“Y vos vas a terminar este periodo (...) como la mejor ministra de Obras Públicas de la historia del Paraguay; un legado para las mujeres, un legado para los jóvenes”: palabras del presidente de la República, Santiago Peña, proferidas el 9 de enero en Ypacaraí, mientras se multiplicaban las protestas ciudadanas por el desastroso estado de la red vial, que ya ocasionó varias víctimas fatales.
El mismo día del desatinado elogio a Claudia Centurión, quizá no compartido por el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, el mismo que criticó su “pésima gestión” de pagos, pobladores del departamento de San Pedro anunciaron una movilización para exigir el mejoramiento de la ruta PY08, poco después de que una conductora y su hijo médico hayan muerto debido a un choque frontal causado por el intento de eludir un hondo bache. En efecto, ayer se manifestaron los habitantes de Santa Rosa del Aguaray, hartos de las deplorables condiciones en que se halla dicha vía de comunicación.
En los últimos dos años, esa carretera habría causado la muerte de veintiuna personas, según la reciente denuncia penal de los senadores Éver Villalba (PLRA), Esperanza Martínez (FG) y Yolanda Paredes (CN), en la que señalan que la cartera a cargo de la ministra “ni siquiera se dignó señalizar los centenares de baches que brotan a diario en la PY08”. Es de recordar aquí que el art. 216 del Código Penal castiga con hasta tres años de cárcel o con multa a quien, “como responsable de la construcción de carreteras o de la seguridad del tránsito, causara o tolerara un estado gravemente riesgoso de dichas instalaciones”.
Unos pocos ejemplos adicionales, publicados solo este mes, bastarán para ilustrar el gran descontento de la población: quienes transitan por la ruta PY01 deben realizar maniobras riesgosas porque los bacheos no avanzan en el departamento de Paraguarí; la PY19 es una “trampa mortal”, por estar llena de baches y roturas, sobre todo en el tramo Villeta-Alberdi; la PY22, que une Concepción con Vallemí, muestra enormes pozos, incluso en las banquinas; en la ruta que une Tobatí con Arroyos y Esteros hay baches que ocupan todo un carril; en fin, la ruta departamental que conecta la PY08 con R.I. 3 Corrales tiene tramos intransitables. Estas son apenas algunas muestras de la queja de pobladores de distintos lugares, durante la gestión de “la mejor ministra de Obras Públicas de la historia del Paraguay”.
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Tan extendidos están los reclamos que el Sindicato Nacional de Médicos creyó oportuno responsabilizar hace unos días a Santiago Peña y a Claudia Centurión por la muerte, en menos de una semana, de dos médicos y de la madre de uno de ellos, debido al “abandono” de las rutas PY08 y PY03, en el departamento de San Pedro. En verdad, la tarea de la elogiada ministra de Obras Públicas y Comunicaciones del país deja muchísimo que desear también desde el punto de vista financiero: la deuda de su cartera con los contratistas de obras ascendería a más de 300 millones de dólares.
Así las cosas, es de preguntarse en qué mundo vive el jefe del Poder Ejecutivo para ensalzarla tanto, dejando de lado el sentido común y los continuos reclamos de la población. En más de una ocasión se ha señalado que el titular del Poder Ejecutivo parece que vive en una burbuja. Cuesta creer que le tenga sin cuidado que se pierdan vidas, debido al tremendo deterioro de más de una carretera: si lo ignora, debería “estar mejor” informado, para no correr el riesgo de convertirse en el presidente más ridículo de la historia del Paraguay. Sin embargo, admitió que “los accidentes, algunos, son como consecuencia del mal estado de las rutas”, pero entonces debería preguntarse por qué se hallan así y asumir la responsabilidad que le corresponde por la falta de mantenimiento. En cuanto a la ministra, debería darse cuenta, al cabo de casi dos años y medio de gestión, de que proyecta la impresión de que su cargo le queda muy grande, pese a las enaltecedoras palabras de su jefe.
Así como se presentan las cosas, desde el MOPC se está causando mucho daño al país, tanto en lo que atañe a la infraestructura vial como a la administración del dinero público. Sobre este punto, Santiago Peña debería conversar con su ministro de Economía y Finanzas. Lo que resulta evidente es que algún golpe de timón debe darse en esa área, antes de que siga muriendo más gente.