En noviembre de 2025, el transporte público metropolitano registró cerca de 1.800 buses, pero solo alrededor del 76% de unidades operaron en promedio cada día. Esto implica que una parte significativa de la flota no estuvo disponible lo que tratándose de un servicio esencial, pone de relieve las dificultades operativas vinculadas al estado de las unidades.
En este contexto, un estudio de Horizonte Positivo sostiene que la reforma propone un cambio estructural en la forma en que se gobierna y organiza el transporte público metropolitano. La ley consolida la rectoría del sistema en el Estado y fortalece el rol del Viceministerio de Transporte en la planificación, regulación y supervisión del servicio.
El nuevo marco legal busca ordenar la prestación con criterios técnicos, reducir superposiciones ineficientes y avanzar hacia un sistema que priorice continuidad, previsibilidad y calidad para los usuarios. Al mismo tiempo, incorpora herramientas para promover la integración tarifaria, modernizar y elevar los estándares de la flota y garantizar la prestación del servicio con reglas más claras para la relación entre operadores, usuarios y financiamiento público.
En paralelo, el Viceministerio de Transporte ya viene impulsando acciones que permiten anticipar el tipo de cambios que la reforma busca consolidar. Entre ellas, la implementación del transbordo interempresas gratuito, que permite combinar hasta tres buses pagando solo el primer pasaje dentro de una ventana de 120 minutos y hasta dos veces al día.
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Para muchos usuarios, esta medida representa un ahorro mensual estimado en torno a los 350.000 guaraníes.
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Plan piloto

En la misma línea, se avanzó con la puesta en marcha de un plan piloto de 30 buses eléctricos donados por Taiwán, destinados a operar en corredores entre Asunción, San Lorenzo y Luque. Estas unidades cuentan con infraestructura de carga y sistemas de monitoreo.
Aunque el impacto del plan piloto sobre la cobertura total será limitado en el corto plazo, el valor de esta experiencia es estratégico, ya que permite generar evidencia sobre costos reales, capacidades operativas y condiciones de integración tecnológica en un país con una matriz energética favorable.
Sin embargo, los desafíos que se abren con la implementación de la ley son significativos. Uno de los más relevantes es la capacidad institucional ya que la reforma asigna al Estado un rol más activo en la planificación, el diseño de itinerarios y el control del sistema.
Cumplir ese rol exige, además de fortalecer al VMT como órgano rector, contar con información confiable y actualizada sobre demanda real, frecuencias efectivas, desempeño de los operadores y disponibilidad de flota. Sin una gestión basada en evidencia incluso un buen marco legal corre el riesgo de traducirse en decisiones poco efectivas.
En este punto, la ley incorpora un elemento clave que merece especial atención: la transparencia y el acceso ciudadano a la información, consagrados como principio rector del sistema. El nuevo marco legal obliga a la publicación activa de datos sobre operación, tarifas, subsidios, pagos y resultados de fiscalización. Que la transparencia esté establecida por ley es un paso importante, pero convertirla en una práctica cotidiana requerirá una decisión sostenida de producir, publicar y utilizar información confiable que permita evaluar si ese esfuerzo se traduce en mejoras reales del servicio.
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Sostenibilidad financiera
Entre 2015 y 2025 se destinaron alrededor de G. 1,6 billones en subsidios al transporte público, lo que refleja la magnitud de los recursos públicos comprometidos.
En ese marco, si bien la ley define las fuentes de financiamiento y los mecanismos de administración del sistema, un avance frente al esquema vigente, el reto es asegurar que esos recursos se utilicen de manera eficiente y sostenida en el tiempo.
Finalmente, está el desafío de la confianza ciudadana ya que el transporte público arrastra un historial de promesas incumplidas que ha generado escepticismo entre los usuarios. Recuperar esa confianza exigirá transparencia, procesos claros y, sobre todo, resultados visibles.
