Reemplazándolo otro del mismo partido y tan afín políticamente, es difícil suponer que habrá neutralidad y que la ley se cumplirá a rajatabla. Al fin y al cabo, los colorados siempre terminan unidos y abrazados en las urnas.
El interregno, etimológicamente, es el “espacio de tiempo en que un Estado no tiene soberano”. Con las salvedades, Asunción está en una de esas etapas y precisamente en tiempos así es cuando quieren ocurrir cosas que no salen a la luz. Caen en tierra de nadie.
Contratos directos, contrataciones masivas de personal, pérdidas de documentos, relajo en los controles y muchísimos etcéteras... Cualquier cosa puede suceder.
Al intendente Samaniego la renuncia le ayudará a aquietar un poco las aguas y, como la memoria del paraguayo es tan flaca, ya nadie lo asociará seguramente con los baches, la basura, el pésimo estado de las plazas, las ocupaciones de espacios públicos, etc. La gente irá a votar sin los cráteres en la cabeza.
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Para los concejales también es una buena ocasión para demostrar un verdadero espíritu corporativo. Así que no solo tendremos un intendente municipal durante este interregno en el palacete de Villa Aurelia, sino quizás una veintena de intendentillos.
Sus pares no necesitarán pedir audiencia con el “intendente en ejercicio”, Omar Pico.
El defensor vecinal también estará de parabienes y su oficina seguirá siendo depósito de operadores políticos que irán engrosando las planillas municipales. Y ni qué decir los correligionarios y correligionarias de las seccionales coloradas.
Si Samaniego hizo poco o nada visible en la ciudad en estos cinco años, ¿qué podrá hacer el sustituto en tres meses? Solo cuestiones protocolares, figuretismos, formalidades y tratar de satisfacer los requerimientos de los partidarios.
Las etapas electorales de alcaldías, intendencias, gobiernos locales son fangosas y quizás muy difíciles de controlar.
Durante el interregno anterior, cuando se hizo la transición de Evanhy de Gallegos -quien renunció para candidatarse a concejala-, asumió su correligionario Hugo Piccinini. Se estima que solo en ese periodo ingresaron a la Municipalidad de Asunción cuanto menos 1.000 funcionarios.
Asunción cumplió ayer 478 años, pero los círculos viciosos se repiten como un eterno devenir. Definitivamente, el fango huele mal.
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