Las 20 turbinas de la Central Hidroeléctrica de Yacyretá ya se encuentran en una etapa casi final de su ciclo de funcionamiento, según reveló esta mañana el director paraguayo, Luis Benítez. Con más de 30 años de operación, el sistema está dentro del rango de vida útil previsto para este tipo de equipos electromecánicos, que suele ubicarse entre los 30 y 40 años.
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Consultado al respecto, el jefe del Departamento Técnico de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), Ronny Ayala, confirmó que el parque generador “está con la vida útil comprometida”, aunque continúa en operación bajo condiciones controladas.
El ingeniero recordó que la primera unidad entró en servicio en 1994 y la última en 1998, lo que marca una franja de entre 30 y 32 años de funcionamiento continuo.
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Qué está haciendo la EBY para evitar fallas
Consultado sobre cuánto tiempo podría pasar antes de que aparezcan problemas graves si no se realizan las inversiones necesarias, Ayala respondió que es difícil precisar una fecha exacta, pero estimó que podrían surgir “escenarios no deseables” dentro de un horizonte de entre cinco y diez años.
“Por eso ya se tomaron las medidas y el programa está en ejecución”, remarcó.
Según explicó, la entidad ya puso en marcha un programa de rehabilitación integral del parque generador, que busca extender nuevamente la vida útil de las turbinas por varias décadas más.
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“No están fuera de servicio, pero sí requieren una rehabilitación integral”, indicó en contacto con ABC Cardinal. Detalló que el proceso de refacción incluye tanto turbinas como generadores, ya que ambos forman un mismo conjunto de producción eléctrica.
Detalló que el plan ya tuvo su primera intervención completa con la unidad generadora número cuatro, que fue sometida a una rehabilitación integral. Además, otras unidades ya comenzaron a ingresar progresivamente en el esquema de mantenimiento y modernización.
Sistema que sigue funcionando
Ayala aclaró que las turbinas no están “muertas”, sino que siguen operativas dentro de un esquema de mantenimiento programado.
Sin embargo, admitió que el desgaste natural de tres décadas de uso exige intervenciones cada vez más profundas para evitar fallas.
En ese sentido, explicó que el objetivo es evitar la indisponibilidad de unidades, ya que una salida de servicio no planificada podría impactar directamente en la generación de energía para Paraguay y Argentina.
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Qué puede pasar si no se interviene a tiempo
El técnico confirmó que la falta de acción podría derivar en “escenarios no deseados”, pero insistió en que ya se tomaron las primeras acciones y tienen programadas otras más.
Explicó que “si no se hace nada”, una falla no prevista en una turbina podría implicar la salida de servicio de una unidad por varios meses, o incluso más de un año, dependiendo del tipo de reparación necesaria.
Además, advirtió que una acumulación de fallas podría comprometer la capacidad de generación del sistema binacional.
Actualmente, la central opera con un esquema de seguridad en el que 18 de las 20 unidades permanecen en funcionamiento, mientras dos se encuentran fuera de servicio por mantenimiento o rehabilitación.
El costo de una renovación total
Aunque aseguró que cada unidad tiene requerimientos distintos, el técnico estimó que la rehabilitación completa de las 20 turbinas y sus generadores podría alcanzar un orden de aproximadamente 200 millones de dólares.
El monto varía según el nivel de desgaste y las piezas que necesite cada equipo, por lo que no existe una cifra única para todas las intervenciones.

