Pilar queda bajo agua y la población da una lección

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En mayo de 1983, Pilar sufrió una catástrofe cuando toda la ciudad quedó bajo agua por el desborde del río Paraguay y el arroyo Ñeembucú. La tragedia unió a los habitantes para construir muro con bolsas de arena en una titánica resistencia.

La altura normal del río Paraguay en el puerto de Pilar es de 3,5 metros, y el promedio entre enero y abril, de 5 metros. En 1983, tras las lluvias, se produjo un desborde del río Paraguay y de su afluente, el caudaloso arroyo Ñeembucú (que divide la ciudad en dos).

Ante el avance de las aguas, la población se unió y resistió en forma titánica. En medio de la incertidumbre y la desesperación, hombres, mujeres, adultos, ancianos y niños ayudaron para construir un muro de arena, que el 24 de mayo de este año fue vencido por la fuerza de las aguas del río Paraguay y del arroyo Ñeembucú, que llegaron a una altura de 10,5 metros. Toda la ciudad quedó bajo agua.

Miles de habitantes de Pilar y de otros distritos del departamento de Ñeembucú fueron evacuados en diferentes puntos del Paraguay, principalmente Asunción y en distritos del departamento Central, San Ignacio (Misiones) y Encarnación.

Manufactura de Pilar SA, pulmón de la economía de la ciudad desde su fundación, en 1929, por el italiano Paolo Federico Alberzoni, por primera vez en 54 años de funcionamiento suspendió sus actividades y 1.500 obreros quedaron sin trabajo durante ese tiempo. Todas las oficinas públicas e instituciones públicas se inundaron.

El buque de la Administración de Puertos se encargó del transporte de mercaderías y víveres para damnificados, operaron aviones del Transporte Aéreo Militar utilizados para las evacuaciones y miles de paraguayos se solidarizaron de diversas formas con los afectados.

La ciudad de Pilar y las de otros distritos del Ñeembucú quedaron devastadas, con casas destruidas, cultivos arrasados y la producción ganadera diezmada. El operativo de recuperación comenzó en junio, y los meses posteriores fueron críticos, principalmente por la escasez y encarecimiento de los alimentos.

“Vastas zonas de pastoreo, caminos y puentes que comunican con los establecimientos pecuarios ribereños quedaron sumergidos bajo las aguas de los ríos Paraná y Paraguay en diversas zonas del Ñeembucú”, señalaba entonces la comisión directiva de la Asociación Rural del Paraguay.

Otras inundaciones de Pilar se produjeron entre 1905 y 1906; en 1966, en diciembre de 1982 y, el último, más terrible, se registró entre finales de abril, mayo y junio de 2017. Esta gran inundación fue comparada con la registrada en 1983 por sus efectos devastadores para la población y la zona.

Muchas familias abandonaron Alberdi, localidad que en 1983 ya completaba un año de estar inundada. Se dirigieron hacia Asunción a bordo del barco “Madre Perlita”. Otras aguardaban la llegada de buques enviados por el Gobierno paraguayo con víveres y para hacer la evacuación.

Encarnación, también anegada

1983. Encarnación reportaba una crecida histórica del río Paraná. Estaba a seis centímetros para que el nivel del agua alcanzara la marca máxima a la que llegó en 1904, cuando alcanzó 5,70 metros de altura. Autoridades de la Delegación de Gobierno, de la Base Naval y de la Municipalidad local habían iniciado las gestiones a fin de socorrer a los damnificados, que sumaban más de 3.200 personas.

El sector más afectado era el barrio Mbói Ka’ê, en el cual incluso días antes se reportó el ahogamiento de un joven de 18 años cuando, junto con sus dos hermanos, fue arrastrado por las aguas. Los otros dos fueron recuperados prontamente, mientras que el cuerpo sin vida del ahogado se encontró en un matorral.

El fenómeno afectó a numerosas familias, quienes debieron abandonar sus viviendas al ser alcanzadas por la inundación. La situación originó la preocupación entre los moradores de sectores bajos, porque en forma sostenida iba creciendo el nivel del río.

El tráfico de balsas se restringió considerablemente. La balsa paraguaya era la única que realizaba conexiones con la costa argentina de Posadas a través de tablones provisorios. La maquinaria argentina, por su parte, suspendió sus servicios.

En ese entonces, las autoridades encarnacenas resolvieron aumentar el costo del pasaje del transporte terrestre y fluvial para ayudar a los damnificados.

Culmina exploración

1967. En julio de este año se había culminado el estudio de exploración, pique y estaqueo del trazado para empalmar la Ruta 5 “General Bernardino Caballero”, Concepción, con la Transchaco (Chaco Paraguayo). El trabajo estuvo a cargo del ingeniero Hugo César Cassanello, con el apoyo de otras catorce personas. 

Las tareas se habían iniciado en abril de ese mismo año. El ramal previsto era continuación de la avenida Agustín Fernando de Pinedo, y pasaba por detrás del aeropuerto local, hasta llegar a Puerto Caída.

En ese entonces, la habilitación de ese tramo era de vital importancia porque acortaría la distancia para llegar a Asunción. Además, Concepción empezaba a incrementar su economía.

Perforaciones de pozos

1968. En octubre, el entonces representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, John S. Fox, que acababa de regresar de Nueva York, Estados Unidos, informó que las Naciones Unidas han firmado un contrato con la Roscoe Moss Co., de Los Ángeles, para la búsqueda de aguas subterráneas en el Chaco. La Roscoe Moss Co., empresa privada dedicada a la perforación de pozos de aguas, comenzará sus tareas en Filadelfia y Mariscal Estigarribia el próximo mes (noviembre), precisaba la información.

El organismo también entregó implementos a las facultades de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), para estudiantes de San Lorenzo y Puerto Pdte. Stroessner (Ciudad del Este).

Fenómeno en el Este y el Chaco

1980 Pobladores de Bahía Negra todavía no se rehabilitaban de las inundaciones de 1979 y ya enfrentaban nuevamente situaciones difíciles. Las aguas del río Paraguay dejaron gran parte de la comunidad anegada.

Los lugareños hacían los esfuerzos por defender la pista de aviación para mantener la eficaz y rápida comunicación por vía aérea.

Varias de las familias castigadas fueron instaladas en los campamentos. Allí las mujeres lavaban ropas, cocinaban y atendían a sus hijos.

A pesar de que las reservas de alimentos estaban a punto de agotarse, los pobladores habían frente a la situación estoicamente.

Otra comunidad afectada ese año fue Fuerte Olimpo, donde el agua penetró en forma implacable. Gran parte de la población tuvo que abandonar sus inundadas viviendas y ubicarse en las faldas de los cerros, en precarios techos.

La pista de aterrizaje de esta zona quedó bajo agua. Algunos ganaderos del sector tomaron las providencias para salvar la mayor cantidad de animales posible. Numerosos establecimientos también quedaron aislados, pues las aguas cortaron los caminos.

Barrio San Rafael

El río Paraná comenzó a invadir la zona del barrio San Rafael de la entonces Presidente Stroessner (hoy Ciudad del Este) el 6 de marzo de ese año. Un total de 34 familias fueron evacuadas.

En la zona solo se podía llegar utilizando los servicios de canoas, y por el traslado se cobraba 10 guaraníes.

El agua también dejó a la escuela del barrio completamente anegada al punto de que se tuvo que suspender el desarrollo de las clases hasta que se obtuviera el permiso para proseguir en la parroquia de San Rafael.

Obra “gigante”

1968. El 27 de enero de ese año fue inaugurado el puente sobre el río Tebicuary. La obra era consideraba como gigantesca porque se trataba de la pasarela más larga en ese tiempo con 450 metros.

Los trabajos estuvieron a cargo de la empresa Albano por G. 160 millones. El puente fue habilitado, en ese entonces, con un moderno sistema de iluminación que abarcaba toda su extensión.

Remanso

1978. Las dos regiones de nuestro país se unieron el 19 de agosto de ese año con la inauguración del Puente Remanso, sobre el río Paraguay. Esta obra, consideraba como la más imponente hasta ese entonces, costó G. 2.720 millones y estuvo a cargo de la empresa española Entrecanales y Tárova. La longitud total es de 1.370 metros.

La construcción duró 33 meses y empleó a 300 obreros.