Uno de los factores más destacados en la evolución de las Reservas Internacionales Netas (RIN) es el comportamiento del oro. Las tenencias de este activo pasaron de US$ 741,1 millones en enero de 2025 a US$ 1.348,7 millones en marzo de 2026, representando un aumento absoluto de US$ 607,6 millones.
En términos relativos, el crecimiento supera el 80%, posicionando al oro como el componente más dinámico dentro de la estructura de reservas. Este incremento sugiere una estrategia deliberada de diversificación hacia activos considerados refugio, en un contexto internacional aún marcado por volatilidad financiera y tensiones geopolíticas.
Por su parte, los activos en dólares -que constituyen el componente más significativo- mostraron una evolución más moderada, aunque estable. Pasaron de US$ 8.612,2 millones en 2025 a US$ 9.399,4 millones a los últimos datos oficiales disponibles, con un incremento absoluto de US$ 787,2 millones y un crecimiento relativo cercano al 9,1%.
Este comportamiento evidencia una acumulación consistente de liquidez en moneda dura, clave para sostener la capacidad de intervención cambiaria y el cumplimiento de obligaciones externas.
El componente “otros activos” también exhibe una tendencia creciente, pasando de US$ 498,4 millones a US$ 857,4 millones, lo que representa un aumento absoluto de US$ 359 millones y un crecimiento del orden del 72%. Aunque su peso relativo es menor dentro del total, su dinamismo contribuye a la diversificación de la cartera de reservas.

A nivel mensual, se observan fluctuaciones en el corto plazo, particularmente en los activos en dólares, que registran variaciones en distintos meses de 2025. Sin embargo, la tendencia general se mantiene al alza. En este sentido, el saldo total supera por primera vez los US$ 11.000 millones hacia finales de 2025, consolidando un nuevo piso en el nivel de reservas.
Desde una perspectiva macroeconómica, el fortalecimiento de las RIN tiene múltiples implicancias. En primer lugar, mejora la capacidad del país para enfrentar shocks externos, ya sea en términos de volatilidad cambiaria o presiones sobre la balanza de pagos. En segundo lugar, contribuye a reforzar la confianza de los mercados y de los inversionistas, al evidenciar una posición externa sólida.
En línea con lo anterior, el crecimiento de las reservas amplía el margen de maniobra del BCP en la gestión de la política monetaria y cambiaria. En contextos de incertidumbre global, contar con un nivel elevado de activos externos permite suavizar fluctuaciones abruptas del tipo de cambio y preservar la estabilidad financiera.
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No obstante, también resulta relevante analizar la composición de las reservas. El fuerte crecimiento del oro indica una mayor exposición a activos no líquidos en comparación con los dólares, lo que plantea un equilibrio entre rentabilidad, liquidez y seguridad.
En este sentido, la gestión de portafolio del BCP adquiere un rol central para optimizar el rendimiento sin comprometer la capacidad de respuesta ante eventuales necesidades de intervención.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.
