trabajo de base. “Puedes tener una buena generación que te dure un tiempo, pero si quieres algo sustentable, tienes que estar dispuesto a hacer cosas que tal vez tú mismo no llegues a ver. Se lo dije siempre al presidente: si no estamos preparados para realizar ese tipo de gestión, es imposible que el fútbol de Paraguay sea sustentable. No hay que empezar después de la Copa del Mundo; el tiempo perdido es muy difícil de recuperar. Hay federaciones que ya lo entienden y van orientadas hacia ese aspecto. Obviamente, lo más importante es el Mundial que viene, pero ellos ya están preparando el de 2030. Por eso digo que es un lindo espejo donde mirarse, más allá de los nombres de siempre como Brasil o Argentina”.
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Nivelar hacia arriba sin perder la identidad
El seleccionador insistió en que el crecimiento de la Albirroja debe estar acompañado por un fortalecimiento de la liga local y una búsqueda institucional de competitividad en torneos continentales. “Hay muchas federaciones que, quizás no por cantidad de habitantes pero sí por organización, tienen perfiles similares al nuestro. ¿Por qué nosotros no podemos ir por ahí? Se trata de nivelar hacia arriba sin perder la idiosincrasia del país. Ojalá eso derrame en el fútbol local; me encantaría ver siempre equipos de Paraguay entre los cuatro finalistas de la Sudamericana y la Libertadores, y ver cada vez más jugadores jóvenes jugando en Primera, no por una regla que los obligue, sino por una búsqueda institucional de la federación”.
El desafío táctico: Achicar la distancia
Alfaro reconoció la dificultad del compromiso de este martes, priorizando las conclusiones futbolísticas por encima del marcador, entendiendo que enfrentar a los mejores es la única vía para llegar preparados a la cita mundialista. “Este enfrentamiento con Marruecos será muy exigente. Quizás sea el rival más difícil que pudimos haber elegido, pero teníamos que pasar por este escenario. Como les dije, no me importan los resultados, me importan las conclusiones que debo sacar, porque sé que me falta trabajo. Para el partido contra Marruecos recién podremos hacer algo mañana, y será muy poco. Ellos, más allá de haber cambiado de entrenador, vienen jugando juntos desde hace más de cuatro años; ya hay un proceso de continuidad. Nuestra tarea es ver de qué manera achicamos esa distancia y nos nivelamos hacia arriba. La única forma de lograrlo es enfrentando a equipos que nos demuestren qué nos falta pulir y trabajar para llegar de la mejor manera a la próxima Copa del Mundo”.

