¿Comenzar por el sur? Chile, entre la cordillera de los Andes y el océano Pacífico ofrece cientos de circuitos para explorar, pero para quienes gusten de experiencias opuestas en un solo viaje el dato clave está en dos destinos: San Pedro de Atacama, que se presenta como la puerta más cercana al desierto más árido del mundo. Se necesitarían entre cuatro y cinco días.
El mes ideal para ir es abril. Dos sitios recomendados para sentirte como en otro planeta: Valle de la Luna y el Valle de Marte.
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Si el plan es cambiar por completo el panorama habrá que llegar a Caldera y Bahía Inglesa, cerca del Pacífico: es paz, es serenidad que abraza, destaca el sitio Chile Travel. Dos caras de un mismo Chile, dos formas de emocionarse.

Del lado del Atlántico, Uruguay invita a descubrir las rutas Unesco, con una serie de travesías por comunidades que enlazan patrimonio inmaterial y material de la humanidad con la expresión más auténtica de la identidad nacional. Estos sitios cuentan historias mientras sus paisajes enamoran.
Todos los datos están alojados en el sitio oficial. ¿Una parada obligada? El barrio histórico de Colonia del Sacramento.
Un poco más de Sudamérica
Convertirse en un científico aficionado en la Amazonía de Perú; observar la fauna silvestre en los humedales de Argentina; viajar a caballo en las montañas andinas de Ecuador o visitar zonas vinícolas o volcánicas de Estados Unidos son aventuras que transforman la manera de ver el mundo y su naturaleza, refiere también un reportaje de la agencia EFE.
Los especialistas y colaboradores sobre el terreno de la editora de guías de viajes Lonely Planet incluyen en su lista de mejores destinos y experiencias de viaje para el próximo año “Best in Travel 2026” (BIT-2026), algunas de las experiencias americanas más interesantes, que invitan por sus propios méritos a viajar a los países que las albergan.

Avistar fauna silvestre en Argentina
En los humedales con sinuosos cursos de agua del Iberá (norte argentino), que parecen apenas contenidos por el paisaje llano, los ciervos rojos de las pampas pastan en los pastizales, los caimanes se deslizan silenciosamente por los arroyos, pantanos y ciénagas, vigilados por grandes grupos de roedores capibaras (carpinchos), y cada vez con mayor frecuencia, los jaguares recorren el territorio.
El avistamiento de fauna silvestre en la remota, extensa y poco visitada Reserva Provincial de Iberá nunca está garantizado, pero conviene tener binoculares y cámaras a mano durante las exploraciones de la zona en lancha, a caballo o en canoa, acompañados por guías locales, expertos en escudriñar la hierba alta, la densa maleza y las aguas tranquilas en busca de animales, apunta EFE.
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Una experiencia memorable en esta zona es sentir la emoción de adentrarse en el hábitat de los jaguares y la satisfacción de saber que estos depredadores supremos están regresando a su lugar natural en el ecosistema, sabiendo que, aunque el visitante no divise un jaguar, es muy probable que este felino lo esté viendo a él, según la experta en viajes de aventura Karen Catchpole.
Ecuador: en las alturas
En lo alto de los Andes, a 2.600 metros de altitud, los “chagras” o “vaqueros andinos”, unos jinetes expertos dedicados a sus animales y a la conservación de la tierra y conocidos como los “Espíritus de las Tierras Altas”, recorren desde hace siglos el majestuoso paisaje de esta región de Ecuador.
Además, según el reportaje de EFE, actualmente es posible pasear a caballo entre ellos, siguiendo su ejemplo y recorriendo las tierras altas andinas con el imponente volcán Cotopaxi como telón de fondo, partiendo desde “Hacienda El Provenir”, un centenario rancho y hotel, donde los huéspedes visten la tradicional “chagra” (ponchos de lana a rayas verticales, chaparreras y sombreros de ala ancha), añadiendo un casco para los viajeros con poca experiencia en andar a caballo.

Tras esta excursión grupal de dos horas, suave, deliberadamente lenta y durante la cual no se galopa; se llega al mirador del Cotopaxi, donde el viajero desciende de su montura y disfruta de una taza de té de “muña”, una hierba regional que alivia el “mal de altura”, contemplando a lo lejos el majestuoso volcán andino, de perfecta simetría, mientras los cóndores surcan el cielo.
Científico aficionado en Perú
Monos aulladores rugientes y guacamayos con plumaje llamativo esperan a los visitantes en la Reserva Nacional Tambopata, uno de los últimos bosques tropicales vírgenes del mundo fácilmente accesibles, según los expertos de BIT-2026.
Ubicado cerca de Puerto Maldonado, Tambopata se ha convertido en el epicentro del enfoque práctico y educativo del ecoturismo amazónico, impulsado por Rainforest Expeditions, cuyo programa Wired Amazon vincula a biólogos de campo con viajeros que se transforman en científicos aficionados.

Allí, en la selva, los visitantes pueden colocar cámaras automáticas para visualizar la vida silvestre en rutas de migración del jaguar; instalar “trampas de luz” (dispositivos que atraen a los insectos nocturnos y crepusculares) para descubrir nuevas especies; volar drones para observar la salud de los árboles de castaña o grabar los sonidos de ocho especies de primates. Observadores de aves y fotógrafos de vida silvestre se levantan al alba para llegar con las primeras luces y registrar el espectáculo que ofrece la naturaleza en todo su esplendor, señala el comunicador Mark Johanson.
Dos experiencias singulares en EE.UU.
La región de Willamette –en Oregón– ofrece una experiencia íntima entre viñedos, posadas rurales y productos frescos de granja. Con menos turismo que la zona vitivinícola de Napa (California), brilla por su autenticidad y por sus excelentes vinos pinot noir, paisajes espectaculares, catas en Dundee Hills y cenas en locales acogedores, ofreciendo el lujo sin pretensiones, según BIT-2026.
Las posadas históricas en el Volcanoes National Park, de las islas Hawái (EE.UU.), es una experiencia única frente al volcán activo Kīlauea, con vistas al cráter Halemaʻumaʻu, que combina alojamiento asequible, historia, tradición hawaiana y la posibilidad de contemplar lava desde la ventana, destacan desde Lonely Planet.
Las cabalgatas criollas de Luisiana –procesiones de caballos y carretas por caminos rurales– celebran las raíces afroamericanas de la cultura vaquera en EE.UU. Con desfiles a caballo, música a todo volumen, baile y cocina tradicional, estas festividades comunitarias ofrecen una oportunidad única para vivir el legado de los vaqueros criollos y sentir el auténtico espíritu del sur rural estadounidense, concluyen los expertos de BIT-2026.
