Los datos muestran que más de la mitad de la reducción de la pobreza en la región durante ese período estuvo asociada a mayores ingresos laborales. El fenómeno se observó en la mayoría de los países analizados y confirma que la recuperación del empleo resultó determinante para mejorar los ingresos de los hogares. En ocho países, el crecimiento del empleo y de los salarios explicó entre 1,5 y 4 puntos porcentuales de la disminución de la pobreza, lo que equivale a entre el 48% y el 94% de la reducción total registrada en esos casos.
Este cambio de dinámica marca un contraste con los años de la pandemia. Durante 2020 y 2021, las transferencias públicas y los programas de asistencia social fueron la principal herramienta para evitar un aumento aún mayor de la pobreza. Sin embargo, en la etapa de recuperación, su impacto fue considerablemente menor. La única excepción relevante fue Brasil, donde las transferencias explicaron una parte significativa de la mejora en los indicadores sociales.
La evidencia regional también confirma el peso del empleo en la salida de la pobreza. Cuando el jefe de hogar pasa de la desocupación a un puesto de trabajo, la probabilidad de que su familia deje la pobreza aumenta en 26,5 puntos porcentuales. Este resultado refuerza la importancia del mercado laboral como mecanismo central de movilidad económica y reducción de la vulnerabilidad social.

Un análisis de los determinantes del cambio en la tasa de pobreza entre 2022 y 2024 permite observar con mayor detalle las diferencias entre los países. En Paraguay, el mercado laboral tuvo un papel particularmente relevante. El crecimiento del empleo y los ingresos laborales explicó una reducción de 4,0 puntos porcentuales en la tasa de pobreza, uno de los efectos más elevados de la región. Este resultado supera ampliamente el promedio de América Latina y el Caribe, donde el mercado laboral aportó una reducción de 2,1 puntos porcentuales.
Otros factores también influyeron en el caso paraguayo, aunque con menor incidencia. Las pensiones contribuyeron con una disminución de 0,5 puntos porcentuales en la pobreza, mientras que las transferencias públicas registraron una variación de -0,5 puntos porcentuales y los cambios demográficos tuvieron un impacto marginal de -0,1 puntos. En contraste, la categoría de otros ingresos no laborales mostró una variación de -0,3 puntos porcentuales.
Finalmente, el comportamiento observado en la región podría estar vinculado con la evolución de los salarios mínimos en varias economías de América Latina y el Caribe. Diversos estudios señalan que los incrementos en estos salarios contribuyeron a fortalecer los ingresos laborales, lo que reforzó el efecto del empleo sobre la reducción de la pobreza tanto en el mediano plazo como en el corto plazo.
Para países como Paraguay, el resultado subraya la relevancia de mantener un mercado laboral dinámico y con capacidad de generar oportunidades. En un contexto de recuperación económica, el trabajo continúa siendo el principal canal para que miles de familias mejoren su situación económica y logren salir de la pobreza.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones
