La celebración contó con la presencia de numerosos jóvenes, miembros de colegios jesuitas de nuestra capital, así como parroquianos de capillas de la Diócesis de Asunción que llevan la denominación de San Roque.
Al principio de la santa misa, el sacerdote Luna y sus concelebrantes ingresaron al templo portando la reliquia del corazón de San Roque. Luego se escenificó el tiempo en que el santo paraguayo recibió las aguas bautismales. Hacia el final de la celebración eucarística, se representó el momento en que San Roque fue ultimado por los indígenas guaicurú.
Caminata simbólica
Al finalizar la misa, los celebrantes realizaron una caminata simbólica portando la reliquia por el pasillo central del templo, pues no fue posible efectuar el periplo preestablecido por las calles de nuestra ciudad, debido a la pertinaz lluvia que caía en ese momento.
“La reliquia del corazón de San Roque va a recorrer todo el país”, anunció el padre Luna, quien remarcó el contenido de su homilía sosteniendo que Paraguay necesita más que nunca de personas que no se rindan a las tentaciones y respondan al llamado de Dios.
Novenario
El próximo martes 7 del corriente, a las 19:00, se iniciará el novenario en honor a San Roque González de Santa Cruz, en este caso en la parroquia Cristo Rey (Colón esquina Ygatimí).
Gran misionero paraguayo
Roque González de Santa Cruz nació en Asunción, Paraguay, en 1576. Sus padres fueron Bartolomé González de Villaverde y doña María de Santa Cruz, una asuncena mestiza. El paraguayo consagrado fue el último de los 10 hijos de Bartolomé y doña María. Desde pequeño demostró su vocación de religioso y su profundo amor hacia los indígenas, inculcado por su madre. A los 14 años dirigió su primera procesión, realizada en un bosque, en honor a la eucaristía.
En mayo de 1609, Roque González de Santa Cruz ingresó a la compañía de Jesús, iniciando su misión de evangelizar a los pueblos nativos. Fundó reducciones y el 15 de noviembre de 1628 fue atacado y muerto por indígenas cerca de Caaró, Brasil.
