El conversatorio organizado por la UIA -del que participaron los directores y gerentes de la ANDE también- surge en medio del candente escenario que dejó la decisión del Gobierno, el martes 9 de junio, de anular los decretos N.° 5306, 5860, 5307 y 5861.
Estas normativas beneficiaban directamente al polémico proyecto de hidrógeno verde de Atome con una tarifa congelada a largo plazo.
En el encuentro, que contó con la participación de Manuel Mettel, presidente de la UIA, el ingeniero Oscar Torres y el exgerente técnico de la empresa estatal, el Ing. Ubaldo Fernández, los técnicos desmontaron seis discursos, exponiendo datos y cifras que sepultan el supuesto “negocio redondo” para el Paraguay.
Discurso 1: el mito de los precios y la infraestructura
Uno de los argumentos más repetidos por el lobby oficial a favor del proyecto es que Brasil solo nos paga 10 US$/MWh por ceder nuestra energía, mientras que Atome pagaría 30 US$/MWh. Sin embargo, los técnicos aclararon que el dinero brasileño es un ingreso líquido y neto para el país tras pagar a Itaipú, y no requiere de ninguna infraestructura de transmisión.
“Las tarifas de ANDE deben incluir toda una cadena de servicios para llegar hasta el consumidor final. Debe incluir: Compra de energía, AOM (Administración, Operación y Mantenimiento), Comercialización y rentabilidad para pago de deudas y expansión”, remarca el informe de la UIA, evidenciando que no se puede comparar la energía en la represa con la energía entregada a kilómetros de distancia.
Discurso 2: inversiones que no benefician a la red nacional
El segundo discurso de la empresa señalaba que ellos invertirían y reforzarían el sistema eléctrico, asegurando que no representarían costos adicionales de transmisión para el Estado.
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La realidad técnica demostrada por los ingenieros es que “las inversiones se limitan a las subestaciones propias y las líneas de conexión con la red de ANDE”. En lenguaje sencillo, todas estas son conexiones “radiales”, es decir, exclusivas para el uso de la firma extranjera, por lo que “no representan refuerzo para el sistema de transmisión” a nivel nacional.
Discurso 3: el millonario costo del “pequeño” subsidio
Los defensores del proyecto minimizaron sistemáticamente el impacto, afirmando que la carga de Atome no representa ni el 2% de la demanda del sistema eléctrico. Pero al traducir este porcentaje a dólares, el daño real financiero es elevado. Sostienen que regalar la energía a 30 US$/MWh, cuando a las industrias convergentes se les cobra 44 US$/MWh, implica un subsidio directo de 30.660.000 dólares al año.
Para dimensionar la situación, este agujero financiero equivale a más de cuatro veces el presupuesto actual destinado a la tarifa social, que permitiría construir tres nuevas subestaciones o extender más de 600 kilómetros de líneas de 23 kV cada año, aseguraron.
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<b>Discurso 4: la mentira sobre las pérdidas de la ANDE</b>
Otro de los frentes de ataque mediático contra la empresa estatal era que en su cálculo tarifario, la ANDE simplemente “metía” todas sus ineficiencias o pérdidas del 28%. La Unión de Ingenieros de la ANDE desmintió esto rotundamente, exponiendo que las pérdidas técnicas se encuentran meticulosamente discriminadas por niveles de tensión.
Además, justificaron que las pérdidas técnicas son acordes a un sistema donde la generación está muy alejada de los grandes centros de consumo urbano y con una extensa distribución en áreas rurales. Reducirlas, indicaron, requiere de inversiones que hoy se pretenden destinar al subsidio de privados.
<b>Discursos 5 y 6: Itaipú y la compensación</b>
Se intentó instalar en la opinión pública que la ANDE no perdería dinero vendiéndole a Atomea 30 US$/MWh, ya que la expectativa es que el costo de Itaipú baje a 29 US$/MWh, que sumado a las pérdidas da 30 US$/MWh. Pero la realidad, según la UIA, es que “el costo de suministro no se limita a la compra de energía. Se tiene que también atender los costos asociados a la transmisión y comercialización y rentabilidad contemplada en la Ley 966”.
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Finalmente, recordaron que se señaló que “la ANDE no perderá ya que será compensada con fondos de Itaipú”. A lo que los expertos técnicos fueron categóricos: “El hecho de que la ANDE sea compensada no quiere decir que no exista el subsidio y que alguien va a pagar esa diferencia”.
Si Itaipú cubre ese dinero, el Estado Paraguayo dejará de hacer obras vitales por 30 millones de dólares anuales, como mejorar escuelas, construir cárceles o comprar patrulleras. En resumen, a través de la postergación de obras, será el ciudadano común el que termine subsidiando el proyecto corporativo, advirtieron.
