WASHINGTON (EFE).Poco después de que Baltimore ardiera a causa de la muerte de un joven negro a manos de la policía y mientras miles de agentes y miembros de la militar Guardia Nacional se desplegaban por sus calles, al menos dos aviones de vigilancia, con capacidad de utilizar tecnología de espionaje de última generación, sobrevolaron la ciudad varios días en secreto y siempre en la noche.
Un Cessna de hélice, estaba registrado a nombre de NG Research, una empresa casi imposible de rastrear, y otro, con motor a reacción, ni siquiera mostraba número de identificación en las web que compilan información pública de radares.
Según una investigación de internautas, profundizada posteriormente por el Washington Post, al menos una avioneta ligera y otra de mayor tamaño, ambas tripuladas, volaron varios días en círculos sobre Baltimore.
La Unión de Libertades Civiles de EE.UU. (ACLU) ha solicitado oficialmente información sobre estos métodos de vigilancia de alta tecnología, que se realizan en el más absoluto secreto y de los que desconoce su uso y justificación.
Nathan Wessler, abogado y experto sobre privacidad de ACLU, aseguró que el temor es que estas técnicas, más que ayudar a la lucha contra el crimen, tengan un efecto disuasorio en el derecho a manifestarse al dejar claro que el “Gran Hermano” está vigilando.
“El secretismo con el que se utilizan estas técnicas hace muy difícil saber si se están violando derechos”, explicó Wessler.