Cuestión de estrategias
El precio que paga el ser humano al tomar decisiones libres es la pérdida de la paz. Decidir conscientemente, teniendo en cuenta convicciones y/o principios, trae como consecuencia un sinnúmero de sinsabores. Cabe preguntarse si se está dispuesto a afrontarlos o si se prefiere mantener la cómoda y conveniente postura de sometimiento que se deja arrastrar con la corriente. Al tocar intereses personales o sectarios se revuelve el avispero y muchísimas furiosas avispas le picarán a uno, y sobre todo aquellas que tienen algo que ocultar o mucho que perder.
Días pasados leí cómo el representante de la UIP planteaba una solución al problema del reingreso paraguayo al Mercosur. Su propuesta me parecía increíble. El mismo proponía que en forma momentánea Venezuela se retirara del bloque y que luego Paraguay, ya como miembro activo, votara su ingreso. Esta treta daría el marco legal al asunto. Leer semejantes proposiciones, más aun cuando anteriormente se tenía una postura firme en sentido contrario, no hace más que mostrar debilidad ante irrespetuosos y autoritarios vecinos. Encontrar una solución al conflicto debe ser una iniciativa del bloque, no la búsqueda de un disfraz legal paraguayo y menos aún una aparente propuesta de “súplica”.
No me parece que la situación paraguaya sea tan desesperante como para que se busquen artimañas que permitan borrar, excusar o minimizar lo que se hizo mal. Los presidentes vecinos miembros del bloque no merecen nuestro respeto. Solo se respeta lo que se valora ¿Qué valor pueden tener los representantes de los países vecinos, miembros del Mercosur, al inmiscuirse en los manejos internos legales de los paraguayos? Sus confabuladas decisiones pisotearon nuestros derechos, para justificar su propia “transfugueada”
Estoy convencida de que las posturas correctas pueden llegar a vencer al más poderoso. No se debería menospreciar al socio más pequeño, porque con buenas estrategias este podría cambiar la historia. No siempre gana el más fuerte sino el más astuto e inteligente. Recuerdo, a modo de comparación, la fábula del león y el ratón, en la que el pequeño roedor salva al rey de la selva, desgarrando con sus dientes los nudos de la red en la cual el león había caído. Paraguay, a pesar de su tamaño y mediterraneidad, no está solo y debería aprovechar el apoyo internacional (Ej. europeo) enfocándose en fortalecerse y no en esperar cualquier señal de altura moral de parte de sus “ex socios” que han demostrado no tenerla. Paraguay será con el paso del tiempo un admirado referente si se distancia del irrespetuoso bloque, y perderá ese concepto si se somete a los caprichos de sus “verdugos”.
Helga Behage
Pobreza
Mientras escuchaba la radiografía parlamentaria, el día lunes 1 de julio de 2013, con respecto al proyecto de diputados sobre la eliminación de la pobreza extrema en el Paraguay, me vino a la mente el paralelismo entre las personas que leen los artículos de la Biblia, tal cual, pero adecuándolos a sus intereses; así los diputados pusieron bien claro que el único responsable del bienestar de los ciudadanos era el Estado, en abstracto, y citaron una colección de artículos que avalaban sus argumentos.
Una vez cubiertas las espaldas, expusieron el proyecto. Por más que presté la máxima atención, no descubrí el proyecto. No se proponía, no se mencionaba ninguna acción concreta, no se hablaba de experiencias pasadas, no estaba ubicado en el espacio, no había cálculo de posibilidades, nada. Solo lirismo, puro lirismo. Si hoy fue así, así será mañana.
Como información complementaria, mencionaron grandes esfuerzos realizados por los políticos para erradicar la pobreza, como la asistencia a numerosas cumbres mundiales donde firmaron muchos acuerdos para conseguir el desarrollo económico.
También se ufanaron de la infinidad de instituciones creadas año tras año para ayudar a los carenciados a superar su miseria. Como broche final anunciaron la implementación del subsidio a los pobres. Y el trabajo qué.
Olga Bilbao Cuevas
Colectivos con aire
Si en Formosa circulan colectivos lindos y en buen estado, no debe ser tan complicado que nosotros podamos hacer lo mismo ¿no les parece? Celebro que estos estén llegando a nuestra ciudad capital al menos en forma de muestra. Pero quisiera que se popularicen y que sean para todos, porque es lo que nos merecemos los sufridos trabajadores de este maltratado país.
Ruth Sanabria
