Carlos Ballarta: un rebelde del humor

Carlos Ballarta, uno de los comediantes de habla hispana más exitosos, se presentará en Paraguay este jueves 1 de setiembre. “Rebelde Comodino” es el nombre del nuevo show que traerá al Teatro Latino (Tte. Fariña e/ Iturbe). Antes de su venida, el artista, quien estrenó tres espectáculos para Netflix, habló en exclusiva con ABC Revista.

El standupero mexicano Carlos Ballarta se presentará en nuestro país por primera vez.
El standupero mexicano Carlos Ballarta se presentará en nuestro país por primera vez.

Carlos Sinuhe Martínez Vallarta, mejor conocido como Carlos Ballarta, es comediante y actor de stand up nacido en la Ciudad de México. Creció en Chicoloapan, municipio de la zona metropolitana, donde estudió actuación.

Su carrera artística comenzó como actor de voz y la primera vez que se presentó en un “micrófono abierto” fue en 2012. Luego comenzó a usar lentes por miedo a mirar al público a los ojos y al final eso se ha convertido en su look característico.

En 2014 debutó en Comedy Central Latinoamérica. Desde entonces ha grabado especiales de Netflix y estuvo de gira por México, Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. También apareció en muchas películas y programas de televisión, como actor, comediante y actor de voz. Esto lo ha posicionado como una de las caras más reconocidas en la creciente escena latinoamericana de stand up.

“Como padre de dos hijos, soy un defensor de la diversidad en la industria del entretenimiento mexicano. Mis especiales de stand up en Netflix: ‘El amor es de putos’, ‘Furia Ñera’ y ‘Dios está muerto’ son testimonio de mis creencias”, expresó Ballarta, quien se describe como “un artista intuitivo, que es una forma más amable de decir que soy un cabrón con suerte”.

¿Cómo fue tu llegada al stand up?

La primera vez que empecé fue por un amigo. Fue como el hecho de pasar tiempo con mi amigo, era muy padre, muy bonito, algo que le gustaba mucho a él, entonces empecé a verlo trabajar y cuando me animé a subir escribí cinco minutos de material. Fue algo muy normal para mí, como muy lógico, pasar de estar escuchando a mi amigo a yo escribir mi propio material. Fue eso de la camaradería y el compartir.

¿Cómo fue el proceso de encontrarte a vos mismo a través del stand up?

Cuando empecé a hacer stand up estaba justo estudiando actuación, entonces entendí que al subir a un escenario había como que escribir un guion, aunque no lo estuvieras sintiendo realmente. Pero fueron las primeras cinco o seis veces que me subí al escenario, pero en una de esas dije un chiste tal cual sentía y me dí cuenta que me sentía yo más cómodo, y a la gente le resultó más chistoso porque yo no estaba diciendo por decir, la gente no es tonta, entonces saben cuándo el comediante está diciendo algo que siente realmente y cuándo no lo está sintiendo, entonces ahí fue donde decidí irme más por el lado de cómo me sentía yo más cómodo.

¿Alguna vez pensaste si un standupero nace siéndolo o se puede hacer?

Yo creo que se puede hacer. Es un arte que todo el mundo puede aprender. Creo que es como algo muy humano, o sea la comunicación es lo básico en las relaciones interpersonales, y la comunicación a través del humor todavía más. Te permite abrirte a más audiencia, te permite que la gente te acepte un poco más para que escuchen lo que tengas que decir. Todos lo hacemos a un nivel u otro, pero digamos que hacerlo a nivel como lo hacemos nosotros en un escenario, profesionalmente, es cosa de aprenderlo, estudiarlo y practicar para poder llegar a dominarlo.

¿El público se va poniendo más exigente con el contenido y eso te desafía?

Siempre me he sentido así por mi propia exigencia, mi propio entendimiento de cómo tendría que ser la comedia. A eso uno le suma la exigencia de la audiencia por dar un contenido que tenga algo más. Siempre he pensado que la comedia es, a fin de cuentas, una forma de hacer que la gente se ría dándoles un contexto en específico. No es solo reír y reír. Si es solo eso pues que se queden en su casa a ver memes. Pero si lo que quieren es ir a un show con todo este contexto que les da un comediante, eso es en lo que tendremos que concentrarnos también nosotros.

¿En eso qué tanto ayuda reírse de uno mismo?

Yo creo que ayuda bastante. Si no puedes empezar riéndote de ti mismo pues creo que poca licencia te puedes dar para que los demás se rían de las otras cosas que estás diciendo.

En ese caso, cuando empezaste tuviste tus primeros referentes ¿Quiénes fueron o siguen siendo?

El género en cierto modo no era 100% nuevo pero sí era la primera vez que ponía énfasis, al menos en México, es como se entendía a la comedia por mucho tiempo, que la gente que hacía sketches o gente que estaba contando chistes con un personaje, era ese el comediante haciendo chistes a su estilo, pero eran chistes que ya sabías, o sea ya sabías el resultado final. Pocos o ningunos de esos chistes tenían un trasfondo social, político, cultural, eran estructuras muy chingonas por decir de una manera, ejecutadas por gente con mucho talento que sabía actuar de un modo que daba risa. Conforme fue pasando el tiempo aquí había un comediante que se llamaba Polo Polo, que lo que hacía era una combinación entre ambas cosas. Entre chistes que ya sabías y además te metía un texto que él escribía o le ayudaban a escribir, pero era único, propio. Entonces era como una combinación entre ambas cosas, entonces era muy popular porque a fin de cuentas el contar historias es algo muy humano.

Cuando empecé a hacer stand up no tenía ningún referente del género tal cual. Polo Polo era obviamente un referente que entendía y me gustaba. Pero cuando empecé me fijé en los de habla inglesa, donde ya había stand up hace tiempo, y me puse a ver a Steven Wright, Dave Chappelle, Louis C.K. y un comediante español que me gusta mucho que se llama Luis Piedrahita. Esos cuatro son a los que más recurro por inspiración.

Citaste un par: Chappelle y C.K. que suelen ser bastante polémicos por lo que dicen. En ese caso ¿cómo te llevas con el hecho de que algunos chistes ofenden a la gente?

Yo creo que hay una responsabilidad de parte de cualquier cabrón que tiene un micrófono y una cámara, pero también es cierto que lo que es chistoso es chistoso. Entonces más bien debe haber una predisposición de la audiencia que es proclive a ofenderse con algunos temas de entender eso, que lo que es chistoso es chistoso, y también tiene que haber un entendimiento de parte del comediante, del comunicador, lo que sea, de que la comedia ya es una y chistes ofensivos se han hecho por mucho tiempo. Creo que para tu mismo, ni siquiera por un tema de corrección política ni de sensibilidad artística si no la tienes o no quieres tenerla, pero al menos por frescura cómica decir “esto ya se hizo mil veces, qué flojera, qué pereza tener que repetirlo una y otra vez”. Yo entré a hacer stand up porque me dijeron que querían cambiar cómo era la comedia en general. Dije bueno, si vamos a cambiarla cambiemos todo. Una de las cosas que he intentado hacer o dejar en claro es tocar un tema desde un ángulo lo más distinto posible a como se ha tocado por mucho tiempo en comedia. Así lo entiendo yo.

¿Cómo preparas un material para un público de diferentes generaciones?

Ahorita como persona estoy viviendo por unas características muy específicas de mi vida, ya no soy la misma persona que era hace ocho años. Entonces chistes que antes hacía, que me llamaban la atención hacerlos, hoy en día no siento que me llame la atención hacer chistes de muchas cosas que dije porque no soy la misma persona. Cuando empecé tenía 22, vivía solo, no tenía mucha responsabilidad, hoy soy un señor de 32 años con dos hijos. No puedo hablar de lo mismo que hablé hace ocho años ni me interesa. Entonces creo que es más bien respetar los intereses que tienes tu por tu edad y por tu contexto y la gente podrá conectar con ello a través de la honestidad.

Aparte de hacer reír ¿qué mas cosas puede hacer la comedia por nosotros como sociedad o seres humanos individuales?

Híjole. Es un tema bien complicado. Estoy leyendo un libro llamado “The Souls of White Jokes”, de Raúl Pérez, que habla sobre el humor racista de la gente blanca en Estados Unidos. Es sociólogo él y habla de la labor social del humor y cómo crea bandos y refuerza amistades. Es un evento social el humor que ayuda a crear lazos más fuertes entre individuos de una sociedad y puede funcionar también para excluir a otros individuos de ese grupo. Lo que hace el humor racista es eso, reforzar, normalizar las visiones negativas de otros grupos étnicos o minorías. Eso afectará a fin de cuentas a la sociedad. Entonces creo que lejos de solo entretener hay que tener en cuenta del impacto social que tiene el humor, primero para evitar la segregación de grupos que creo que hasta económicamente a ningún comediante le beneficiaría segregar a su audiencia, y segundo por una labor meramente humana de decir: no quiero que nadie se sienta hecho a un lado, porque creo que a todos nos hicieron a un lado en algún momento y a nadie le gusta ese sentimiento de sentirse como extranjero en su propia tierra.

Finalmente ¿qué expectativas tenés de tu primera visita a Paraguay?

Bueno pues yo estoy muy emocionado. Es una parada que hace tiempo quería hacer. Es parte de una labor más grande que estoy intentando hacer que es visitar la mayoría de todas las capitales de Hispanoamérica. Asunción es una parte importante de este sueño que tengo pues es la capital de Paraguay. Nunca he ido y quiero ver cómo funciona el humor allá. Es un reto que me apasiona de ir a otro país. Me gusta más dar shows fuera que en México porque voy con esta frescura y ánimo de entender cómo es la gente fuera de México. Me emociona mucho la verdad.

Sepa más

“Rebelde Comodino” se presentará el 1 de setiembre a las 20:00.

Entradas en venta por Red UTS.

Platea Alta: G. 220.000.

VIP Plata: G. 275.000.

VIP Gold: G. 345.000.

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