Maquillaje en las finanzas públicas

Si una empresa o una persona hace sus cuentas y en el cálculo no considera los “monos” que tiene distribuidos por todas partes, es obvio que así es muy fácil llegar en los papeles a un saldo positivo o a una pérdida pequeña y controlable. Pues es exactamente eso lo que hace el Gobierno con las finanzas públicas y la contabilidad estatal. El Ministerio de Economía y Finanzas informó que el déficit anualizado a enero de 2026 es del 2% del PIB y ratificó que este año retornará al tope del 1,5% del PIB establecido en la perforada Ley 5098/2013, de “responsabilidad fiscal”. Pero ello no toma en consideración deudas vencidas con proveedores y contratistas, que al menos duplican el saldo rojo anual. No se puede construir un país serio con autoengaños. Se tiene que informar con la verdad a la población, tiene que haber un sinceramiento y se tienen que asumir responsabilidades.

Si una empresa o una persona hace sus cuentas y en el cálculo no considera los “monos” que tiene distribuidos por todas partes, es obvio que así es muy fácil llegar en los papeles a un saldo positivo o a una pérdida pequeña y controlable. Pues es exactamente eso lo que hace el Gobierno con las finanzas públicas y la contabilidad estatal. El Ministerio de Economía y Finanzas informó que el déficit anualizado a enero de 2026 es del 2% del PIB y ratificó que este año retornará al tope del 1,5% del PIB establecido en la perforada Ley 5098/2013, de “responsabilidad fiscal”. Pero ello no toma en consideración deudas vencidas con proveedores y contratistas, que al menos duplican el saldo rojo anual.

La gerente de Economía y el director de Política Macrofiscal del Viceministerio de Economía y Planificación del MEF, Nathalia Rodríguez y Rolando Sapriza, realizaron una presentación virtual sobre el estado de las finanzas públicas. Señalaron que en enero se registró un déficit de 94,2 millones de dólares, mayor que el del mismo mes del año pasado, lo que mantiene el saldo rojo anualizado en el 2% del PIB, el mismo con el que se cerró 2025 de acuerdo con las cifras del Gobierno, ligeramente por encima de la meta, que era del 1,9% para el ejercicio.

Admiten que ha habido un aumento del gasto público del 10,4%, “priorizando áreas estratégicas”, y una disminución del 0,5% de los ingresos, pero subrayaron que el resultado está “en línea con el proceso de convergencia fiscal”.

Lo que omiten mencionar es que en ese cálculo no están contemplados los “monos” del Gobierno, consistentes en gastos ya realizados, pero simplemente no pagados, para que no engrosen las cifras del déficit.

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El presidente de la Cámara Paraguaya de la Construcción, José Luis Heisecke, señaló que el atraso por obras en ejecución asciende a 360 millones de dólares y que el motivo de la restricción de los pagos es el “límite fiscal establecido”, según la explicación brindada al gremio en la última reunión por el ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos; la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, y el presidente de la Comisión de Obras del Senado, Natalicio Chase.

O sea que se autoriza el avance de obras o la provisión de servicios, se comprometen los recursos, pero ni se pagan las obligaciones ni se asientan las deudas vencidas como pasivos en la contabilidad estatal. Solo se las esconde; se las deja en el limbo.

Según reveló Heisecke, las autoridades económicas les indicaron que “lo que ellos pueden desembolsar ronda los 40 o 45 millones de dólares al mes y lo que se está ejecutando hoy son 60 o 70 millones mensuales”. Es decir que el problema, en vez de ir solucionándose, se agrava cada vez más. Añadió que la situación afecta seriamente, sobre todo, a las empresas pequeñas y medianas, que no tienen la capacidad financiera para aguantar y que ya tienen cerradas sus líneas de crédito.

Idéntico panorama se presenta con el sector farmacéutico. La deuda vencida por provisión de medicamentos e insumos a hospitales es de entre 600 y 800 millones de dólares, además de 180 a 300 millones de dólares que debe el IPS (en ambos casos hay divergencias en las cifras). Al igual que con las obras, el problema se agrava, ya que el Ministerio de Salud Pública adquiere en promedio por 50 millones de dólares mensuales y solo paga, a lo sumo, la mitad. Tampoco estos pasivos están contemplados como tales en la contabilidad. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con proveedores del programa Hambre Cero, a los que se les deben más de 100 millones de dólares, y con otros sectores.

En síntesis, el déficit fiscal declarado por el Gobierno no es tal, sino producto de un maquillaje. Hacen lo mismo que tanto le criticaron a la administración de Mario Abdo Benítez, con la salvedad de que ahora los montos son mucho mayores, a pesar de que se emitieron bonos soberanos por 600 millones de dólares para, supuestamente, ponerse al día. No se puede construir un país serio con autoengaños. Se tiene que informar con la verdad a la población, tiene que haber un sinceramiento y se tienen que asumir responsabilidades.