La ANR trata de cubrir las huellas del pasado

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El hecho de que los diputados colorados hayan acompañado la aprobación del proyecto de ley de impuesto a la renta personal no significa que el partido haya sufrido una reforma. Son sus protagonistas actuales quienes dejan atrás a los halcones y buscan la forma de actuar en consonancia con las demandas ciudadanas mientras que los luguistas comienzan tardíamente a copiar sus vicios.

¿Por qué el Partido Colorado recula y apoya en Diputados la aprobación del impuesto a la renta personal (IRP)?

Antes del actual gobierno, el Partido Colorado (entonces en el poder) fue el impulsor del IRP, pero luego de su derrota y durante el actual gobierno de Lugo, se posicionó en contra de su aprobación. Cuando estaba en poder la ANR también quería contar con este impuesto para tener mayores ingresos y logró cierto compromiso político en favor.

Sin embargo, ya en la oposición, con esta misma conducción partidaria, bajo la presidencia de Lilian Samaniego, se tomaron posturas institucionales de la ANR, dando instrucciones a sus parlamentarios para votar en contra del IRP en el Congreso.

¿Por qué se supone que cambió de postura y ahora todos los diputados colorados votan por la aprobación? Tiene que haber una explicación.

Desde la óptica de la oposición política, aprobar más impuestos al Gobierno de turno es dar armas al enemigo para mejorar su posicionamiento. Tiene mucho que ver, por un lado, si el partido está en función de gobierno o está en la oposición. Tiene que ver también con el liderazgo fuerte de turno.

Durante el liderazgo de Duarte Frutos, la ANR estuvo en favor pero cuando decayó su poder, se buscó y se encontró la forma de suspenderlo. Luego llega el liderazgo de Cartes, teniendo a Calé de monje negro, con quienes de nuevo se impone la postura de la oposición a la vigencia del impuesto, incluyendo la oposición a la eliminación de las listas sábana.

Cartes rompe con Calé y el liderazgo político en la ANR se diluye en la movediza arena electoral, donde entran a tallar con mayor fuerza Zacarías Irún y la propia Lilian Samaniego.

¿Y ahora se hace lo que dice Lilian solamente o cómo funciona el liderazgo en la ANR?

Ahora ya nadie respeta a nadie, cada uno se juega por su imagen electoral. Cartes juega a una propuesta de candidatura outsider dentro de una estructura tradicional, tratando de tomar distancia de la rigidez partidaria; Zacarías se juega por un perfil de colorado auténtico, pero abierto a las nuevas corrientes y al mismo tiempo tratando de romper esquemas arcaicos del partido, mientras que Lilian se posiciona en la figura de un liderazgo integrador especulando con la ilusión de la unidad como herramienta indispensable para aspirar la vuelta al poder. Nadie quiere hacerse cargo del inventario, todos quieren borrar las huellas del pasado.

La era de las decisiones tomadas a base del criterio de Calé terminó, por ahora, en la ANR, desde aquella convención en la cual Cartes dio a Calé el mismo trato que el rey de España a Chávez en esa cumbre del famoso ¡por qué no te callas!

Las recomendaciones de Calé de que la ANR diga institucionalmente NO al desbloqueo de listas sábana y NO al impuesto a la renta personal, fueron dejadas de lado. Calé perdió sustento en la Junta de Gobierno y nadie más sigue sus pasos... ahí.

¿Entonces, hay un antes y un después de la caída de Calé en el Partido Colorado que repercute en la política nacional?

Por el momento es así, pero Calé es un actor mucho más atento que todos los demás miembros juntos de la Junta de Gobierno de la ANR, de manera que en el menor descuido volverá a pasar al frente para dejar mal parado a sus contrincantes, en especial a Horacio Cartes.

Antes se hacía lo que Calé decía, nadie se animaba a enfrentarlo aunque no esté de acuerdo con su postura. De esa forma, logró sacar posturas del partido en contra del desbloqueo de listas sábana y del IRP. Ahora ya no se hace lo que Calé dice y menos aún en el Parlamento, donde siempre tuvo la última palabra.

La pelea entre Cartes y Calé hizo crecer a Zacarías Irún, pero también a Lilian, que luego de eso decidió lanzar su candidatura.

Lilian está al frente del Partido Colorado como un símbolo de unidad y su continuidad al frente de la ANR se justifica en la medida que represente ese valor: la unidad del partido, como efectivamente lo consiguió en el período posderrota electoral. Fue una especie de cualquiera, menos Nicanor y Castiglioni.

Pero esa etapa también ya corresponde al pasado, de cuando los colorados estaban muy preocupados en saber quién era el culpable de la derrota electoral de 2008 y necesitaban una figura de consenso para que la vida continúe.

De hecho, el último intento de Lilian de convocar a una cumbre de precandidatos de su partido para analizar el probable veto del Poder Ejecutivo a la ampliación presupuestaria del TSJE por 50 millones de dólares resultó un fracaso.

Los demás candidatos ya no ven en ella el factor de unidad, sino una competencia proselitista, a quien ya no están dispuestos a ceder ventajas de marketing electoral ni a facilitar escenarios de figuración.

Los colorados hoy se preocupan por otras cosas, en especial por acertar en algo relacionado al futuro: quién es la persona indicada para intentar recuperar el poder en el 2013 y para eso ya no les sirven hoy ni las mañas de Calé ni la función integradora de Lilian, buscan decididamente un ganador o una ganadora.

¿Se perfila entonces una interna salvaje en la ANR o por el contrario esta vez lo harán pacíficamente para evitar una división?

En los partidos grandes y tradicionales es imposible unas internas tranquilas. Ahí tienen el caso del PLRA, que ante la preocupación por la unidad y para evitar las divisiones posteriores que merman las posibilidades electorales, optaron por las urnas delivery. Estas terminaron dividiendo al partido antes de tiempo y ahora se encuentra desorientado, con una fuerte sospecha de fraude encima del virtual ganador.

Los partidos grandes, como el PLRA y la ANR, necesitan desesperadamente preservar su unidad así como los partidos chicos necesitan de alianzas con otros para aspirar al triunfo o tener incidencia en el poder constituido.

¿Podría tener alguna consecuencia en el resultado electoral de la ANR el hecho de que trate de adecuarse a las demandas ciudadanas?

El Partido Colorado siempre tuvo sus halcones, líderes intransigentes a quienes dio resultado la política del continuismo y de la repetición. Su último exponente es Calé Galaverna, quien por todos los medios trató de impedir que los parlamentarios de su partido votaran por el desbloqueo de listas sábana.

Manipuló inclusive al Tribunal Superior de Justicia Electoral para sacar una postura oficial en contra, dejando mal parada a la citada institución estatal frente a la opinión pública.

Actualmente los interesados en ganar las elecciones de 2013 deben aprender a ganar pequeñas batallas cotidianas y coyunturales, haciendo todo lo posible por acompañar las luchas ciudadanas. Así lo entendieron Zacarías Irún y Horacio Cartes. Por eso, el cambio de postura de este último con relación al IRP.

Sin embargo, todos los partidos tratan de copiar el modelo de hacer política del Partido Colorado.

En épocas anteriores, el Partido Colorado fue visto y considerado como un partido exitoso por los resultados electorales obtenidos a través del tiempo. Inclusive, en las últimas elecciones municipales tuvo un repunte de casi 200.000 votos por sobre lo obtenido en el 2008.

En realidad, los demás partidos políticos tratan de copiar los vicios del coloradismo y esto puede verse claramente en la votación del proyecto de ampliación presupuestaria del Tribunal de Justicia Electoral.

Inclusive, los partidos luguistas que se autoproclaman modelo de cambio votaron por el clientelismo y el prebendarismo.

¿Se puede decir que no existe ninguna diferencia ahora entre la ANR y Tekojoja o País Solidario?

Sixto Pereira, de Tekojoja, por ejemplo reconoció haber dado empleo en la Justicia Electoral a más o menos 50 contratados y acto seguido dijo que la forma de enfrentar eso es creando más impuestos.

Los luguistas están ensayando las modalidades empleadas en el pasado por los colorados en el poder. En tanto, los colorados, sin abandonar totalmente esas prácticas, están ensayando la forma de escuchar a la ciudadanía sus demandas y tratan de actuar en consecuencia. Triste.