El Estado paraguayo necesita una motosierra

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), que es un organismo oficial, en el Paraguay hay unos 246.000 hogares pobres, de los cuales alrededor de 36.500 están en pobreza extrema. Sin embargo, solo en tres programas, Tekoporã, Tenonderã y Adultos Mayores, el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) tiene previsto repartir 613.000 subsidios directos cada mes en 2027, de acuerdo con la presentación que hizo el ministro Tadeo Rojas ante la Comisión Bicameral de Presupuesto. A eso hay que agregar otros planes específicos, como Tekoha, comedores comunitarios, pescadores, Hambre Cero, además de toda la política social a través de los ministerios de Salud, Educación y otros entes. Es decir, hay muchos más subsidios que pobres, ¿cómo se entiende?

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El MDS tiene asignados 5,62 billones de guaraníes en el proyecto de Presupuesto 2027 remitido por el Poder Ejecutivo al Congreso. Ese monto es 672.810 millones de guaraníes superior al de este ejercicio, lo que representa un aumento del 13,59%, bastante por encima de la media general, que es del 11%. Coincidentemente, este formidable reparto de dinero público se dará en un año en el que se definen las candidaturas para las próximas elecciones presidenciales y legislativas.

Tadeo Rojas indicó que se quiere llegar el año entrante a la meta de 200.000 beneficiarios de Tekoporã, que es un programa específicamente diseñado para aliviar la pobreza y que está supuestamente dirigido a los sectores más vulnerables. En teoría la ayuda tiene una duración de 72 meses y está condicionada al cumplimiento de una serie de requisitos (vacunas, escolaridad, etc.), que en la práctica solo se cumplen a medias, en el mejor de los casos.

Para quienes deben “egresar” se agregó otro programa, Tenonderã, para moderar el impacto de la pérdida del subsidio, lo que significa que, en los hechos, muchos de ellos (los mejor “conectados”) siguen recibiendo asistencia.

El subsidio de Tekoporã se le otorga a la cabeza del hogar, por lo general a la madre, con lo cual debería ayudar a aliviar la pobreza de toda la familia. Pero 200.000 reciben el subsidio y hay 36.500 familias indigentes, según el INE. Con un presupuesto anual de 100 millones de dólares, si Tekoporã estuviera correctamente focalizado y realmente llegara a los más vulnerables, no debería existir pobreza extrema en el Paraguay.

Peor todavía es el caso del programa de Adultos Mayores, que es el más costoso. Para el año que viene están presupuestados 3,6 billones de guaraníes (600 millones de dólares), el 65% del total del MDS. Están contemplados 406.196 beneficiarios y, sin embargo, según las mediciones del INE, en el país hay 108.218 personas mayores de 60 años por debajo de línea de la pobreza. Quiere decir que casi 300.000 adultos mayores cobran el subsidio sin ser pobres (no digamos ya pobres extremos). Se suele señalar que la pobreza no es un indicador para este programa, pero, ¿se justifica que el Estado les entregue cientos de millones de dólares en efectivo a personas que no están en situación de vulnerabilidad socioeconómica?

Otro caso llamativo es Hambre Cero, el segundo de mayor costo en el MDS, para el cual se presupuestan 1 billón 200 mil millones de guaraníes para 2027. La razón de ser de este programa, tan publicitado por el Gobierno, era mejorar el rendimiento escolar. Sin embargo, tal rendimiento cayó estrepitosamente en el mismo lapso de ejecución del programa, según los resultados de la última prueba PISA. Paraguay empeoró categóricamente en los tres ítems, lectura, ciencias y matemáticas, y entre los trece países evaluados en América Latina y el Caribe comparte el triste último lugar con Guatemala.

Estos son solo ejemplos del tremendo despilfarro del dinero de los contribuyentes. Obviamente, no se trata de no invertir en política social y en servicios públicos, sino de hacerlo mucho mejor, con mayor racionalidad y más estricta rendición de cuentas y medición de impacto. Solo el MDS gastará el año que viene 860 millones de dólares. Para tener una idea, el aumento a los médicos cuesta 60 millones. No es suficiente un cuchillito para “cortar la grasa”. Parafraseando a un líder de la región, se necesita una motosierra para arrasar con la ineficiencia, la corruptela y la politiquería en el Estado paraguayo.