Parentela de diputados cuesta casi US$ 1 millón por año al contribuyente

Los clanes familiares de los diputados que asumen en cada periodo parlamentario cada vez cuestan más al contribuyente. Solo para la parentela de los diputados que ya no volverán a ocupar una banca y los que aseguran su reelección se destina una suma anual de G. 4.982.213.112, sin contar los respectivos aguinaldos.

La diputada María Carísimo (PLRA, cartista), quien ya no tuvo cabida en las listas, lidera el ranking de mayor cantidad de familiares en la institución legislativa. Casi completa su árbol genealógico con tres hijos, una nieta, dos sobrinos y una sobrina-nieta.

Su voto a favor de los proyectos del oficialismo lo hizo a cambio de direcciones y jefaturas para los suyos. Cubrir el salario de su parentela cuesta por año G. 895.836.000.

En segundo lugar se encuentra la diputada Ramona Mendoza (PLRA, llanista), quien tampoco volverá a ocupar un curul en el próximo periodo. Tiene a sus dos hijas, a un yerno y a las dos hermanas de este. El salario de todos ellos alcanza la suma por año de G. 695.124.000.

Mendoza, tras un pacto con el cartismo, fue electa como vicepresidenta segunda, lo que le dio poder para ubicar a su yerno Bruno Fleitas como director de programación y evaluación en la Unidad Operativa de Contrataciones.

En tercer lugar, se encuentra el exdiputado Hugo Velázquez, candidato a vicepresidente de la República por la ANR. Su permanencia como presidente de Diputados en los primeros tres años del periodo parlamentario le sirvió para nombrar a sus dos nueras y a sus dos sobrinos. Anualmente cuesta al contribuyente G. 693.600.000.

La renovación de la mesa directiva cada seis meses, las creaciones de cargos que conllevan a las recategorizaciones de los salarios, la lealtad y los pactos a favor de los proyectos de interés del titular de turno terminan siendo pagados por el contribuyente.

La suma de todos los familiares de los diputados cuesta G. 415.184.426 mensuales y G. 4.982.213.112 anual (casi US$ 1 millón). 

Más paga

Desde enero de este año un grupo selecto de funcionarios de la institución, entre ellos familiares de diputados recibieron un aumento salarial. Tras el receso parlamentario, los líderes de bancadas resolvieron que sus funcionarios trabajen solo seis horas de las ocho que por ley les corresponde.

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