Abreu desnuda la hipocresía de los gobernantes de Sudamérica

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Muchos de los gobernantes de Sudamérica violan sistemáticamente los derechos humanos y relativizan el principio de no intervenir en otros estados como hicieron con Paraguay, denuncia el ex canciller y actual senador uruguayo, Sergio Abreu Bonilla, precandidato a la presidencia de su país por el partido Nacional (Blanco). En esta entrevista asegura que el Mercosur ha muerto y que Unasur seguirá el mismo camino.

–¿Cómo define esta actitud de intromisión de los presidentes que excluyeron al Paraguay de Mercosur  y Unasur?

–Yo le llamo corporativismo presidencial, un club que dice que su legitimidad proviene de la elección popular, pero que el resto de los instrumentos que son parte de la sociedad democrática, como la separación de poderes, la libertad de prensa, la justicia, son todos “elementos burgueses” con los que hay que vivir a desgano, y si también se puede soslayar –como se hace– se soslaya. Hay algo más grave para mí. Muchos de los gobernantes de hoy son todos violadores sistemáticos de los derechos humanos...

–¿A quiénes se refiere?

–Hablo de Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay, mi país... Son personas que se levantaron en algún momento contra las instituciones. Mató gente, secuestró gente, gente que tenía el mismo derecho a vivir y a ser bien tratada como fueron ellos.

–Chávez, fue golpista, Dilma y Mujica guerrilleros, no sé Cristina...

–Ellos tienen una visión hemipléjica de los derechos humanos. Para ellos, los derechos humanos son los izquierdos. No son los derechos humanos que nosotros queremos defender. Y esta gente, en general, tiene esa visión hemipléjica, que es lo que precisamente les quita autoridad (incapaces de pensar más allá de su ideología), para los que pensamos un poco más allá de la pasión política. Para ellos, la no intervención en los asuntos de otros Estados ya es un asunto relativo. Chávez financia una elección. (Guido Alejandro) Antonini (Wilson) llega con valijas con billetes a la Argentina...

–El maletín de los 800.000 dólares para Cristina..

–Es una de las muestras de la baraja financiera. Eso supone que existe una visión hemipléjica sesgada.

–“Es nuestra decisión política”, dicen...

–Claro. Los tribunales arbitrales no tienen el menor efecto... Tenemos la peor relación del Uruguay con la Argentina en los últimos 50 años. Su gobierno no respeta el derecho internacional. Nos bloquean el puente 4 años. Nos han afectado la economía, pero nos han ayudado también a vivir en forma hasta distendida, hasta placentera, fuera de la dependencia argentina...

–Lo mismo sucede en Paraguay. El aislamiento ayuda a pensar que podemos ser independientes.

–Desde el punto de vista de la integración, ellos han dado un paso para fracturarla, pero también nos han mostrado que podemos manejarnos, con estas globalizaciones, hasta con cierta independencia en muchas cosas. Tiene el lado bueno y el lado malo. El lado malo es la prepotencia y la falta de respeto a las obligaciones nos afectan. El lado bueno es que nos dimos cuenta de que tenemos alternativas distintas fuera de la región. Ser uruguayo o paraguayo ya no es una condición, no es una definición. Es una profesión. La profesión tenemos que ejercerla con seriedad, con respaldo, porque en realidad estamos todos los días administrando una asimetría de dos Estados que son los que encuentran sus entendimientos, aún en su competencia, por encima de lo que son nuestros propios derechos.

– Pero las cosas están cambiando.

–Cambian. Las oportunidades se dan en otros ámbitos. Las exportaciones van a otros países. La propia realidad de un país como Paraguay que crece al ritmo que está creciendo también es una señal de oportunidad para la inversión y para el desarrollo, de manera que lo que tenemos que evitar es la prepotencia y la indiferencia. No es fácil, pero las dos forman parte de la política de Brasil y de Argentina.

–Estas medidas hostiles contra el Paraguay no tienen parangón desde la Guerra Grande...

–Mire lo que hizo España que margina a Paraguay de la Cumbre Iberoamericana. Hace apenas un año Paraguay le organizó la cumbre. Ni se dignaron a venir ni Chávez, ni Dilma, ni Cristina, ni Mujica, y ahora, que se celebran 200 años de la Constitución de Cádiz, la liberal y naturalista, que consagra la separación de poderes, la que establece derechos naturales, España, Rajoy, le pide a Paraguay que no vaya. Y los que van son todos los que apoyaron a los etarras (los terroristas vascos): Mujica, los brasileños, los argentinos, todos los que hicieron solidaridad con el terrorismo que combatió España.

Paraguay no está invitado porque España eligió entre el quórum y los principios. Se quedó con el quórum por temor a que fracase la fiestita.

–Decidieron dejar encerrada a “la más fea”...

–Exactamente. Eso demuestra la dualidad y el cinismo que está ganando espacio en la comunidad internacional.

–Es una cumbre cada vez más intrascendente...

–Se va convirtiendo en “un cenicero en la moto”, algo inútil. Por lo menos, cuando yo participaba en las reuniones escuché al Rey (Juan Carlos) pedirle a Fidel Castro a profundizar su proceso democrático.

–Hoy es a la inversa. Castro debe ser un invitado de honor...

–Cuba es la democrática y Paraguay el antidemocrático. Imagínese. Estos que consintieron a los etarras por sus actos de terrorismo hoy son los que le ponen las condiciones a España para asistir a su fiestita.

–Si esta integración es hipócrita, ¿por qué siguen adentro Chile, Colombia, Perú en Unasur, si no están ideológicamente identificados con los bolivarianos?

–Acompañan por comodidad algo que no comparten, porque se elige al más débil, al que no les puede hacer daño...

–Chávez fue más lejos. Expulsó a los diplomáticos paraguayos. No sucedió ni en la dictadura...

–Es un ejercicio autoritario amparado en sus recursos. Lo peor no es la actitud de Chávez. Es la sumisión y falta de dignidad política de Brasil, Argentina y todos los demás Estados que lo consienten. Acá, lo que tenemos es un delirio tropicaloide que encuentra socios como la esquizofrenia argentina y la indiferencia brasileña para imponer un camino de fuerza. Es el fascismo. Con todo, Brasil es casi como el siquiatra de la región. Trata de administrar la esquizofrenia argentina y de manejar a Chávez con antidepresivos políticos.

–¿Repercute lo que hicieron con Paraguay?

–Sí, por supuesto. Mercosur no existe más. Mercosur murió. La herida de muerte es de antes, infligida por Brasil y Argentina al no respetar los laudos arbitrales...

–Pero está ahí...

– Ningún organismo internacional tiene partida de defunción. Permanecen moribundos.

–Como las estrellas, como nubes en el espacio sideral. ¿Así de real?

–Quedan moribundos. Luego se inventan otros, Unasur, Celac...

–Acaban de nacer...

–Unasur va a diluirse antes de que deje los pañales. No tiene consistencia. Además, ya se está creando una nueva organización, el Celac, con el Caribe incluido...

–Organizaciones sin Estados Unidos ni Canadá. Una utopía...

–Exactamente, una utopía. El pobre Tomás Moro ni se habrá imaginado que su utopía iba a tener un alcance de esta naturaleza.

–¿Es un ensayo de imperialismo para sustituir a EE.UU.?

– El imperialismo verdadero es el del Brasil, que es un imperialismo de espíritu. Es un imperialismo en estado lírico. No es épico. Tuvo su momento épico y Paraguay lo sabe muy bien (por la Triple Alianza). El resto de su visión imperial es justamente un tratamiento de imposición. Yo repito lo que el Dr. Lacalle (Herrera) ha sostenido y defendido: “Países poderosos y lejanos, esos son los amigos”.

–Por qué?

–Porque los cercanos, y además, con las asimetrías que tenemos, siempre tienen el recurso del incumplimiento o de la fuerza.

–Después de esta experiencia de aislamiento, la gente aquí debate y pregunta y ya exige construir aeropuertos de gran porte para recibir grandes aviones cargueros y de pasajeros para luchar contra la mediterraneidad. Se habla hasta de bases militares...

–Bueno, eso ya es un tema más complicado. Para mí, bases militares nunca, pero sí el ser una plataforma logística, un proyecto de integración que haga del Paraguay, una visión más de visagra, una infraestructura fuerte, invertir enormemente en infraestructura, en aviones, en un aeropuerto de primer nivel, en rutas, tratar siempre de obtener resultados en la hidrovía con la cuenca del Plata, hacer además de la logística de la economía y los servicios un elemento muy importante. En el Uruguay yo plantearía acceso a mercados, institucionalidad y flexibilidad, que me aseguren que lo que yo voy a vender ingresa, que me aseguren que las instituciones que lauden las controversias, que se cumpla y que me aseguren que yo pueda vender a otros países sin necesidad de estar negociando en conjunto con los demás, que encima no cumplen sus obligaciones. Tenemos que volver a la libertad de comercio, y sobre todo realizar acuerdos con terceros países, y cuanto más lejanos y más poderosos, mejor.

–En Paraguay despertó un nacionalismo...

–El Paraguay es un país aislado desde sus orígenes guaraníes. El concepto del tupãmba’e y todo lo que es aquello tiene un sentido que no tienen todos los países. El Uruguay niega y piensa que tiene menos raíces indígenas que las que tiene y las que querría. Paraguay es una cultura, una manera de ver. Fue además el centro de la lucha de poder entre los bandeirantes brasileños y los argentinos, en fin, el Paraguay es un país con identidad, hasta en su doble idioma guaraní y español...

–¿Cree que va a ser efímera la “revolución bolivariana”?

–Estas cosas siempre son efímeras. Nuestro problema es la soberbia de los iluminados que dicen estar convencidos de transformar el mundo creando al hombre nuevo.

Y todos sabemos que la creación del hombre nuevo termina en millones de muertos como hizo Stalin, en cientos de miles de fusilados como hace Castro, y además en represalias de todo tipo como ya están haciendo estos gobiernos autoritarios que se están formando.

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