TENIENTE ESTEBAN MARTÍNEZ, Presidente Hayes (Juan Jara, Gustavo Machado y Óscar Chilavert, enviados especiales). Un panorama desolador y ruinoso ofrecen los diferentes puestos militares, ubicados en la zona del Bajo Chaco, en la línea fronteriza de nuestro país con la República Argentina. Las sedes, lejos de parecer centros de control para el resguardo de nuestra soberanía nacional, son simples taperas.
Las estructuras edilicias se caen a pedazos y no existen ni las mínimas comodidades para los militares asignados en los distintos locales. La presencia de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) pasa desapercibida para los visitantes, según pudimos verificar durante un recorrido por la zona.
Una de las sedes abandonadas es la de Cabo 1° Olivorio Talavera. Este puesto se ubica a escasos 130 kilómetros de Asunción y a 15 kilómetros de la frontera con la Argentina. Sin embargo, su vieja estructura atestigua el paso de los años y su pésimo estado.
El local cuenta con un caserón principal y otras dos vetustas viviendas en sus adyacencias, que servían de dormitorio y cocina en otros tiempos, explicó el solitario militar que nos recibió y no quiso identificarse. Relató que en la sede están asignados dos efectivos, que son relevados cada dos meses. Comentó que cada quince días reciben víveres para la alimentación y son “suficientes”, dijo.
Los militares no cuentan con vehículos para los recorridos. Tampoco tienen las indumentarias necesarias para casos de emergencia.
“Al paraguayito se le respeta”
Otras sedes en paupérrimas condiciones se encuentran en la localidad fronteriza de General Bruguez, distante a 191 kilómetros de Asunción. En esta comunidad existen dos puestos militares.
Uno es el Batallón de Ingeniería N° 5 “Pedro Juan Caballero” y el otro es el puesto militar “General Bruguez”. La primera sede recibió algunas reparaciones menores como pinturas de fachada. Sin embargo, a un costado todavía está una estructura semidestruida.
El otro destacamento es del Fortín General Bruguez, ubicado a escasos 200 metros del puente internacional Juan Domingo Perón, límite con la República Argentina. Esta dependencia funciona en medio de la ruina con construcciones destruidas. No cuenta con cercado perimetral y mucho menos equipamientos básicos.
El solitario militar asignado en el sitio se moviliza en una vieja motocicleta. Aunque este minimizó las precariedades y dijo que cuenta con todo lo básico. Afirmó que no existe ningún tipo de peligro y nuestra soberanía está muy bien custodiada porque, según dijo, “al paraguayito se le respeta”.
NULA INVERSIÓN
El jefe de Fuerzas Militares, Luis Gonzaga Garcete, consiguió un decreto del presidente Horacio Cartes para contrataciones directas en el marco de un “plan de modernización” que se refrendó con el objetivo de “aumentar presencia en zonas aisladas del país”. Sin embargo, las sedes fronterizas más vulnerables siguen olvidadas y con nula inversión.
Gonzaga Garcete ya adjudicó por G. 30.000 millones del Fonacide, de los que G. 24.700 millones fueron por vía de la excepción. El máximo jefe militar priorizó el arreglo de oficinas administrativas y privadas. Además adquirió electrodomésticos como lavarropas por G. 100 millones, jaboneras de G. 246.000, entre otros.
