La disposición del Gobierno de elevar el porcentaje de mezcla de biodiésel con el gasoíl tipo tres (común) despierta alarma en el sector productivo nacional. Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), manifestó su preocupación por la falta de claridad y los posibles impactos económicos y técnicos que esta medida podría acarrear para el campo.
En comunicación con ABC Cardinal, Cristaldo relató que el sector se enteró de la medida el pasado jueves a través de los medios de prensa, lo que generó un escenario de “mucha nebulosa, confusión y donde las cosas no son claras ni transparentes”. Explicó que los productores tienen un capital enorme invertido en maquinaria agrícola y ven amenazada esa inversión al superarse los límites de mezcla recomendados por los fabricantes de los motores.
Temor a un fuerte sobrecosto
Ante el temor de perder las garantías o dañar los motores, el titular de la UGP estimó que la alternativa de migrar hacia un gasoíl sin mezcla (prémium) representará un fuerte golpe al bolsillo.
“Esto puede generar un sobrecosto para la gente que quiera cuidar sus máquinas, no quiera perder su garantía, de entre 1.870 y 2.790 guaraníes por litro más. Es decir, si vos comprás 10.000 litros de gasoíl, casi 28 millones de guaraníes más te va a salir que antes”, graficó Cristaldo.
Alertas sobre la experiencia en Brasil
Consultado sobre las experiencias en la región, Cristaldo comentó que las informaciones que reciben de los productores de Brasil, donde la mezcla ya alcanzó el 15%, son sumamente preocupantes.
“Nos están mandando informaciones muy complicadas en relación a los resultados y los impactos en las máquinas. Dicen que se forma una gelatina en los filtros, el tractor pierde potencia y se tiene que cambiar todo”, alertó.
En ese sentido, explicó que el biodiésel es higroscópico, lo que significa que absorbe la humedad del aire. Esto representa un peligro directo para los productores paraguayos que almacenan combustible en tanques propios de uso particular. “La experiencia que sí tenemos acá es que un tanque de combustible que tenga agua es un impacto directo en el motor”, dijo.

Lea más: ¿Por qué elevar la mezcla de biodiésel puede ser un problema? Lo que dice un experto
En plena cosecha y bajo la sombra de El Niño
Lo más llamativo y preocupante según el gremio es que el cambio de reglas de juego se aplique “en plena cosecha de maíz y en vísperas de arrancar la campaña de soja 2026-2027”.
A esto se suma el pronóstico adverso de un año complicado por el fenómeno climático El Niño, que obligará a tener ventanas de siembra muy cortas. “Si empieza a haber problemas con las máquinas, se puede complicar y las pérdidas de la producción pueden ser fuertes”, subrayó.
Cristaldo hizo un cálculo rápido del peor escenario: si por fallas mecánicas se llega a perder apenas un 10% de la producción estimada (que ronda las 12,5 millones de toneladas), significaría dejar de cosechar 1.250.000 toneladas el año que viene.
“Esos son los números que asustan. Si uno hace la proyección, son más o menos 500 millones de dólares que van a dejar de ingresar en divisas al país”, advirtió, sumando a esto el impacto logístico de 38.000 viajes menos de camiones.
Expectativas sobre el diálogo con el MIC
A pesar del panorama adverso y de lamentar que los análisis teóricos muchas veces olviden que “en la realidad práctica es el consumidor el que va a terminar pagando”, Cristaldo destacó que ya tomaron contacto con el Ministerio de Industria y Comercio (MIC).
“Contactamos con el ministro de Industria y Comercio y su equipo y realmente tuvimos una respuesta de apertura y de predisposición al diálogo. Estamos en eso”, puntualizó. El líder de la UGP concluyó manifestando que tienen expectativas de encaminar la situación, pero insistió en que se deben disipar todos los temores y, sobre todo, “respetar las recomendaciones técnicas de los fabricantes” para evitar perjuicios enormes al motor de la economía nacional.
