La parábola del paraguas y el tapabocas

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Guillermo Sequera, director de Vigilancia Sanitaria del ministerio de Salud de Paraguay, habla durante una rueda de prensa en el Palacio de Gobierno. EFE/ Nathalia Aguilar
Guillermo Sequera, director de Vigilancia Sanitaria del ministerio de Salud de Paraguay, habla durante una rueda de prensa en el Palacio de Gobierno. EFE/ Nathalia AguilarNathalia Aguilar

¿Qué podrían tener en común un paraguas y un tapabocas? En el contexto actual, la respuesta parecería obvia y sencilla. Ambos accesorios pasan a formar parte de nuestras vidas en este siglo XXI de la pandemia y esperada pospandemia. Esta semana, decir adiós a las mascarillas generó adeptos y detractores. El doctor Guillermo Sequera reflexiona sobre la importancia y el futuro de los tapabocas.

Usar tapabocas desde un principio fue un fastidioso “bozal” para muchos –si no todos– y no pocos clamaban por la hora de que se alejen de nuestro modo covid de vivir. Paradójicamente, ahora que ya no es obligatorio su uso, a la gente se la ve en las calles caminando con tapabocas y la demanda se intensificó en los últimos días. Tal vez una rápida explicación tenga que ver con aquella frase que tanto les gusta decir a los docentes al dar inicio a un examen: “Cada uno para sí y Dios para todos”. Es que la responsabilidad de protegerse ya depende exclusivamente de cada uno.

En medio de su montaña de tareas y una ajetreada semana en la que fue muy requerido por los medios de comunicación, el doctor Guillermo Sequera, director general de Vigilancia de la Salud, responde para ABC Revista algunas cuestiones relacionadas con la derogación de la emergencia sanitaria y, sobre todo, con el futuro de los tapabocas. ¿Hay que tirarlos ya? ¿Nos sentimos libres porque el Gobierno ya no nos obliga? ¿Ya no hay peligro de contagio, por decreto? Estas y otras preguntas forman parte de la discusión en muchos foros y grupos sociales.

Sequera, con su lenguaje coloquial, claro y preciso, arroja luz sobre la situación epidemiológica, la vigencia de las mascarillas y el futuro que tendrán.

El tapabocas pasará a ser un accesorio utilizado en casos de necesidad, como el paraguas, que solo se usa cuando llueve.
El tapabocas pasará a ser un accesorio utilizado en casos de necesidad, como el paraguas, que solo se usa cuando llueve.

–¿En qué momento de la pandemia estamos?

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–Estamos fuera del periodo agudo. Hay que tener en cuenta que la pandemia es como la enfermedad de la humanidad y que hemos salido del periodo más grave. Tenemos algunas partes de ese cuerpo que todavía están doliendo; China, por ejemplo, donde hay muchísimos casos. Pero digamos que en el mundo en general está con un relativo descenso. Esto no significa que la pandemia haya terminado. ¡Claro que no! Es una situación muy dinámica, cambiante. No está determinado, no está cerrado. Estamos ajustando, no hay lugar para determinismos.

–El levantamiento de la emergencia sanitaria implica que la pandemia esté terminando?

–El levantamiento de la emergencia simplemente significa entender también que esta enfermedad de la humanidad, como dijimos, tiene sus procesos locales y globales. En términos generales globales está la pandemia, que significa que hay en tres o más continentes una epidemia desatada. Y a nivel local hoy estamos con una cantidad de casos y una situación que nos muestra un descenso importante y proyecciones de que por lo menos durante unos meses no vamos a tener una presencia descontrolada de casos. Sí vamos a tener casos, vamos a tener internados y vamos a tener fallecidos. Pero en números que hoy son aceptables y eso es un poco parte de aprender a convivir con el virus. Esto es lo que significa salir del estado de emergencia y que ayudará a priorizar otras áreas de la salud, otras situaciones que han sido olvidadas, porque en realidad la emergencia fue por el coronavirus, cuando que en verdad tenemos muchos otros problemas que estamos escondiendo bajo la alfombra.

Una persona se pone un tapabocas. El Gobierno levantó el lunes la emergencia sanitaria vigente desde marzo de 2020 por la pandemia. EFE/ Nathalia Aguilar
Una persona se pone un tapabocas. El Gobierno levantó el lunes la emergencia sanitaria vigente desde marzo de 2020 por la pandemia. EFE/ Nathalia Aguilar

–¿Cuándo la Organización Mundial de la Salud debería salir a decir que la pandemia terminó?

–En términos técnicos, cuando el brote o la epidemia descontrolada deje de estar en tres continentes. Pero en realidad va a ser una evaluación permanente. Este es un virus con el cual vamos a vivir. Va a haber brotes dinámicamente en el globo, probablemente. Imaginemos otras enfermedades que existen en el mundo. Por ejemplo, la tuberculosis. Tenemos más de 9 a 10 millones de casos al año, de los cuales casi 1.000.000 de pacientes mueren. Y bueno, no se declara pandemia porque los números no se desbordan de manera muy importante con relación a los históricos. Y, probablemente, esta enfermedad en el futuro va a tener números de casos que serían aceptables en los cinco continentes.

–¿Cuánta posibilidad existe de que haya rebrotes?

–La posibilidad siempre va a existir. La probabilidad es lo que importa. ¿Es posible? Sí, es posibles ¿Es probable?, poco o mucho. Las probabilidades ahora mismo en nuestro país son escasas, pero no imposible. Y las probabilidades van a ir aumentando a medida que la pandemia siga estando desatada en otros rincones del mundo y se generen nuevas variantes. Esto es, no digo infinito, pero sí es algo que va a continuar y, como dijimos, vamos a tener que aprender a convivir. No podemos estar en alerta permanente, entendiendo que la epidemia va a tener este vaivén. Tenemos que aprender a usar el paraguas, pero no tenemos que estar con el paraguas abierto todo el día; solamente cuando salimos a la calle, cuando está nublado o está lloviendo. Vamos de a poquito a aprender a salir con la lluvia. Esa es la parábola, como para entender la situación.

Informe Presidencial
Tres mujeres caminan por el centro de Asunción el día en que el Gobierno levantó la emergencia sanitaria. EFE/ Nathalia Aguilar

–¿No sería bueno mantener las medidas sanitarias de lavado de manos o el uso del alcohol contra otros virus o contra la influenza misma?

–Sería bueno, ¡claro que sí! Ahora, ¿hay que obligar por ley y mandarle preso al que no se lava la mano?, no. La recomendación tiene que ser eso mismo y el Ministerio de Salud habla de “altamente recomendado”. Hemos visto su impacto positivo, reduce las enfermedades contagiosas, ya sean respiratorias o gastroenteritis, y montón de otras. La utilidad del lavado de manos es enorme. Que se introduzca el lavado de manos en nuestra cultura va a ser algo espectacular, no solamente antes de ir a comer, sino siempre. Tener la posibilidad de acceder a un lavatorio o al simple alcohol donde uno pueda limpiarse las manos va a ser útil, no solamente contra el covid, sino para una gran cantidad de otras enfermedades. Creemos que es un hábito que debería incorporarse a la cultura prácticamente.

–¿Es posible que el uso de tapabocas constante, luego nos vuelva más vulnerables ante otros virus o bacterias, en caso de que ya lo dejemos? Es uno de los tantos comentarios que se escuchan en la calle...

–No, más vulnerables no. El uso del tapabocas es exactamente como hicimos con el ejemplo del paraguas. Hay que saber usar. Uno no puede estar permanentemente con el tapabocas puesto. Cuando las probabilidades de contagio son altas, allí sí hay que ponerse el tapabocas. Así, como cuando se está nublando afuera y hay truenos salís con el paraguas y lo abrís cuando está lloviendo. Nadie sale en un día soleado con el paraguas. Entonces, ese uso es el que va a hacer que seamos más responsables. Porque si usamos eternamente, lo usamos mal, nos vamos a cansar y cuando necesitemos realmente no vamos a querer usarlo. De eso tengo miedo. No nos vuelve más vulnerables ante otros virus. De hecho, nos ayuda en los momentos difíciles.

Chile, uno de los países con las medidas más estrictas para contener la covid-19, también inauguró días pasados una nueva etapa dejando de lado la obligatoriedad del uso de mascarillas. EFE/Alberto Valdés
Chile, uno de los países con las medidas más estrictas para contener la covid-19, también inauguró días pasados una nueva etapa dejando de lado la obligatoriedad del uso de mascarillas. EFE/Alberto Valdés

–Si no usamos tapabocas, ¿nos apeligra más una persona no vacunada, un antivacuna?

–Nada que ver. El antivacuna o el no vacunado puede contagiar... pero el vacunado también te puede contagiar. No es que solo un no vacunado te puede transmitir la enfermedad. No hay una diferencia entre un no vacunado y un vacunado sobre quién es el que va a contagiar. Quiero que ese concepto quede claro. No porque una persona no está vacunada es la que arriesga a contagiar. No. Él está corriendo el riesgo de internarse y morir más que el que está vacunado. O sea, el peligro que está asumiendo es individual.

–Esta decisión de derogar la emergencia sanitaria, ¿se tomó en base a cuestiones científicas?

–Lo que aprendimos del mismo virus. Acordate que en febrero de 2020 estábamos discutiendo si este virus se contagiaba de persona a persona o había que comer caldo de murciálago para contagiarse, etc. Nadie sabía qué y cómo era. Hoy aprendimos muchísimo, hoy es otro el escenario y el conocimiento que tenemos es muy diferente. Y encima, sabemos la dinámica de la enfermedad en la población. Creo que estos elementos científicos nos ayudan a tomar decisiones un poco más acertadas de las que tomábamos antes. Pero siempre vamos a ir perfeccionando.

–¿Qué tipos de tapabocas usamos?

–Telas no sirven, muy lindo el diseño, a tono con la ropa, todo lo que quieras, pero no son efectivas. El mejor obviamente es el N95, KN95. Antes no existía aquí, en la China, sí. En segundo lugar, el tapabocas quirúrgico.

–¿Cuán cerca estamos de decir “la pandemia ha llegado a su fin”?

- No sé.

pgomez@abc.com.py