Fátima Romero y Santina Würth: ganar también es aprender a convivir con la presión

Santina Würth, Carlos "Pirulo" González y Fátima Romero en los estudios de ABC Cardinal.
Santina Würth, Carlos "Pirulo" González y Fátima Romero en los estudios de ABC Cardinal.

Fátima Romero, campeona de la Maratón Internacional de Asunción, y Santina Würth, vencedora en los 10 kilómetros, compartieron en “El Polideportivo” de ABC Cardinal sus experiencias sobre la preparación, la presión, la fortaleza mental y las dificultades que implica el alto rendimiento. Ambas coincidieron en que detrás de cada resultado hay mucho más que el día de la competencia: hay meses de trabajo, sacrificios, frustraciones y la necesidad de volver a empezar.

Ganar una carrera no significa que el camino haya sido sencillo. Para Fátima Romero y Santina Würth, dos de las protagonistas de la reciente Maratón Internacional de Asunción, el resultado es apenas la parte visible de un proceso que incluye preparación física, planificación, concentración y, sobre todo, una enorme exigencia mental.

Las dos atletas estuvieron como invitadas en “El Polideportivo” de ABC Cardinal, donde hablaron de sus recientes triunfos y de todo lo que implica competir al máximo nivel.

Fátima llegó a la Maratón Internacional de Asunción después de 11 semanas de preparación específica, con doble turno, entre 150 y 160 kilómetros semanales y jornadas que podían alcanzar los 25 o 26 kilómetros.

El esfuerzo tuvo su recompensa, pero la propia corredora reconoció que el circuito fue exigente y que las piernas quedaron muy castigadas después de los 42 kilómetros.

Fati Romero con su medalla de campeona de la Maratón Internacional de Asunción.
Fati Romero con su medalla de campeona de la Maratón Internacional de Asunción.

“Esta vez las piernas quedaron bastante lastimadas comparando con otras maratones. El circuito fue bastante duro”, contó.

El domingo posterior a la carrera prácticamente estuvo destinado a la recuperación. “Llegué a mi casa, almorcé y era dormir. Sentía el cansancio, pero no podía dormir porque la adrenalina estaba ahí y no me dejaba”, relató.

La experiencia acumulada también le permitió enfrentar de otra manera uno de los momentos más temidos de la maratón: los kilómetros finales.

Fátima lleva 12 maratones y reconoce que al principio los 30 kilómetros representaban una barrera psicológica. “Llegar a los 30 kilómetros era como que me ponía a pensar cómo iban a reaccionar mi cuerpo y mis piernas para poder ir avanzando, porque faltaba muchísimo”, explicó.

Fatima al cruzar la meta de los 42 kilómetros y 194 metros.
Fatima al cruzar la meta de los 42 kilómetros y 194 metros.

Con los años, ese temor fue desapareciendo. “Hoy puedo decir que puedo controlar súper bien. Ya no me asustan los 35”, afirmó.

En sus primeras experiencias, el miedo estaba relacionado con no poder mantener el ritmo o con que el cuerpo simplemente dijera basta. La preparación mental fue fundamental para cambiar esa percepción y aprender a convivir con la distancia.

“Muchas veces, cuando preparás distancias largas, trabajás mucho mentalmente. Trato de no pensar tanto en los kilómetros que faltan, de distraerme con el paisaje o con otras cosas”, señaló.

En la reciente Maratón de Asunción también pudo disfrutar de algo que normalmente no es sencillo para un atleta de élite: el contacto con el público.

“Esta maratón corrí disfrutando. Fue una fiesta verdaderamente. Había tanta gente, tantos extranjeros, todo ese público que te gritaba y te apoyaba. Disfruté y no dudé en saludar a cada persona”, contó.

Su preparación no terminó con la llegada. Después de una maratón, el proceso de recuperación vuelve a comenzar. Fátima explicó que lo recomendable es correr dos maratones al año, debido al tiempo necesario para prepararlas y luego recuperarse.

Ahora, su objetivo vuelve a cambiar. “La otra semana empiezo una nueva preparación con miras a buscar nuevamente correr rápido. Es lo que más me cuesta a mí, las distancias cortas”, comentó.

El día en que el cuerpo no responde

Una de las enseñanzas que deja el alto rendimiento es que una buena preparación no garantiza que el día de la competencia todo salga de acuerdo con lo previsto.

Fátima lo experimentó en carne propia en Rotterdam, Países Bajos. Después de dos meses de entrenamiento en altura en Colombia, llegó a Europa buscando la clasificación para los Juegos Panamericanos de Lima. Había preparado la carrera para conseguir la marca, pero abandonó en el kilómetro 33.

“Creo que fue una de mis mejores preparaciones, pero llegué sobrecargada. No hice la descarga completa que necesitaba. Fueron dos meses de mucho entrenamiento y me di cuenta de que había sobrepasado el límite”, relató.

También recordó las dificultades que puede generar un viaje internacional. En aquella ocasión llegó ocho días antes para adaptarse al cambio horario y al paso de la altura al llano.

“Era un cambio de ocho horas. Sentía el cansancio del avión y después el cambio de horario. Mi cuerpo quería dormir. Me llevó esos ocho días volver a adaptarme”, explicó.

Para una maratonista, esos detalles pueden terminar siendo determinantes.

Fátima también habló de la frustración que genera abandonar una carrera después de meses de preparación. “Es muy frustrante. Imaginate toda la preparación que hiciste y tener que dejar a mitad de carrera. Mentalmente trabaja mucho”, expresó.

Sin embargo, aclaró que hay una diferencia fundamental entre un mal día y un problema físico.

“Si no va saliendo el ritmo, vas al ritmo que estás dando y terminás. A menos que tengas un problema físico. Ahí está la salud, que también hay que priorizar”, señaló.

La frustración, en algunos casos, puede ser tan grande que lleva al atleta a pensar incluso en abandonar el deporte.

Fátima contó que el año pasado llegó a plantearse esa posibilidad después de 18 años de trayectoria. “Pensé en dejar. Dije: ‘hasta acá llego’. Después empecé a ver todo lo que logré a través del deporte y dije: ‘no, yo todavía puedo’. Y ahí me levanto, sigo y vuelvo”, relató.

Santina y el desafío de los 42 kilómetros

La corredora Santina Núñez se consagró en la distancia de los 10 kilómetros.
La corredora Santina Núñez se consagró en la distancia de los 10 kilómetros.

Santina Würth vive una etapa diferente de su carrera. A sus 25 años, sus principales objetivos están en los 5.000 y 10.000 metros, además de los 1.500 metros en pista.

Ya corrió tres medias maratones, pero todavía no debutó en los 42 kilómetros. Y, por ahora, no tiene apuro.

“Quiero desarrollar mi máxima capacidad en distancias menores”, explicó.

Su plan contempla debutar en la maratón alrededor de los 28 años. “La verdad que sí, asusta. Suena mucho, 42 kilómetros. Uno está acostumbrado a los 5K, los 10K, a la media maratón y de repente tiene que hacer la maratón”, reconoció.

Su presente, sin embargo, está enfocado en distancias más cortas. En la reciente MIA consiguió su mejor registro en 10 kilómetros, con 35 minutos y 15 segundos, en la que fue su primera competencia del año sobre esa distancia.

Santina con el premio a los 10 K: “Quiero desarrollar mi máxima capacidad en distancias menores”
Santina con el premio a los 10 K: “Quiero desarrollar mi máxima capacidad en distancias menores”

La preparación específica fue de tres a cuatro semanas. El entrenamiento no aumentó demasiado respecto al que realiza para los 5.000 metros, pero sí cambiaron los trabajos de calidad y los ritmos.

“Para los 10 kilómetros trabajamos un poco más lento y con mayor volumen. Para 5 kilómetros puedo hacer cinco repeticiones de 1.000 metros al ritmo que quiero correr; para 10K hago más volumen, por ejemplo, ocho de 1.000 metros, un poco más lento”, explicó.

Santina también sabe que el cuerpo puede sorprender incluso después de una semana de buenos entrenamientos.

“En el calentamiento uno ya se da cuenta de cómo está el cuerpo. Es como si las piernas no reaccionaran, como si pesaran más o estuvieran débiles”, contó.

Las causas pueden ser múltiples: descanso, clima y otros factores. En el caso de las mujeres, agregó, también puede influir el ciclo menstrual.

“Hay demasiados factores que pueden jugar en contra”, resumió.

A diferencia de una maratón, en las distancias cortas se puede competir con mayor frecuencia. Pero eso tampoco significa que el cuerpo sea inmune al desgaste.

“Si competís dos semanas seguidas no hay ningún problema. Pero si en un mes competís cuatro veces seguidas, o cinco o seis semanas, ahí sí pasa factura”, explicó.

La derrota también forma parte del camino

Santina tiene una manera distinta de procesar una mala competencia. Reconoce que el mismo día puede aparecer el enojo, la tristeza o la frustración, pero con el paso de los días intenta poner el resultado en perspectiva.

“Si siempre pensamos y esperamos que todo salga bien, entonces todo el mundo sería deportista. El deporte es así. Te hace enojar, pero también hay demasiados momentos lindos”, manifestó.

Y dejó una reflexión que resume su manera de afrontar las derrotas: “Una competencia no define toda mi trayectoria deportiva”.

Para Fátima, la frustración puede durar mucho más, especialmente cuando se trata de una maratón. “Preparaste durante meses, invertiste tiempo, tu familia, hijos, el gasto económico que conlleva esa preparación y tener que abandonar una carrera duele bastante”, sostuvo.

En algunos casos, admitió, la recuperación mental puede llevar meses.

Un salto que todavía cuesta

El entrenador Carlos “Pirulo” González, también invitado de “El Polideportivo”, puso las experiencias de las atletas dentro de un contexto más amplio y pidió comprender las dificultades que atraviesan los deportistas paraguayos.

Según explicó, el aspecto mental es fundamental, pero no puede utilizarse como única explicación cuando un atleta no consigue el resultado esperado en una competencia internacional.

González puso como ejemplo el salto que existe entre las competencias sudamericanas y los grandes eventos mundiales. Un atleta paraguayo puede alcanzar su mejor nivel para conseguir una medalla en un Sudamericano y, semanas o meses después, encontrarse con rivales de un nivel superior en un Mundial.

“Hay que tener paciencia con el deportista paraguayo”, sostuvo, al señalar que los atletas locales necesitan una progresión que vaya desde el ámbito nacional hacia Sudamérica y posteriormente hacia competencias fuera de la región.

Para el entrenador, los picos de rendimiento tampoco pueden sostenerse durante todo el año. En muchas ocasiones, los atletas buscan estar en su mejor momento para las competencias que pueden significar una medalla y, sobre todo, continuidad en los programas de apoyo.

Por eso considera fundamental “romper la frontera”: competir en otros países, enfrentarse a rivales de mayor nivel y acumular experiencias que permitan elevar progresivamente el rendimiento.

En ese camino, el deporte paraguayo necesita también ampliar su base. González apuntó a la detección de talentos desde las escuelas, la formación de entrenadores, los hábitos familiares y una mayor participación deportiva.

“Es una cuestión cultural”, resumió.

Las historias de Fátima y Santina muestran justamente ese otro lado del resultado. La medalla, el título o una buena marca son apenas el final de un proceso en el que también aparecen el miedo, el cansancio, los días malos, las dudas y las derrotas.

Y la capacidad de volver a empezar.