Christian Kent: un monstruo delicado

Christian Kent.
Christian Kent.

La palabra “monstruo” tiene varias acepciones, refiriéndose principalmente a un ser fantástico y aterrador, una persona muy fea o cruel, o algo excesivamente grande o extraordinario en cualquier ámbito. Su origen latino (monstrum) la vincula a un aviso o presagio divino de lo antinatural.

No. Christian Kent no es un monstruo, es un polímata. No es delicado, es inquietante. Hace poco publicó una colección de artículos y ensayos sobre literatura y temas afines con el título de Este Monstruo Delicado. Editado por Arandurã, el título del libro hace referencia al poema de Charles Baudelaire Alocución al lector. Previamente, el escritor paraguayo publicó los libros Lieutenant, La Calle Passy 061, Chile; Poemas primaverales, Aike Biene, Paraguay; Cuatro cuentos, Okára Japu, Paraguay; El rey del planeta rojo, Arandurã, Paraguay; Fábulas, Libros del perro negro, Chile; Apócriphos, Arandurã, Paraguay; Ave Lira, Medusa, México; Perla del Norte, Rosalba, Paraguay, que tuvo su segunda edición a través de Editora Refucilo, Argentina.

Sus padres son Viviana Sienra y Javier Kent. Xenia y Javier son sus hermanos. Gran lector, es escritor de cuentos y ensayos, actor, poeta y cantautor. Grabó el álbum Perros en el cielo en 2020, que se puede escuchar en spotify. Trabaja como editor de libros, tiene ojos azules y mucho sentido del humor. Indigenista, experto gastronómico, fue librero y ciclista, casi se podría decir que limpia, brilla y da esplendor, como la RAE. Es complicado. Indefinible.

Portada del libro Este monstruo delicado.
Portada del libro Este monstruo delicado.

–¿La vida tiene sentido?

Me gusta pensar que puede tener varios y no uno solo. Sentidos parciales y temporales que nos movilizan en determinados momentos. Mi experiencia personal está en parte definida por el deseo de conocer, pero también por la sensación de estar aquí, a veces sin necesidad de esclarecer o de significar, estando solamente, en la ignorancia, en aceptación de aquello que no comprendo.

–¿Dios existe?

–Existe quizá el deseo de encontrar conexiones espirituales en el mundo, una necesidad de re-encantamiento, de fascinación. En la teología cristiana, Dios es una Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Podríamos pensar esto mismo con relación a las tres personas discursivas: yo, tú, él. Es decir, el dios interior, la Gran Realidad que habita en cada uno, la esencia crística o búdica; el dios en el otro, en el prójimo, que es el templo vivo de todas las religiones; y la tercera persona ausente, el Innombrable, el dios eterno que está en todas partes y en ninguna. El dinero también puede ser un Dios… Dice en las Escrituras: “Pues donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón”.

–¿Espiritual o religiosidad?

–Desde mi punto de vista, la espiritualidad comienza cuando la persona se compromete con su propia liberación. Para ello no se puede seguir un método sino solamente observar el movimiento de la mente sin intentar cambiarlo, juzgarlo o darle una dirección. No sabemos qué es la verdad, pero podemos investigar qué es falso. Al ver lo falso como falso, se desprende por sí solo. La espiritualidad es una tierra sin caminos. La religión en cambio es el patrón, el método, la liturgia, el programa moral que define al creyente y lo defiende del miedo a lo desconocido o le da un consuelo psicológico. Decía Krishnamurti: “En el momento en que sigues a alguien, dejas de perseguir la verdad”. Solo espero que las religiones puedan superar ese estadio de divisiones (nosotros y ellos, fieles e infieles) que es suelo fértil para el conflicto y las guerras.

Portada del libro Apócriphos.
Portada del libro Apócriphos.

–¿Hay vida después de la muerte?

–Para los griegos el término “mortal” era sinónimo de persona humana. Los animales no eran tenidos como mortales, pues se supone que no tienen plena conciencia sobre la fatalidad. La persona sabia recordaba siempre la inminencia de la muerte, la heimarmene o lote asignado de los estoicos; la muerte no es algo accidental sino algo que te fue asignado al nacer. Lo que tememos es que la conciencia del yo interrumpa su continuidad, que alguna vez dejaremos de ser esto que somos. Pero si observamos desde el punto de vista del conjunto, vida y muerte se suponen, son cara y espalda de un solo cuerpo. ¿A qué entonces llamamos vida? ¿A qué llamamos muerte? La muerte no es algo lejano, está aquí, está ocurriendo; si la vemos como algo lejano, como un punto al final del camino, entonces no es más que un evento psicológico, un trauma.

–¿Qué es la palabra para un escritor?

–Una noche en la casa de un amigo, líder de la comunidad indígena Yvy Pyte, mirábamos las constelaciones y nebulosas en el cielo. Don Laurio me explicó que en el centro del cuerpo, en el plexo solar, reside el ñe’ê, que es la palabra-alma que nos infunde la vida. Cuando el cuerpo muere, el ñe’ê vuela hacia la nebulosa de los ancestros, el ñe’ê es indestructible y puede volver a residir en el cuerpo cuantas veces sea necesario. La palabra es el fundamento de lo humano, su rasgo distintivo. Cuando la palabra se bifurca, el mba’e pochy se apodera de nuestras relaciones y sobreviene el conflicto y la soledad. Cuando la palabra se redime, regresamos al equilibrio, al entendimiento, a la calma del espíritu (teko ñemboro’y).

–¿Qué es la escritura?

–Es la música silenciosa. Le debemos a Agustín de Hipona la ciencia de las puntuaciones y el arte de leer en voz baja. El filósofo veía con asombro a San Ambrosio leer sin mover los labios. Hoy, la ciencia ha comprobado que el cerebro activa las mismas áreas del ritmo que cuando escuchamos una melodía. La escritura no es solamente música callada, sino una manera de escuchar con los ojos.

El Perla Norte, editorial Rosalba.
El Perla Norte, editorial Rosalba.

–¿Qué es la poesía?

–Me inclino a pensar con Valéry que la poesía es un estado de espíritu y no una disposición de las palabras. Por eso las palabras no mueren al ser comprendidas, sino que permanecen vibrando. Tampoco el poema termina, sino que se abandona. Suelo referirme en este respecto a los bocetos de Da Vinci del cuadro que le fue encargado para representar la batalla de Anghiari. Da Vinci no buscaba la forma perfecta del caballo y su impulso hacia la batalla, sino la fluidez de su propia disposición creativa. Es algo prodigioso que el lenguaje se pueda utilizar para producir un hecho estético, y esa necesidad, la del placer estético, es posiblemente la experiencia humana más refinada, a pesar de su evidente frivolidad.

–¿Habrá poetas en la luna?

–Creo que sí, sobre todo si pensamos en la luna como ese lugar donde moran los sueños, lo inasible. El poema es un sueño organizado, una alucinación rigurosa, la visión confusa y a la vez exacta del lunático. Además, el poeta que “vive en la luna” tiene una visión privilegiada de la Tierra. En el canto 34 de Orlando Furioso, en el que Astolfo viaja a la luna para recobrar la razón perdida de Orlando, hay una escena conmovedora: el caballero mira la Tierra en la distancia, donde todo parece insignificante; los mares, los montes, los asuntos humanos…

–¿Alguna idea sobre la educación?

–Existe una tradición de educadores en las que se inscriben, por ejemplo, Jesualdo, Freire o Claudio Naranjo, que apunta a un “aprendizaje para el ser” más que una mera transmisión de informaciones y desarrollos de capacidades para mejorar el rendimiento académico o producir piezas útiles para el sistema económico capitalista. Las aulas tendrían que estar abiertas al diálogo, la participación y la cooperación con las comunidades en las que funcionan, en lugar de plantear programas totalizantes que se plantean como “el Conocimiento”. Deberían comenzar por un enfoque hacia los derechos de las personas y la no discriminación. Una educación con base en las preguntas que los y las estudiantes tienen sobre sus propios mundos, con un enfoque en las capacidades emocionales, el pensamiento crítico, en una reconexión con los cuerpos. Para que esto suene menos utópico, la transformación debería comenzar con los maestros, o para decirlo de otra manera, facilitadores de aprendizaje.

Tres libros:

En los oscuros lugares del saber, Peter Kingsley.

La inteligencia ética, Francisco Varela.

La condición humana, Hannah Arendt

Héroes modernos:

Julian Assange, Kevin Mitnick, Albert González, Timothy May y todos los hackers, criptoanarquistas, cyberpunks, cyberchamanistas que permanecen en el anonimato.

carlafabri@abc.com.py