Desde ayer y hasta hoy, nuestro país es el anfitrión de la 68ª Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común y de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y de Estados Asociados, a la que asisten siete Presidentes sudamericanos, dos cancilleres centroamericanos y altos enviados de Trinidad y Tobago, Alemania, Emiratos Árabes Unidos y Uzbekistán. Por tal motivo, recibió también a unos ochocientos visitantes de esos y otros países, entre ellos parlamentarios y miembros de organismos multilaterales y de cooperación. Si bien el gran evento se realiza en el centro de convenciones de la Conmebol, que está situado en Luque y tiene un hotel anexo de cinco estrellas, es obvio que la enorme mayoría de los visitantes se habrá hospedado en Asunción.
Hay buenos motivos para temer que, por decir lo menos, no se lleven una buena impresión de la “madre de ciudades”. Al triste espectáculo de las calles que presentan baches parecidos a cráteres lunares, con basuras esparcidas en el pavimento o en los paseos centrales de las avenidas, deben agregarse las aguas servidas que riegan numerosas arterias, lo que debería avergonzar a las autoridades comunales. Estas afirman que se necesitarían 29 camiones recolectores para retirar los desperdicios, pero la Municipalidad solo dispone de entre 15 y 20. El intendente Luis Bello (ANR, cartista) impulsó la compra directa de 11 camiones por un valor de 13.606 millones de guaraníes; el excepcional procedimiento, que implica omitir la licitación pública por razones de urgencia, ya fue adjudicado. ¿Por qué se recurrió a dicha vía? Una de dos: era urgente apresurarse para adquirir nuevos camiones porque el malgasto de siempre, incluidos los salarios del personal superfluo, habría impedido solventar el mantenimiento oportuno, o la voracidad insaciable aconsejaba recurrir a ese expediente justamente antes de las elecciones venideras. Por lo demás, no estar al día con las remuneraciones de la clientela podría tener consecuencias nocivas para los candidatos oficialistas, así que convendría sacar dinero de donde sea.
Para expresarlo en dólares: en el primer cuatrimestre, la Municipalidad gastó 38,3 millones en servicios personales, en tanto que la inversión en obras de infraestructura no llegó a cinco millones de dólares. Estos datos revelan que la Municipalidad está al servicio de los funcionarios, contratados y jornaleros antes que de los pobladores.
No se trata así de que la Municipalidad carezca de fondos suficientes para limpiar las vías publicas y conservarlas en buen estado; la cuestión es que tiene prioridades incompatibles con el interés de los vecinos, porque la corrupción, el derroche y el prebendarismo privan de recursos suficientes para atender las necesidades en cuanto a obras y servicios municipales.
Como el descaro forma parte de su estilo de gobierno, es poco probable que el intendente y la mayoría de los concejales asuncenos se avergüencen de las pésimas condiciones en que la capital recibe a los visitantes. Es que para ellos resulta absolutamente normal que, entre otras cosas, se cometan en la Municipalidad “terribles prácticas ilegales”, al decir del exinterventor, Carlos Pereira, por la sencilla razón de que carecen de la conciencia del delito en el ejercicio de la función pública. Independientemente de la penosa realidad con que Asunción recibe a sus visitantes, debe pensarse también en las penurias diarias que soportan los propios asuncenos pese a pagar su tasas e impuestos. Está en sus manos cambiar esta deprimente situación en las próximas elecciones municipales.