Todavía en los calores y la euforia de la caída de la dictadura en 1991 se fundó el Movimiento Encuentro Nacional, un espacio que pretendía ser una tercera opción política para dar lugar a quienes aspiraban a tener una vida partidaria pero no estaban dispuestos a participar de los tradicionales Partido Colorado y Partido Liberal.
El Movimiento estaba encabezado por el empresario Guillermo Caballero Vargas, dueño de Tejidos Pilar, una de las empresas más tradicionales del país. En 1993 se presentaron a las elecciones presidenciales en alianza, entre otros, con el movimiento Asunción para Todos, un grupo formado también en la fiebre democrática tras la caída del dictador Alfredo Stroessner (1954-1989) y que por primera vez llevó a la intendencia de Asunción a un disidente, Carlos Filizzola, en 1991.
Esa alianza de grupo con Caballero Vargas obtuvo el 23% de los votos. Para 1998 se buscó una base más amplia junto con el PLRA para vencer al Partido Colorado, pero nuevamente fueron derrotados. A partir de esa elección el partido, que hasta entonces tenía una fuerte representación parlamentaria, empezó a declinar. Hoy solo tiene dos diputados y ningún senador.
El espacio que perdió el ya Partido Encuentro Nacional (PEN) fue ocupado en 2001 por Patria Querida (PQ), fundado por otro empresario, Pedro Fadul. El objetivo era el mismo: dar lugar a sectores no afines a liberales y colorados. Fadul se presentó como candidato presidencial en el 2003 y perdió frente a los colorados, pero su partido tuvo 17 bancas en el Parlamento. A partir de esa derrota PQ empezó a decaer. En el 2013 conquistó una sola banca en Diputados pero su representante renunció al PQ. Tampoco tiene senadores. Ahora a PQ lo sucede el Frente Guasu, con perfil de izquierda. Su futuro es impredecible, pero la ANR y el PLRA siguen fuertes.
1. Asunción Para Todos, la primera opción política tras la caída de la dictadura. Llevó a la intendencia de Asunción a Carlos Filizzola, reconocido en los últimos años de la dictadura por su aguerrida lucha contra el tirano Alfredo Stroessner al frente del sindicato de médicos del Hospital de Clínicas. El grupo político no pudo avanzar más allá de esa victoria en 1991.
2. Partido Encuentro Nacional, fundado por el empresario Guillermo Caballero Vargas en 1991 inicialmente como un movimiento, fue el segundo intento de crear un tercer espacio político. Caballero Vargas se presentó en las elecciones de 1993 (como candidato presidencial, sin éxito), y en 1998 apoyó al PLRA, pero fueron derrotados y aquella agrupación que creó fue decayendo.
3. Partido Patria Querida, sucesor del Encuentro Nacional y que fue fundado por el empresario Pedro Fadul en 2001 como movimiento político, siguió el mismo camino que el Encuentro Nacional. Fadul, al igual que Caballero Vargas, fue candidato presidencial pero nunca pudo ganar las elecciones. Al inicio Patria Querida se mostraba como una fuerza importante en el Congreso, pero últimamente perdió terreno.
Sector distinto
En 1996 el entonces comandante del Ejército, Lino Oviedo, es destituido por el presidente Juan Carlos Wasmosy. Oviedo deja la milicia y funda un movimiento interno en la ANR. En 2002 abandona el Partido Colorado y crea el Partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (foto). En sus inicios fue una fuerza política relevante con fuerte presencia en el Congreso, pero ahora está casi desaparecido.
Grupo de izquierda
El Frente Guasu se fundó en 2010 como una concertación de partidos de izquierda. Fue el primer espacio de esas características creado después de la dictadura. Como ocurrió con todas las nuevas fuerzas políticas fundadas en los últimos 25 años, al inicio tuvo mucha fuerza. Incluso logró llevar a la presidencia a Fernando Lugo, (foto), pero ahora al igual que sus antecesores paulatinamente va perdiendo espacio.
El primer intento en el 91
En 1991 el Movimiento Asunción Para Todos, la primera fuerza política después de la caída de la dictadura armada por fuera de los partidos, llevó a la intendencia de Asunción al médico Carlos Filizzola.
El hoy senador del Frente Guasu derrotó a los colorados y la población eufórica salió a las calles a festejar (foto).
Se pensaba que esta victoria era el inicio de un nuevo espacio político fuerte y con capacidad de hacer frente a los partidos tradicionales. Sin embargo, la ilusión de quienes pensaban de esa manera duró poco, para las presidenciales de 1993 el movimiento ya empezaba a diluirse y con los años desapareció.
