Los primeros reivindican el matrimonio entre varones y mujeres, y los segundos consideran que es derecho humano “formar una familia”.
Estas posturas encontradas nuevamente se hicieron sentir en la vía pública durante la mañana de ayer. En las inmediaciones de la Conmebol, jóvenes católicos se manifestaron a favor de la familia compuesta por papá y mamá. En la sala de convenciones, en tanto, movimientos cristianos exigieron el respeto a la familia.
Lourdes Aquino, docente de la Universidad Católica, indicó que las organizaciones provida manifestaron su oposición a la unión de personas del mismo sexo, porque, dijo, existe todo un lobby para imponer, en nombre de la no discriminación, el derecho de las personas del mismo sexo a formar una familia.
Los colectivos gay y de lesbianas, en cambio, se manifestaron en la esquina de la avenida Sudamericana y Gral. Aquino.
Allí reclamaron la inclusión social con la no discriminación. Clamaron por una ley que contemple los derechos sexuales y los derechos humanos de los sectores con diferente opción sexual. Monín Carrizo, de Católicas por el Derecho a Decidir y de la Red contra toda forma de discriminación, reconoció que si bien la Constitución condena la discriminación, el Estado paraguayo debe reglamentar tal artículo. Dijo que por la falta de esta normativa, el país es cuestionado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Consultada qué significa discriminación para su sector, indicó que es negar acceso a la educación, la vivienda, a una familia y a la identidad. “Los cristianos no aceptan la unión de personas del mismo sexo; las iglesias pueden tener su catecismo, pero el Estado no puede guiarse por dogmas, sino por políticas públicas”, resaltó.
La aprobación de una reglamentación del artículo 46 de la Constitución, que establece la no discriminación, dependerá de la presentación de un proyecto ante las cámaras del Congreso, ya que el mencionado artículo no ha sido hasta ahora objeto de estudio legislativo.
