Las declaraciones del senador colorado Juan Carlos Galaverna en la sesión de ayer de la Cámara Alta sobre el “complot” del marzo paraguayo, que derivó en la masacre de los jóvenes en 1999, generaron que sus pares Juan Darío Monges (ANR) y Jorge Oviedo Matto (Unace) manifestaran que la causa original de los hechos se remonta a 1992, cuando se produjo el fraude electoral contra Luis María Argaña, quien aspiraba a ser candidato a presidente de la República por el Partido Colorado. “El marzo paraguayo es el eslabón de la historia. Sus inicios se generaron justamente en el 92, con el robo de la voluntad popular, en donde no se respetaron unas elecciones tan limpias, donde se le ha escamoteado el legítimo derecho al Dr. Luis María Argaña de acceder a la presidencia de la República. Allí tenemos que remontarnos para vivir el fatídico marzo paraguayo”, indicó el senador Monges –de origen argañista– durante su alocución. Lamentó la falta de justicia con “los autores confesos del robo de la voluntad popular” en alusión al senador colorado Juan Carlos Galaverna, quien asumió hace unos años haber sido uno de los responsables del fraude electoral de 1992.
“Nada hubiese ocurrido”
Por su parte, el senador del Unace Jorge Oviedo Matto indicó que los hechos del marzo paraguayo se hubiesen evitado si no ocurría el fraude durante la interna colorada de 1992.
“Nada de eso (marzo paraguayo) hubiese ocurrido si a (Luis María) Argaña no le hubiesen robado las elecciones. Porque él hubiese sido el presidente, a lo mejor, y nada de eso hubiese ocurrido y hubiésemos evitado el marzo paraguayo”, indicó en alusión nuevamente a Galaverna, quien asumió la culpa del fraude electoral al extinto vicepresidente.
Manifestó que el oviedismo hizo un “mea culpa” sobre las responsabilidades por el marzo paraguayo, pero pidió a los demás actores de la época asumir la creación de “los testigos falsos” y la muerte de los jóvenes en las plazas del Congreso.
