Asunción está en un estado de abandono general

En un tuit enviado desde Israel, donde asiste al curso “Proyectos municipales de seguridad ciudadana”, el intendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR) dijo que la situación de la capital le causa “angustia”, que está insatisfecho con los resultados de su Gabinete y que haría “algunos cambios” tras su regreso. Puede tener la certeza de que quienes sufren la “angustia” con mayor rigor son las víctimas de su deplorable gestión, esto es, quienes deben soportar las calles y avenidas maltrechas, las plazas y los parques abandonados, las basuras acumuladas en aceras destrozadas, entre otras cosas.

En un tuit enviado desde Israel, donde desde el 20 de junio asiste al curso “Proyectos municipales de seguridad ciudadana”, el intendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR) dijo que la situación de la capital le causa “angustia”, que está insatisfecho con los resultados de su Gabinete y que haría “algunos cambios” tras su regreso. Vaya por delante que, dado el ruinoso estado de Asunción, y considerando que asumió su cargo con el compromiso de atender la ciudad y trabajar por el bienestar de los asuncenos, implica una afrenta para sus pobladores que se ausente durante semanas para, entre otras cosas, emitir desde tan lejos unos mensajes cibernéticos que hacen dudar de su estabilidad emocional, como aquel en que desafió a uno de los destinatarios a un intercambio de golpes. En cuanto al referido a su “angustia”, puede tener la certeza de que quienes la sufren con mayor rigor son las víctimas de su deplorable gestión, esto es, quienes deben soportar las calles y avenidas maltrechas, las plazas y los parques abandonados, las basuras acumuladas en aceras destrozadas, las cloacas a cielo abierto y el arroyo Mburicaó contaminado, entre otras miserias agravadas bajo su propia gestión.

La culpa de su desconsuelo la tiene él mismo, dadas su notoria ineptitud y sus serias “desprolijidades” administrativas, algunas de las cuales son investigadas por el Ministerio Público. Valga como ejemplo el presunto daño patrimonial por más de 36.119 millones de guaraníes, denunciado por la Contraloría General de la República. El pésimo desempeño se refleja en gran medida en que la Municipalidad sextuplicó su déficit presupuestario entre diciembre de 2019, cuando asumió el cargo, y diciembre de 2021. El déficit acumulado pasó de 71.803 millones de guaraníes a 485.989 millones, lo que indujo al equipo del intendente a subrayar que “resulta imperioso poner de manifiesto el estrés a que se halla sometido el presupuesto” y a apuntar que el aumento sostenido de los egresos ha ocasionado “un descalce financiero de graves e impredecibles consecuencias, principalmente en lo que respecta del nivel de servicios personales”. Ese “estrés presupuestario” por lo visto no le preocupó en absoluto a Nenecho, para seguir llenando las planillas con su clientela, que incluye a algunos de sus amigos a quienes rescata de otras instituciones del Estado.

De hecho, la Municipalidad está en bancarrota, como ya lo admitió el director financiero Edwin López cuando, al referirse al proyecto de subastar terrenos municipales aledaños a la avenida Costanera, trasladó el fardo a los intendentes anteriores, al afirmar que ninguno de ellos “se sentó a pensar cómo recaudar más y la canilla se rompió ahora”. En cambio, Nenecho se habría sentado a pensar, pero solo se le ocurrió vender unas cuantas hectáreas y emitir bonos por 550.000 millones de guaraníes, esto es, reducir el patrimonio inmobiliario y seguir endeudando a la Municipalidad. No se le pasó por la cabeza reducir el gasto, combatiendo el latrocinio y achicando el vasto plantel que ya llega a 8.844 “trabajadores”, cifra que la ciudadanía pudo conocer gracias a que él está en el Cercano Oriente, desde donde tuitea para dar rienda suelta a su intemperancia. El año pasado, ejecutó solo el 32% de lo presupuestado para el mejoramiento vial, pero gastó 28.137 millones de guaraníes más en salarios y bonificaciones que en 2020, entre otras cosas porque dispuso aumentos durante la crisis sanitaria: la clientela se hizo así con 619.404 millones de guaraníes, violándose la prohibición legal de que las Municipalidades gasten en remuneraciones más del 60% de sus ingresos corrientes ejecutados.

Mientras diversos exponentes de la ciudadanía expresan su descontento con la gestión del intendente, este recibe el apoyo tuitero de sus muy bien retribuidos adulones, como el exjefe de Gabinete y hoy asesor de Direcciones Generales, Wilfrido Cáceres, dueño de una mansión construida durante la pandemia. El mismo escribió, al mejor estilo hurrero: “Fuerza Señor Intendente. Alguién tiene que frenar los inmisericordes ataques de la prensa oportunista que tal vez no matan el cuerpo pero intentarán acabar con nuestro espíritu. Solo lo intentarán!! Por saldremos libres con la verdad. Firmes aquí aguardando tu retorno Señor Comandante en jefe” (sic).

En vez de escuchar zalamerías tan idiotas como esta, el “Señor Comandante en jefe” tendría que atender la dura advertencia de la concejala Rosanna Rolón (ANR): “se está dirigiendo a un precipicio”. Cabría agregar que en su fatal derrotero está arrastrando consigo a la ciudad, por de pronto en quiebra. El eslogan de Nenecho reza: “Asunción en orden”, pero todo indica que lo estaría solo cuando abandone el cargo que deshonra, por la triste razón de que al parecer es incorregible.

La capital del Paraguay merece algo mucho mejor que este vergonzoso desgobierno. En verdad, actualmente se encuentra en un estado de abandono general. En estas condiciones, no sería descabellado decir que si Nenecho se quedara a vivir en Israel, probablemente los asuncenos no lo echarían en falta.

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