En la actualidad, la mayor parte de la distribución eléctrica en Asunción, en el área metropolitana y en las principales ciudades del país, es aérea y no subterránea.
Proyecto en el Este
Recientemente, la ANDE dio a conocer un proyecto en la zona céntrica de Ciudad del Este, a fin de disminuir paulatinamente el sistema aéreo por líneas subterráneas. El monto de la inversión ronda los G. 6 mil millones.
El ingeniero Esteban Cabrera, jefe del Departamento de Distribución de la ANDE, refirió que hay un plan de cambio en el que se planea invertir cerca de US$ 120 millones, en zonas como Puerto Sajonia, Lambaré, Fernando de la Mora, San Lorenzo y Luque.
A nivel regional, ciudades como Buenos Aires, Santiago y Montevideo han llevado gran parte de sus líneas eléctricas a sistemas subterráneos, a fin de disminuir los peligros y para cambiar la visual de la ciudad.
Holanda es uno de los países con el 100% de redes de distribución bajo tierra. “Lo más básico es tener líneas aéreas desnudas, y es la que más problemas tiene; luego, el siguiente nivel, es tener líneas protegidas que por lo menos las ramas ya no la van a dañar; pero, lo ideal sería tener todas las líneas subterráneas. Son tres niveles de protección y seguridad”, explicó el ingeniero Robert Duarte, gerente de Labsol, laboratorio de certificación de calidad para cables eléctricos.
Para las líneas subterráneas la inversión inicial es muy importante, pero los costos de mantenimiento, disponibilidad de sistema y la seguridad en la provisión, son más convenientes, afirma el ingeniero Duarte. “Debemos pensar a largo plazo: son inversiones importantes que se pueden hacer”, comentó Duarte.
Implementar paulatinamente líneas subterráneas de energía eléctrica es totalmente factible, teniendo cuenta la experiencia de nuestro país. “Se evitarían muchos gastos, y una de las grandes problemáticas que enfrenta la ANDE, el robo de energía. Con líneas subterráneas, nadie podrá conectarse clandestinamente”, aseguró el profesional.
