El ansia de reelección es propio de gobernantes antidemocráticos

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La aspiración de gobernar más allá del mandato otorgado y establecido en la Constitución es propia de gobernantes antidemocráticos, combinada con el interés de los chupamedias de turno. En esta nota recordamos el intento de stronistas, con Luis M. Argaña a la cabeza, de otorgar el vitaliciado al general Alfredo Stroessner

El próximo 3 de noviembre se cumplirán 44 años del “Acta de Ñeembucú”, que lanzó la idea de la presidencia vitalicia (que dura hasta que acabe la vida de la persona a la que se refiere) del dictador Alfredo Stroessner, quien por entonces llevaba 18 años en el poder.

El pronunciamiento tiene aspectos llamativos.

1. Militares en política: Los firmantes del acta se reúnen en la casa del mayor DEM Víctor Alfredo Brítez, quien desde luego encabeza la lista de firmantes.

2. El firmante más relevante es el Dr. Luis María Argaña, quien no se dio cuenta de lo que hacía, ya que al parecer no tuvo la paciencia de esperar la muerte del candidato al vitaliciado, puesto que fue acusado de conspirar desde la Corte Suprema de Justicia, donde cumplió varios mandatos del dictador, en materia de violación de derechos humanos y atropello a la libertad de prensa y expresión. Uno de dichos mandatos fue rechazar la reapertura de ABC Color, clausurado por la dictadura.

3. El acta habla de “privilegiado clima de bienestar imperante en el país ha hecho posible reatar el hilo de nuestra historia...”. Sin embargo, en el 72 Stroessner ya estaba enfrentado contra todos los principios y normas que garantizaban la libertad, la seguridad y protección de las personas y sus bienes, habiendo realizado todo tipo de persecuciones (exilio, tortura, desapariciones, proscripciones, etc.) inclusive contra miembros de las FF.AA. y la ANR.

4. El acta se burla de los propios ciudadanos del departamento al señalar que las “tierras del Ñeembucú supieron de su calidad de conductor... que se traduce en centenares de kilómetros de caminos, centros de salud, escuelas, colegios...”, cuando que en esa época ni siquiera existía aún la pavimentación de la Ruta IV y de hecho era una de las zonas más abandonadas del país.

Antes de la proclama de Ñeembucú, Stroessner fue electo en el 54, 58 y 63. En el 67 se cambió la Constitución para que pueda ser elegido nuevamente en el 73. Los chupamedias vieron que no era suficiente y plantearon que la vigencia de Stroessner no terminara en el 73 y así surgió el cambio de la Constitución de nuevo en el 77 para que continúe por tiempo indeterminado.

“Podrá ser reelecto”

En la Constituyente de 1977, del cual solo participó el Partido Colorado (todos los demás desistieron) el primer anillo de chupamedias del dictador estaba dividido.

Unos querían directamente el vitaliciado (que de haber triunfado, hubiéramos tenido a Stroessner hasta el 2006) completando 52 años en el poder.

Pero triunfó la tesis de los otros que propugnaron la reelección irrestricta. De ahí que la Convención se reunió solo para aportar el texto: “...y podrá ser reelecto”.

ebritez@abc.com.py