En una época en la que los incendios forestales rondan los mil casos, en la que las emergencias no cesan, el trabajo del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay adquiere gran relevancia ya que este trabajo, de naturaleza voluntaria, vela por la seguridad e integridad de las personas y los bienes materiales. En ese marco, el CBVP también destaca por haber marcado un hito histórico teniendo por primera vez a una mujer al frente de esta organización.
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Se trata de Lorena Canan, una docente de Villa Hayes, quien hoy lidera a los más de 7.500 voluntarios y voluntarias desplegados en 15 de los 17 departamentos del Paraguay. Con más de dos décadas dedicadas al servicio público, habla de los desafíos que enfrenta la institución y destaca el trabajo de los voluntarios en esta loable tarea cuyos pasos incluso han inspirado a su propio hijo.
–¿Y qué es lo que –aparte de estos casi 1.000 incendios– más les preocupa a ustedes como cuerpo de de bomberos?
–Realmente la falta de conciencia de muchos sectores de la comunidad, especialmente, porque se lanzan campañas desde nuestra institución, instituciones del Estado insistentemente. Tenemos experiencia de incendios muy destructivos de zonas de la región como Chile, Bolivia Argentina. Y sentimos que la comunidad no dimensiona todo el daño que causan los incendios forestales, los daños no son solamente materiales, también son ambientales, a la salud… impactan en muchísimas cosas.

–Solemos ver en los vecindarios la quema de basuras, por ejemplo… inclusive genera controversia entre los vecinos. ¿Cómo se puede trabajar eso?
–Normalmente también buscamos trabajar en conjunto con los municipios, quienes son también responsables del manejo de las comunidades y ver que se hagan campañas de concienciación, pero por sobre todo ya cuando se detectan las situaciones, porque esto genera conflicto también entre vecinos, entre barrios… que cuando se detectan a los responsables que las sanciones sean severas y que por sobre todo se apliquen.
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–¿Y cuáles son las sanciones que tienen ahora aparte del sumario?
–Ninguna, hasta ahora de repente no hemos visto sanciones ejemplares como tal. Entiendo que sí hay multas, ese tipo de aplicaciones, pero así una ejemplar y bien fuerte aún no.
–Como la primera mujer presidenta del CBVP, ¿cuáles fueron los principales desafíos en este año de gestión?
–El desafío principal es romper por sobre todo paradigmas. Porque realmente hay mucha gente que pensaba o quizás sigue pensando que los espacios de liderazgo y los lugares de toma de decisiones no estaban preparados para las mujeres. Con mi asunción (al cargo) y también por el espacio ocupado por otras mujeres referentes hoy aquí en el país se ha demostrado que eso no es así. Siempre las mujeres tenemos que demostrar el doble en todas las actividades que realizamos y siempre nos hemos desempeñado de la mejor manera. De repente sí, hay momentos de flaqueza y decir, “no vale la pena” luchar contra cuestiones que nosotros tenemos que descontracturar y dejar de normalizar ciertos pensamientos con respecto a los espacios liderados de las mujeres.
–Bomberos Voluntarios del Paraguay, ¿cuántos son? ¿En qué lugares están? ¿Y cuál es la misión que tienen ahora?
–Desde el año 1978 hasta el año pasado que fue el último juramento de bomberos, tenemos aproximadamente 11.500 bomberos, pero nuestra fuerza operativa como tal ronda entre los 7.000 y 7.500. Estamos distribuidos en 140 cuarteles; de los 17 departamentos estamos en 15. Aún no llegamos a los departamentos de Boquerón y Alto Paraguay; estamos todavía con un proyecto en (las ciudades de) Fuerte Olimpo y Carmelo Peralta para cubrir lo que corresponde.

–En todo este ecosistema de voluntariado, ¿cuántas mujeres actualmente hay dentro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay?
–La última vez, te estoy hablando hace casi 12 años, habíamos hecho la última estadística llevábamos un 70% de mujeres y 30% de varones, que era bastante la cantidad. Creo que eso se sigue manteniendo por ahí cerca porque la mayoría de ingresantes hoy son mujeres.
–¿Y cómo fue tu historia? ¿Cómo diste este paso para hacer el voluntariado?
–Este año voy a cumplir 24 años de voluntariado, de haber ingresado al Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay. Realmente mi primer acercamiento viene de una situación trágica por la que yo pasé. Perdí a un ser querido y bueno… en ese momento había sabido de cómo el CBVP había actuado con la persona afectada. Eso me llamó mucho la atención… el trabajo que hacían, de la vocación que tienen los bomberos por rescatar, por salvar, por intentar de que esa vida vuelva… eso fue en 1999 e hice una pausa porque tenía que seguir el proceso de duelo. Luego, en el año 2002, nuevamente me encuentro con los bomberos en una colonia de vacaciones en la que yo estaba a cargo.
–Y en estos 24 años, aparte de esa experiencia traumática que te impulsó a hacer este trabajo, ¿cuál fue o cuáles fueron los hechos que más te tocaron el corazón?
–Fue en el año 2003. Yo tenía un año de ser voluntaria en mi institución. Fue en un incendio en el que también estuve yo y donde perdía la vida un camarada (Óscar Alberto Gómez Arévalos). Él tenía meses de haber jurado, un joven de 18 años que se convirtió en el primer mártir, el primer bombero caído (en combate). Eso impactó mucho y fue una prueba también para mi convicción de estar en este voluntariado y decir: “¿es esto lo que quiero?”. Me interpeló y me confrontó un poco esa situación y de medir hasta dónde llega el compromiso de nuestros bomberos.
“¡Qué fortaleza la del personal bombero!”
–Y luego… el (incendio del supermercado) Ycuá Bolaños.
–También… yo tenía dos años (de servicio) en esa época. Lo que sí me tocó fuertemente ya fueron los días posteriores (al incendio del supermercado) cuando nosotros teníamos que ayudar al contingente de médicos forenses a sacar los cuerpos no reconocibles de los contenedores, a mí me tocó el pediátrico… la verdad que eso sí me tocó bastante. Hoy me pongo a pensar ¡qué fortaleza la del personal bombero!, porque en ese momento era combatir el incendio y los días posteriores trabajar en las morgues provisorias que se montaron, hacer acompañamientos fúnebres para poder contener a las familias, íbamos a los sepelios a acompañar. O sea, era un montón de cosas que en ese momento marcaron un antes y un después en cuanto a los primeros auxilios emocionales en las emergencias y realmente en ese momento no le dimos prioridad, pero sí es demasiado importante.

–Claro, en el momento de shock no pensaron en todas esas variables.
–No, y en simultáneo teníamos que realizar varias actividades. O sea, no había una pausa para nosotros para sentarnos y reflexionar todo lo que pasó, o llorar… porque sí nos dolía, pero en ese momento nosotros teníamos que sostener a la comunidad y a la ciudadanía. Te cuento una experiencia: el año pasado nos invitaron a un encuentro con víctimas sobrevivientes de Ycuá Bolaños en memorial (de Artigas y Santísima Trinidad); yo no me animaba… después de 23 años pisé (de nuevo) ese lugar. Me encontré con todos los bomberos que fuimos invitados y estuvimos en ese acto. Fue la primera vez que volvimos a pisar ese lugar después de ese incidente. Fue demasiado impactante y fue como que cerrábamos también nosotros un ciclo que quedó un poco abierto.
–Amir Manuel Canan, tu hijo de 26 años, también eligió ser bombero voluntario, siguiendo tus pasos. Como mamá, mujer y presidenta del CBVP ¿qué sentís?
–Ver que mi hijo sigue mis pasos para mí significa mucho. Es un orgullo enorme, pero, por sobre todo, es una responsabilidad profunda. Mirar y saber que una hace y deja huellas, la verdad es que da mucha satisfacción. Pero, por sobre todo, ver que mi hijo siga esos pasos de compromiso, servicio y, por sobre todo, entrega a la comunidad, siendo bombero voluntario, me llena, nuevamente digo, de mucha satisfacción. Yo siempre voy a estar para guiar sus pasos y respetar sus decisiones. Pero me alegra muchísimo que él haya tomado esto como una decisión por vocación y no por obligación.
–Como el trabajo es voluntario, la gente siempre se pregunta, ¿por qué hacen esto? ¿Qué ganan ustedes? Y sobre todo ¿Cómo recibe el entorno de trabajo, ese voluntariado que ustedes hacen que a veces tienen que salir de su horario laboral, de su turno para ir a cubrir un hecho.
–El Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay tiene su propia ley… y hay una contraposición a ello. El Estado nos reconoce como servidores públicos, sin embargo, nosotros estamos catalogados como organizaciones sin fines de lucro, que es como nace el Cuerpo de Bomberos, a través de una necesidad también que tiene la población con respecto a las emergencias. No formamos parte del esquema como tal en cuanto a la seguridad como las fuerzas militares y la policía, pero sí cumplimos ese rol. Todos nuestros bomberos trabajan o estudian, son profesionales, tenemos médicos, ingenieros, todos tienen sus propias profesiones, pero dedican este espacio al voluntariado. El mensaje que nosotros siempre enviamos a la comunidad es que nuestro tiempo es voluntario, pero nuestro trabajo es profesional, porque fuera de lo que hacen voluntariado también dedican su tiempo para formar en el área técnica que hoy nos exigen las emergencias para poder servir con calidad
–La gente se pregunta ¿cuánto gana el bombero? ¿Qué ganan? ¿Cómo trabajan gratis?
–Los bomberos del extranjero, por ejemplo, vienen y se sorprenden cómo nosotros nos organizamos en ese sentido. Más allá de una remuneración económica es una satisfacción personal el servicio, por eso es que siempre decimos que ser bombero no es para todos. Y que cuando surge la formación en una persona de bombero no es una carrera de velocidad, sino de perseverancia y de resistencia por sobre todo. O sea, a uno le tiene que nacer esto, porque si no, no se sostiene en el tiempo.
–¿Y cómo responde el entorno laboral a este voluntariado?
–Con trabajadores del sector privado sí cuesta un poco más. Del sector público no porque la ley misma ampara de que cuando existe una emergencia de gran magnitud donde se precise la presencia de la mayoría de bomberos tienen que asistir. Pero en el sector privado dependemos de la voluntad del empleador.

“Un orgullo que no cabe en mi pecho”
Para Amir Manuel Canan Acosta, hijo de Lorena Canan, el voluntariado de su madre es “un orgullo que no cabe en mi pecho”. El joven de 26 años ha seguido los pasos de su mamá y le ha dedicado estas palabras: “Verte liderar al CBVP no es solo ver a una jefa, es ver a mi mamá haciendo historia. No solo sos la primera mujer en el cargo, sos la persona que me enseñó que el servicio y la valentía no tienen género. Cuando te veo con uniforme, veo a la mujer más fuerte que conozco, alguien que está rompiendo techos de cristal para que otros puedan pasar después. Saber que mientras me cuidas a mí, también estás cuidando a todo un país y dirigiendo a miles de voluntarios. Me hace sentir una seguridad inmensa. Admiro tu capacidad de pasar del mando firme en un operativo a la ternura de ser mamá sin perder nunca la esencia”.
@marta_escurra
