Asunción en el año 1943: habían pasado ocho años del fin de los combates en el Chaco y el general Higinio Morínigo ocupaba la presidencia de la República.
Cerca del 70% de la población paraguaya, que no llegaba a 1.200.000 personas, era eminentemente rural. A nivel global, la Segunda Guerra Mundial también afectaba el comercio exterior.
Aún en 1943, ese año nacía el Instituto de Previsión Social (IPS) y también se había emitido un decreto por el cual empezaba a pagarse un salario mínimo.
En medio de ese escenario, el 5 de octubre de 1943 nacía como moneda el guaraní reemplazando al peso paraguayo.
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El guaraní a lo largo de su historia
En eso, el billete de mayor valor circulando era el de 1000 guaraníes y durante los primeros años de esta moneda, cada guaraní se dividía en cien céntimos, aunque por los sucesivos picos de inflación los céntimos desaparecieron. También la inflación fue la responsable de que se esfumara la estabilidad de casi 20 años que permitió que, entre 1960 y 1980, cada dólar se cotizara en 126 guaraníes.
En el año 1963 llegaría la primera gran reforma estructural de la moneda cuando el BCP decidió que todos los billetes tuvieran el mismo tamaño y 13 años después, en 1976, los billetes de 1, 5, 10 y y 50 guaraníes pasaron a ser monedas.
Este proceso se repitió con el billete de 100 en 1990, el de 500 en 1997 y el de 1.000 en 2007. El argumento fue el mismo en ambas oleadas: la velocidad de circulación destruía los billetes en pocos meses.

En 1979, aparece el billete bilingüe con el valor de la denominación íntegramente escrito en guaraní en el reverso, como “Po su Guaraní” en el de 5.000, una tradición que Paraguay mantiene de forma ininterrumpida desde entonces.
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El valor de la moneda
Muchos probablemente aún recuerden que a finales de los 80 y principios de los 90, llevar cien guaraníes todavía bastaba para comprarse “barquillos” u otro tipo de dulces en las cantinas de las escuelas o colegios.
Pero por su bajo valor las monedas de 1, 5 y 10 guaraníes, que ya casi no se usaban en los 90, en el año 2011 dejaron de tener curso legal.

Con el paso del tiempo, tampoco es el billete de 1.000 guaraníes el de mayor valor, sino los de 100.000 que empezaron a circular en el año 1998.
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Los billetes de 50.000 y la moneda de 100
Otra historia referente a los billetes de guaraníes es la de los billetes de 50.000 -nacido en el año 1991- y que, casualmente un 5 de octubre, pero del año 2006, un cargamento de billetes fue robado en alta mar, al mejor estilo de los piratas, del buque que traía los billetes impresos en Francia a Paraguay, por lo que la imagen del soldado paraguayo en el billete tuvo que ser reemplazada por Mangoré en 2007.

Otro hito en la historia de nuestra moneda fue en el 2006 mediante el “nacimiento” del billete de 20.000, mientras que en diciembre de 2009 aparecía el billete de 2.000 guaraníes.
El billete de 2.000 fue el primero de papel moneda de polímero del país, al que se sumaría el de 5.000 en 2013 para evitar el desgaste.

El guaraní llega así a los 83 años como una de las unidades monetarias más antiguas de Sudamérica. Tras décadas de incluir casi exclusivamente a presidentes y héroes militares, su nueva familia de billetes se también vuelca a la naturaleza y a nuestras expresiones culturales, símbolos que pertenecen a todos por igual, nos unen y reivindican el concepto original de llamar “guaraní” a nuestra moneda.
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