Espionaje estadounidense enfurece a sus principales aliados europeos

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Las sorprendentes últimas revelaciones sobre el escándalo de espionaje estadounidense no solo ponen en enormes apuros a la Casa Blanca, sino que significan un riesgo de deteriorar seriamente las relaciones con sus principales aliados europeos, quienes comienzan hoy, en el marco de la Unión Europea, una Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno.

WASHINGTON (ANSA, AFP).La ira de París y Berlín en estas horas está sacudiendo la administración de Barack Obama, con el presidente estadounidense obligado a tener que justificarse primero con el mandatario francés, Francois Hollande, y después con la jefa de gobierno alemana, Angela Merkel.

En ambos casos, la tensión a los dos lados del cable telefónico era palpable. Obama trató de asegurar a sus interlocutores de que los servicios estadounidenses recogen información, como hace la inteligencia de cualquier otro país, siempre atentos al equilibrio entre exigencias de seguridad y tutela de la privacidad.

Obama aseguró a Merkel que su teléfono celular nunca fue monitoreado.

En diálogo telefónico este miércoles, “el presidente le garantizó a la canciller que Estados Unidos no estaba espiando ni espiará las comunicaciones de la canciller”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

Más temprano la cancillería reveló en Berlín que “el gobierno federal obtuvo informaciones que afirman que el teléfono celular de la canciller podría haber sido vigilado por los servicios estadounidenses”, y confirmó una conversación telefónica entre Obama y Merkel a iniciativa de esta última.

Si se confirmar tales prácticas, Merkel “las desaprueba totalmente y las considera inaceptables”, agregó la cancillería.

Carney aseguró que “Estados Unidos otorga una gran importancia a nuestra cooperación con Alemania sobre un conjunto de asuntos de seguridad mutua”.

De todos modos, según juró el inquilino de la Casa Blanca, el Gobierno estadounidense está efectuando verificaciones sobre los métodos de recogida de datos por parte de los servicios secretos para controlar si ha habido abusos.

El clima de confianza recíproca, sin embargo, parece inevitablemente deteriorado.

Las capitales europeas, ante el interminable goteo de revelaciones sobre las actividades de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA), ya no se fían.

En Washington todos los ojos están puestos ahora en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea, que comienza hoy, de la que podría salir una fuerte toma de posición hacia Estados Unidos.

Y aunque el “número uno” de los servicios secretos estadounidenses, James Clapper, tachó de “falsas” las noticias que llegan de París, difundidas por el diario Le Monde que habla de 70 millones de franceses espiados, de Bruselas llega la amenaza de reacciones hacia Estados Unidos.