“Ordenamos la casa y se volvió a poner a la Municipalidad al servicio de los vecinos”, dijo con todo descaro el intendente Luis Bello (ANR, cartista), sin duda ajeno a las diarias quejas de los asuncenos por los malos servicios que presta la institución a su cargo. “Decidimos pagar las cuentas, mirar las obras que estaban paralizadas y buscar la manera de que empiecen de vuelta. Decidimos que los servicios que no se estaban prestando tendrían que volver a prestarse”, dijo también. De ahí a que sus decisiones se hayan cumplido o llevado a cabo en forma eficiente, hay mucho trecho. Un simple periplo por la ciudad puede desencantar a quienes hayan tomado al pie de la letra las palabras del intendente: calles como salidas de un bombardeo, basuras por todas partes, veredas rotas, plazas y parques descuidados, y muchas otras deficiencias que ocasionan el reclamo diario de los contribuyentes.
Las declaraciones del intendente Bello, el mismo que como edil avaló las “terribles prácticas ilegales” constatadas por el exinterventor de la Municipalidad, Carlos Pereira, fueron pronunciadas durante la rendición de cuentas de sus once meses de gestión y de todo el ejercicio 2025, que incluye el nefasto desempeño de su antecesor Óscar “Nenecho” Rodríguez, hoy procesado por lesión de confianza y asociación criminal. El balance general respectivo fue vergonzosamente aprobado por casi todos los concejales de la ANR, diez de los cuales aspiran a ser reelectos el próximo 4 de octubre.
Como si no hubiera contribuido a ello, el intendente admitió que la comuna está “muy golpeada”, sin advertir la responsabilidad penal y civil que le cabría por los daños que infligió a la comuna al haber autorizado actos y operaciones ilegales. Valga como ejemplo que, como edil, Luis Bello consintió el empleo del artilugio de la “cuenta única municipal”, que habría servido para desviar hacia gastos corrientes parte de los 512.000 millones de guaraníes recaudados mediante la emisión de bonos, a fin de construir obras de desagüe pluvial.
Con respecto al fenómeno climático El Niño, el intendente mencionó un plan para habilitar refugios temporales y limpiar cauces hídricos, evitando la improvisación de años anteriores al atender a los ribereños: una leve autocrítica, por así decirlo. Habló también de revitalizar la ciudad y en especial el Parque Caballero, mediante un préstamo –cuando no–, así como de la compra de once camiones recolectores de basura, varios de los cuales habrían llegado con averías, según se denunció.
El intendente prometió no apelar a nuevos bonos para evitar el aumento de la deuda municipal, que en noviembre de 2025 ascendía a nada menos que 328.000 millones de guaraníes. Según dijo en aquel entonces el jefe de Gabinete Máximo Medina, la recaudación no llegaba a cubrir las cuentas pendientes, es decir, la institución estaba en bancarrota, algo que la Junta Municipal parece haber ignorado al aprobar el balance general. Luis Bello se jacta ahora del desembolso de 55.000 millones de guaraníes para saldar deudas con los jubilados municipales, lo que estaría muy lejos de sanear las finanzas: nada dijo de lo adeudado a bancos, proveedores y firmas constructoras, entre otros.
El intendente se ufanó también de no haber reforzado el personal, pero omitió aludir a que el interventor había referido la existencia –no desmentida– de 3.000 asalariados superfluos. Dado que es grande el temor a perder “operadores políticos” de cara a los comicios venideros, los asuncenos seguirían soportando ese lastre que afecta los servicios y la infraestructura comunales si el oficialismo se saliera con la suya. El candidato a intendente Camilo Pérez (ANR, cartista), que fue muy franco al anticipar que no se desprenderá del personal innecesario, dijo –créase o no– que su partido representa el “cambio” (!) en Asunción. Cabe insistir en aquello de que la Municipalidad está “muy golpeada“: lo dijo sin tapujos quien participó en la golpiza, como si él nada hubiera tenido que ver con ella. El tremendo descaro ilustra la calidad moral de muchos munícipes, que debe recordarse en las urnas para no repetir la amarga experiencia.
A estas alturas, los vecinos ya deben saber a qué atenerse; sería inútil volver a lamentarse después, ante los duros hechos consumados, si no se sacan antes las debidas conclusiones. Más allá de las revelaciones de la intervención municipal, los resultados de los desempeños de Óscar “Nenecho” Rodríguez y Luis Bello están a diario a la vista: ya no hace falta insistir en ellos.
Es innecesario ser muy perspicaz para darse cuenta de las terribles carencias de Asunción; lo indispensable es que el elector sea consciente de que está en sus manos decidir si quiere continuar soportándolas o tener una ciudad mucho más acogedora, que se merece como contribuyente.