UGP ve oportunidad en acuerdo con la UE, pero alerta sobre eventuales condicionamientos

Imagen ilustrativa de plantaciones de soja. Desde la UGP señalan que el acuerdo comercial con la UE puede ser positivo, pero lo miran con cautela.
Imagen ilustrativa de plantaciones de soja. Desde la UGP señalan que el acuerdo comercial con la UE puede ser positivo, pero lo miran con cautela.

El presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, sostuvo que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea “no es el problema” en sí mismo y representa una oportunidad comercial para Paraguay. No obstante, advirtió que su aplicación podría verse limitada por restricciones ambientales paralelas que, según señaló, podrían distorsionar el espíritu de integración.

Desde varios sectores productivos destacan que mirarán con atención la aplicación el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea. En representación de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo insistió en que las salvaguardas ambientales serán el problema para la aplicación del acuerdo en beneficio de Paraguay.

“Siempre dijimos que el acuerdo comercial no es el problema, al contrario, es una oportunidad si se aplica con espíritu de socios y de integración real para beneficio de ambos bloques”, afirmó. Sin embargo, aclaró que todo dependerá de cómo se implementen las salvaguardas y otras regulaciones ambientales.

“La salvaguarda es restrictiva y ahí es donde ese juego de intereses va a mostrar cómo interactúa realmente el acuerdo”, expresó.

Cristaldo explicó que, a su criterio, el acuerdo está rodeado de una “telaraña” de mecanismos que podrían afectar el comercio. Identificó tres factores principales: las salvaguardias, el Reglamento 1115 de la Unión Europea y el mecanismo de ajuste de carbono en frontera. “Cualquiera de esos tres, o los tres al mismo tiempo, pueden complicar las negociaciones”, sostuvo.

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Europa quiere decidir qué se produce en Paraguay, afirma UGP

En ese contexto, Cristado afirmó que el riesgo es que regulaciones externas terminen influyendo en decisiones internas. “Lo que ellos buscan en el fondo, finalmente, es decidir dónde, cómo y qué producir en Paraguay”, advirtió.

Añadió que aunque Paraguay logró que ciertas normas no formen parte directa del acuerdo comercial, teme que puedan imponerse indirectamente a través de otros mecanismos. “Lo que no pudieron meter por la puerta del acuerdo, lo están tratando de meter por la ventana de la salvaguarda”, dijo.

No obstante, aclaró que, mientras estas exigencias no sean obligatorias dentro del marco legal paraguayo, su aplicación debería quedar en el ámbito privado. “El contrato tiene que ser voluntario. El que quiere exportar en esas condiciones, que lo haga, pero que Europa lo pague”, afirmó, insistiendo en que no debe convertirse en un trámite burocrático impuesto desde el Estado paraguayo.

Europa: poco impacto real en las exportaciones paraguayas

En otro momento, Cristaldo también minimizó el peso real del mercado europeo para Paraguay. Recordó que la Unión Europea compró aproximadamente U$S 392 millones en productos paraguayos el año pasado, sobre un total de U$S 11.000 millones exportados al mundo. “Europa no compra mucho de Paraguay”, señaló.

Además, detalló que dentro del Mercosur, Paraguay representa apenas el 0,5% de las exportaciones hacia la Unión Europea. “Brasil concentra el 85%, Argentina el 13%, Uruguay el 1,5% y Paraguay el 0,5%”, precisó.

En ese sentido, sostuvo que incluso con acuerdo vigente, el crecimiento de las exportaciones hacia Europa podría ser limitado. “Ya nos pusieron un tope. 5% al año no va a poder crecer. Si no cambian las variables, recién en veinte años se duplicarían las exportaciones”, advirtió. También recordó que productos como la soja ya cuentan con arancel cero desde hace años, sin que eso haya significado un aumento sustancial de compras europeas.

Por ello, consideró que Paraguay debe seguir fortaleciendo su presencia en otros mercados. “Tenemos que consolidar nuestra presencia en otras partes del mundo y ver qué pasa con los europeos”, expresó.

Expectativa cautelosa

Cristaldo insistió en que muchas de las preocupaciones actuales siguen en el plano de la percepción y que el verdadero impacto del acuerdo se conocerá recién cuando comiencen las operaciones comerciales concretas. “Cuando entren a la cancha los privados y empiecen las negociaciones, vamos a saber bien el impacto real. El resto es especulación”, sostuvo.

Finalmente, insistió en que consideran desde el gremio que el acuerdo como herramienta es positivo, pero su entorno regulatorio, sobre todo relacionado con el ámbito ambiental, genera dudas. “El acuerdo está bien y hay que tenerlo. El problema es la telaraña tejida alrededor que puede interferir en su buen funcionamiento”, concluyó.