El atractivo de la natación radica en su versatilidad, desde la manera recreativa hasta las competiciones en los Juegos Olímpicos.
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Es un escape refrescante de los rigores de la vida diaria; la sensación de flotar permite que el cuerpo se deslice sin esfuerzo por el agua, aliviando el estrés y promoviendo una sensación de libertad que es difícil de replicar en la tierra.

La natación es un excelente entrenamiento del cuerpo que involucra múltiples grupos musculares, mejora la salud cardiovascular, desarrolla la fuerza y aumenta la flexibilidad sin el duro impacto asociado con otros deportes. Esto lo hace particularmente efectivo para personas de todos los niveles de condición física, incluidas aquellas que se recuperan de lesiones.
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Victoria Pazos, licenciada en Ciencias del Deporte, es profesora de natación en Cocodrilo, y destaca que lo primero que pide a sus alumnos es un certificado médico, lo que es muy importante siempre que se va a iniciar un deporte.
Natación y sus beneficios
“Las clases duran 50 minutos, y lo ideal es practicar 2 a 3 veces por semana. Gracias al agua, el peso corporal no se siente, puede hacer natación la gente que tiene problemas de movilidad y neurodivergentes porque recibe una estimulación”, rescata.
Cualquier ejercicio libera endorfinas con efectos analgésicos y placenteros. La persona se siente relajada, el ejercicio cardiorrespiratorio es clave, y es un deporte muy completo.
Se recomienda empezar con movilidad y estiramiento antes de ingresar a la piscina. Una vez dentro, la natación desarrolla la coordinación, las habilidades motoras básicas como la flotación y la inmersión, además la fuerza muscular.
Verano, sinónimo de nadar
El Prof. Juan Carlos Da Silva Yegros entrena en la piscina del Banco Central. “El verano atrae mucho por la temperatura; la gente quiere aprovechar y aprender, quiere ir de vacaciones y lo primero que piensa es aprender a nadar un mes antes. Saber nadar va a ser útil para actuar en una emergencia”, indica.
“La natación desarrolla físicamente al chico en la parte cardiopulmonar y tiene efectos positivos en quienes tienen crisis alérgicas y de asma”, manifiesta el licenciado en Educación Física.
Otro punto a considerar es que “la actividad física previene la obesidad infantil que hoy abunda por la mala nutrición. La natación es un deporte de bajo impacto que puede formar a futuros campeones en competencias internacionales”, revela.
No hay edad para aprender
Los adultos jóvenes y mayores aprenden a nadar con un estilo libre o espalda. El entrenador enfatiza en las respiraciones, y luego los estilos pecho y mariposa que requieren más coordinación.
“Durante 23 horas al día respiramos por la nariz en tierra, pero en esa hora de clase la respiración será diferente. En el agua la respiración consiste en meter el aire por la boca y al sumergir la cabeza sacamos el aire por la nariz”, explica.
“La respiración se ejecuta de manera suave, lo suficiente para meter la cabeza en el agua y sacarla de vuelta. Es un ritmo de respiración que uno va aprendiendo. Un minuto como máximo se retiene el aire”, refiere.
“Se realiza el pataleo con las extremidades inferiores en la máxima extensión, lo más alineada posible. Este ejercicio se indica para los que tienen hernia de disco, por la posición que se adopta en el agua”, detalla.
La postura y los brazos
El movimiento va arriba y abajo alternado, el 80% se avanza con los brazos. Existen varias teorías, por ejemplo, que las piernas tienen una ligera porción hacia adentro.
“Hoy ya no es tan importante esa flexión hacia adentro, sino la postura, ya que si el cuerpo está encorvado choca más con el agua, sin embargo, al estar alineado se economiza la energía y se tiene más resistencia”, aconseja.
El experto también sugiere mover los brazos con la mano hacia el fondo de la pileta, se gira en forma de círculo hacia abajo y hacia arriba buscando la eficiencia para avanzar.
“El siguiente paso es coordinar la respiración lateral donde uno ve, primero de modo frontal y luego, día a día se aprende a realizar la respiración bilateral o lateral, a la izquierda, a la derecha y englobamos todo el estilo”, dice.
Brazadas sincronizadas
El pequeño balanceo del cuerpo sirve para afinar los movimientos. Los pies van arriba y abajo, y la alternancia de las piernas sirve para empujar hacia adelante.
Las brazadas se logran en fases, la brazada de los cuatro estilos tiene su fase de recuperación fuera del agua, de apoyo en el agua, agarre, tirón, y luego de empuje que te lleva adelante.
“La sincronización se logra con la práctica, la cuestión es no parar”, finaliza el profesor.
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