La Feprinco critica con dureza que el populismo haya impedido iniciar la reforma de la Caja Fiscal y, por ende, la modernización del Estado; en especial, censura la privilegiada jubilación parlamentaria, por apartarse de los criterios que rigen el sistema jubilatorio público: “Es inaceptable que varios senadores (...) no entiendan que la política es la lucha por el bien común y no la acción que facilita el privilegio y el acomodo para beneficio personal”, a costa de la ciudadanía y de la Constitución. Por buenos motivos, a la Feprinco le alarma que impere la “degradación institucional” en los Poderes Legislativo y Judicial, “particularmente”: los fueros servirían para encubrir “situaciones irregulares que subordinan a la Justicia, la ley y el interés general”, como cuando se “deja impune una investigación de título falso de, nada más y nada menos”, que un senador llamado, cabe agregar, Hernán Rivas (ANR-cartista): llegó a presidir el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, dándose así un nefasto ejemplo de la “degradación” reinante.
Lo ocurrido sería “absolutamente intolerable. La corrupción ya no se oculta, es visible y ofensiva”. En efecto, está a la orden del día, debido a la impunidad; se ha vuelto normal, tanto que los bandidos parecen obrar con la conciencia tranquila: sin rubor alguno, “se exhiben privilegios desde espacios de poder”. Según el manifiesto, la “podredumbre moral” no debe inducir al aumento de la carga tributaria, mientras no se optimice “la eficiencia del gasto público” ni se acentúe la lucha contra la economía informal. La recaudación no debe destinarse “al despilfarro o a festines populistas”; había que decirlo porque la corruptela no es el único drama, pese a la teórica vigencia de una ley de racionalización del gasto público. El Estado sería incapaz de mejorar la sanidad, la educación pública y la infraestructura vial “debido a la lógica perversa del gasto público”. Es comprensible que a la Feprinco la inquieten las “propuestas absurdas”, como la de forzar al empleador a “pagar días de cumpleaños”; también lo es que abogue por la eficiencia del transporte público y por un sistema de salud con remedios y atención oportuna.
De acuerdo a las reglas de la economía de mercado, la entidad rechaza la fijación estatal de precios y sostiene que la corrupción –incompatible con la modernidad– impulsa la “inequidad social”. Se entiende que el manifiesto exija una “reforma integral e inmediata” del Instituto de Previsión Social, pues estaría en deuda con aportantes y proveedores: hay que optimizar las compras y contrataciones, transparentar la gestión y, sobre todo, incorporar a las muchas “empresas que hoy no aportan”. La Feprinco insta al Gobierno a reglamentar la ley de modernización del transporte público para corregir un “modelo de subsidios y concesiones” ineficiente y alerta contra las arbitrarias sanciones de la Secretaría de Defensa del Consumidor. Confiando en “el liderazgo del presidente de la República”, el gremio empresarial subraya la necesidad de tomar “decisiones inmediatas, coherentes y transparentes y de asumir (...) los esfuerzos que exige una transformación real del Estado” y termina reclamando “una dirigencia política a la altura de los desafíos y comprometida con el bien común”.
El documento contiene pasajes rotundos que abordan cuestiones de extrema relevancia; sin embargo, no alude específicamente a la inseguridad reinante, pese a que habría sido uno de los temas que el empresariado abordó con Santiago Peña en 2023. Llama la atención también que las atinadas críticas estén dirigidas en primerísimo lugar a la dirigencia política, representada por los legisladores; el Poder Ejecutivo, encargado de la administración general del país, solo es aludido implícitamente, en tanto que la judicatura es mencionada apenas de paso; nada se dice del Ministerio Público, ni de la concreta gestión de las empresas públicas, entre otras instituciones. Además, habría sido pertinente alguna referencia a la participación del sector privado en la corruptela, admitida por el presidente de la Feprinco en una entrevista dada al concluir su lectura: como el tango, se bailaría entre dos. Con todo, se trata de un manifiesto muy digno de que los gobernantes y los gobernados lo tengan en cuenta, por el bien del país.