Se debe sanear el IPS para que terminen los vejámenes contra sus legítimos dueños

Los nuevos escandalosos despilfarros y estado de abandono que no paran de descubrirse en el IPS tras la asunción del Dr. Isaías Fretes al frente del Consejo de Administración, revelan cuánto se pudo ahorrar y cómo se pudo haber mejorado el servicio en la institución si el presidente y los consejeros anteriores se hubieran preocupado en recorrer al menos de vez en cuando las distintas dependencias para enterarse de sus carencias y de la atención que reciben los asegurados. Pero, evidentemente, nada de eso hicieron, ni atendieron las angustiosas quejas de los pacientes y familiares, mientras el IPS se iba cayendo paulatinamente, en medio de estruendosas denuncias de corrupción, malas praxis, falta de medicamentos y equipos, demoras para conseguir turnos, entre otras falencias. Todo parece indicar que los 32 millones de guaraníes mensuales que reciben dichas autoridades es un monto demasiado sabroso para crear problemas que modifiquen el statu quo reinante.

Los nuevos escandalosos despilfarros y estado de abandono que no paran de descubrirse en el Instituto de Previsión Social (IPS), tras la asunción del Dr. Isaías Fretes al frente del Consejo de Administración de la entidad, revelan cuánto se pudo ahorrar y cómo se pudo haber mejorado el servicio en la institución si el presidente y los consejeros anteriores se hubieran preocupado mínimamente en recorrer al menos de vez en cuando las distintas dependencias para enterarse de sus carencias y de la atención que reciben los asegurados. Pero, evidentemente, nada de eso hicieron, ni atendieron las angustiosas quejas de todo tipo de los pacientes y familiares, mientras el IPS se iba cayendo paulatinamente, en medio de estruendosas denuncias de corrupción, malas praxis hasta con costos de vidas, falta de medicamentos y equipos, demoras para conseguir turnos con médicos, entre otras numerosas falencias. Todo parece indicar que los 32 millones de guaraníes mensuales que reciben dichas autoridades es un monto demasiado sabroso para crear problemas que modifiquen el statu quo reinante.

El Dr. Isaías Fretes anunció ahora que se destinarán unos 700 millones de guaraníes a la reparación de algunas máquinas de lavandería del Hospital Central que están averiadas desde hace tres años. En sus palabras: “Nunca a nadie le importó. ¿Qué pasó? ¿Por qué piko tanta desidia?”. Se trataría de una “enorme irregularidad” que nunca debió ocurrir: “¿Cómo la misma institución que se encarga de cuidar la salud de sus asegurados va a exponer a condiciones laborales inadecuadas a su propio personal? Es inadmisible”, dijo, además.

Según el nuevo titular del IPS, para costear la reparación de los equipos se hizo un “gerenciamiento”. Si ya se eliminaron del vademécum 817 fármacos e insumos innecesarios, es presumible que haya muchos otros gastos superfluos que contribuyen al déficit. En ese contexto, es plausible que un grupo de economistas vaya a concebir en forma gratuita un plan administrativo para enfrentar el descalabro de las cuentas, que les tuvo sin cuidado al anterior presidente del Consejo de Administración, el Dr. Jorge Brítez, y los anteriores consejeros Gustavo González Maffiodo, Carlos Pereira, Víctor Insfrán Dietrich, Miguel Ángel Doldán, José Emilio Argaña Contreras y José Jara Rojas (los dos últimos continúan en sus cargos).

¿Ninguno de ellos estaba al tanto de que las máquinas de lavandería, instaladas en el principal nosocomio, no funcionaban desde hacía años ni de que se adquirían medicamentos y elementos prescindibles? Se diría que los muy bien remunerados consejeros, cada uno de los cuales puede disponer además de asesores, nunca visitaron el Hospital Central ni mucho menos los establecimientos del interior del país, para enterarse de lo que allí se hace y se deja de hacer. Todo indica que en el IPS se han conjugado la negligencia, el derroche y la corrupción, para mal de los asegurados y sus familiares, ante la indiferencia de las organizaciones de empleadores y trabajadores. Desde hace largos años, aparentemente los aportes de unos y otros han venido sirviendo en gran medida para el enriquecimiento ilícito.

El despilfarro y la corrupción van de la mano cuando, por ejemplo, se compran bienes inútiles porque cierto proveedor es un amigo de la casa, a quien se puede adecuar el pliego de bases y condiciones de una licitación. El descuido tiene que ver con que no pocos funcionarios del IPS están sobre todo al servicio de sí mismos, sin importarles un bledo que lo adquirido con los aportes obrero-patronales sea conservado como es debido. El nuevo presidente del Consejo de Administración hace muy bien en ir revelando una serie de tremendas irregularidades, aunque algunos sectores ya expresaron su impaciencia por ver medidas concretas más drásticas que conduzcan a la identificación y sanción a los responsables. En tal sentido, puede mencionarse que por fin la Fiscalía General del Estado conformó ayer un equipo especial de investigación contra el anterior titular del ente, el mencionado Jorge Brítez, y el exgerente de Logística, Jaime Caballero, por presunta lesión de confianza y malversación.

El IPS tiene que ser saneado de una vez por todas para poner fin a una larga historia de fechorías diversas contra sus legítimos “dueños”. Los pacientes y sus familiares no deben seguir siendo vejados despiadada e impunemente.