El informe de la ANDE arranca indicando que el 18 de febrero de 2026, a las 15:18 horas, se registró en el sistema eléctrico un evento que causó el fuera de servicio de los sistemas Metropolitano, Este, Central, Norte y Oeste.
“Durante la siesta de esa jornada se había registrado el nivel máximo de consumo del día a las 14:05, alcanzando 5690 MW sin perturbaciones en el sistema. Al momento del incidente, 15:18, la carga del sistema ya iba en descenso y se situaba en 5.330 MW con el sistema interconectado, atendido por CH Itaipú 3.746 MW, CH Yacyreta 1.454 MW y CH Acaray 130 MW”, detalla.
La secuencia de hechos en el sistema eléctrico tuvo su inicio en la Subestación Yguazú (ES-YZU) (que costó US$ 123.400.000), donde se registró el desprendimiento de un conector de 500kV, correspondiente a una de las fases del transformador de potencial (TP) asociado al Transformador T01 (500/220kV).
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Añade que luego se produjo la desconexión de dos líneas de 220 kV entre las Subestaciones Yguazú (YZU) y Coronel Oviedo (COV), las cuales forman parte del tronco principal de transporte de energía hacia el Sistema Metropolitano.
“La salida de estas líneas fueron producto de la actuación de sus protecciones ante variaciones de magnitudes eléctricas que superaron los límites permitidos”, dice.
Apunta que debido a esta doble contingencia, se registró una disminución de la tensión en el sistema eléctrico, lo que generó la desconexión de cargas sensibles al nivel de tensión, tales como equipos de refrigeración que se desconectan de forma autónoma, y que en el momento, debido a las altas temperaturas (sensación térmica de 45ºC), se encontraban encendidos.
Los fenómenos mencionados generaron un desequilibrio entre generación y demanda, activándose los esquemas de protección con la separación del sistema eléctrico de la ANDE alimentado por CH Itaipú, CH Acaray y CH Yacyretá, “que actuaron conforme a su diseño para preservar la integridad de las instalaciones eléctricas (transformadores, líneas de transmisión, demás equipos del SIN y de los usuarios)”.
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Una vez separados los sistemas, y tras la reducción adicional de cargas sensibles a la tensión, se registró un incremento de la tensión en todo el sistema atendido por la CH Itaipú y la CH Acaray. Esta condición activó el esquema de protección por sobretensión en la Subestación Margen Derecha de Itaipú, desconectando todas las líneas (220 kV y 500 kV) que vinculan esta central con la ANDE.
“Esta protección de sobretensión actuó para evitar daños en las instalaciones del sistema de transmisión, lo que derivó en la interrupción del suministro a todo el sistema atendido por la CH Itaipú y la CH Acaray”.
Finalmente, dice que considerando que la pérdida de dos líneas de transmisión en 220 kV (doble contingencia) ocurrió en un momento de alta demanda, y dado que el sistema eléctrico paraguayo aún no cuenta con la redundancia necesaria a nivel de transmisión, la capacidad de transmisión remanente resultó insuficiente para atender la alta demanda del momento, originándose fenómenos de subtensión y posterior sobretensión en el sistema.
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En consecuencia, “actuaron en forma correcta todas las protecciones, dejando fuera de servicio todo el sistema alimentado desde la CH Itaipú y CH Acaray”. Añade que para evitar situaciones similares, el sistema paraguayo debe contar con la redundancia necesaria ene líneas de transmisión.
Lo que la ANDE no explica es por qué se desprendió un conductor en una subestación que fue inaugurada recién hace apenas 2 años y 7 meses. ¿Fue un ventarrón o un problema de infraestructura por mala calidad de los materiales utilizados, o tal vez errores de cálculo de los ingenieros a cargo de su instalación?
