La nefasta censura de los tiempos de Morínigo

El General Higinio Morínigo, presidente de la República del Paraguay. Fotografía de DENAPRO impresa en Offset hacia 1945. Imagen original en la Imagoteca Paraguaya.
El General Higinio Morínigo, presidente de la República del Paraguay. Fotografía de DENAPRO impresa en Offset hacia 1945. Imagen original en la Imagoteca Paraguaya.

Gran parte de la generación paraguaya actual vivió y conoce de la censura en los tiempos de Alfredo Stroessner, pero ese autoritarismo y control sobre todo apareció mucho antes. En tiempos de Higinio Morínigo surgió el nefasto Departamento Nacional de Prensa y Propaganda –Denapro–. Su sistema de control y censura era tan estricto e intenso que no solo abarcaba la prensa, sino también hasta la “prostitución” en los bailes.

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El Prof. Investigador Claudio Fuentes Armadans y el joven estudiante de periodismo Juan Matías Acosta, ambos de la Universidad del Norte, presentaron el libro Denapro: Una historia de la prensa durante la dictadura de Morínigo. Se trata de un material que es un deleite de lectura y valioso contenido histórico y de aprendizaje. Con estas preguntas repasamos el contenido del material y el contexto que abarca gran parte de la historia de libertad de prensa y expresión en el Paraguay.

—¿Podríamos decir que la censura a la prensa nació con la prensa misma en nuestro país con El Paraguayo Independiente de Carlos A. López?

—En cierto sentido, si hablamos de censura de prensa, eso es correcto. Pero hay que tener en cuenta que en tiempos del viejo López no existía algo como prensa libre: toda la prensa era estatal o paraestatal. Por lo tanto, la censura no era contra otros medios locales, con excepción del caso del Eco del Paraguay, sino pensada en las disputas, sobre todo con los opositores paraguayos en el exilio y la prensa porteña.

Lanzamiento del libro Denapro: Una historia de la prensa durante la dictadura de Morínigo, durante el II Simposio Internacional de Humanidades de la Universidad del Norte en el Gran Hotel del Paraguay. En la foto: Carlos Vera Abed, Bernardo Neri Farina, Laura Penayo, Claudio Fuentes Armadans y Juan Matías Acosta.
Lanzamiento del libro Denapro: Una historia de la prensa durante la dictadura de Morínigo, durante el II Simposio Internacional de Humanidades de la Universidad del Norte en el Gran Hotel del Paraguay. En la foto: Carlos Vera Abed, Bernardo Neri Farina, Laura Penayo, Claudio Fuentes Armadans y Juan Matías Acosta.

—Los distintos actores sociales, como el Gobierno, la Iglesia y las Empresas Privadas, siempre quisieron controlar a la prensa.

—Durante el periodo previo a la institucionalización de la censura y propaganda, hubo una relativa libertad de prensa garantizada por la Constitución Nacional de 1870, pero que, en casos eventuales, hubo incidentes de mayor o menor importancia de ataques a la prensa y a los periodistas desde 1870 a 1931. No existió un sistema de represión a la prensa, pero si el ejercicio sobre todo de violencia por parte de estos actores mencionados en incidentes bien identificados.

—¿El Semanario de Avisos y Conocimientos Útiles o La Regeneración marcaron el inicio de la prensa independiente?

—Realmente el inicio de una prensa independiente fue en 1869 con La Regeneración, de los Decoud. El Semanario de Avisos y Conocimientos Útiles, iniciado en tiempos de Carlos Antonio López, fue la consolidación del Estado y su ejercicio de centralidad y dominio sobre la opinión pública paraguaya, una vez consolidada la independencia nacional luego de 1852.

—En cuanto a los presidentes constitucionales: ¿ni los liberales ni los colorados estuvieron exentos de imponer censuras a la prensa?

—En el periodo de ejercicio de la Constitución Nacional de 1870, que duró desde ese año hasta la Carta Política de 1940, tanto los políticos colorados como los liberales ejercieron en determinados momentos actos de censura y represión a la prensa y a los periodistas: o dejaron que grupos de presión, como los religiosos o empresariales, ejerzan esa violencia. En el libro están bien citados estos casos. Hasta 1931, eso fue de una naturaleza incidental, no era la normalidad la represión a la prensa, no existía un sistema o estructura para ello. A partir de 1931, año de grandes crisis políticas y sociales en el Paraguay, en vísperas de la Guerra del Chaco, eso se fue paulatinamente normalizando e institucionalizando.

El estudiante Juan Matías Acosta, coautor del libro.
El estudiante Juan Matías Acosta, coautor del libro.

—Ramona Ferreira fue la primera mujer propietaria de un medio, pero fue perseguida por la Iglesia.

—Era un momento de luchas por el libre pensamiento en el país y a Ramona Ferreira le tocó ser dos veces atacada por turbas alentadas por religiosos en contra de ella y su medio La Voz del Siglo entre 1900 y 1902. No es el único caso, en estos días el sociólogo Carlos Peris lanzó el libro Sociología paraguaya. Dos momentos, donde en el primer momento fundacional de la sociología paraguaya a principios del siglo XX –contemporáneamente a Ramona Ferreira– se atentó contra la vida del librepensador Juan José Julio y Elizalde, quien estaba dando conferencias en Villarrica en 1913 exponiendo ideas similares a las de la periodista paraguaya. Este atentado tiene un mismo origen que el de Ramona Ferreira, que es la instigación o incluso la organización por parte de la Iglesia de entonces.

—Existen muchos ejemplos, hasta patéticos, de censura y atracos a los medios de comunicación.

—Lo normal hasta 1931 en estos incidentes bien identificados era el “empastelamiento”, que era simplemente entrar y destruir los equipos o tirar los “tipos” y desordenar todo, lo que dificultaba que el medio pueda salir impreso de inmediato. Repito que igualmente no existía una sistematicidad ni institucionalización en la represión a la prensa, sino hasta el mencionado año lo que había eran incidentes.

Portada del libro que aborda el nefasto DENAPRO.
Portada del libro que aborda el nefasto DENAPRO.

—¿Por qué cree que los libros ya no causan revuelo cuando aparecen como cuando salió a la luz Infortunios del Paraguay?

—Quizás el debate público hoy en día se traslada más bien a las redes sociales, quizás allí esté la nueva ágora. Pero en 1931, ese año complicado, ese libro del doctor Teodosio González causó mucha discusión y debate.

—¿Cómo es posible que intelectuales como Arturo Bray hayan propiciado o ejecutado censuras a la prensa? Incluso se menciona a Augusto Roa Bastos y a Leopoldo Ramos Giménez en Denapro.

—En el caso de Arturo Bray, hay que recordar que él era militar, y cuando le cupo actuar en 1931 y en 1937 –a los efectos de nuestra investigación– lo estaba haciendo desde un sentido del deber de obediencia debida, en esa lógica que hoy sería imperdonable en nuestros estándares democráticos, pero no en los años 1930, cuando el Paraguay venía de años de estado de sitio y de una guerra internacional. Lo de Augusto Roa Bastos es un debate público entre estudiosos de la cultura e intelectuales sobre su rol, el cual no es claro respecto a Denapro y Morínigo, lo que mencionamos en nuestro libro es el debate, el cual todavía no es concluyente. Y lo de Leopoldo Ramos Giménez es una metamorfosis: de periodista anarquista perseguido por el empresariado yerbatero a ser funcional al Denapro con Morínigo y luego heredar durante dos décadas con Stroessner la Subsecretaría de Informaciones y Cultura, órgano que reemplazó a Denapro, siendo ya un colorado estronista convencido.

Imagen original de la fotografía de Higinio Morínigo impresa por Denapro, hacia 1945, hoja suelta, que se encuentra en la Imagoteca Paraguaya.
Imagen original de la fotografía de Higinio Morínigo impresa por Denapro, hacia 1945, hoja suelta, que se encuentra en la Imagoteca Paraguaya.

—¿Por qué fue tan nefasto y criminal el Denapro?

—El Departamento Nacional de Prensa y Propaganda –Denapro– fue nefasto porque dejó un sistema de censura tan estricto que, posteriormente a su desaparición y transformación, la prensa paraguaya –que Stroessner va a heredar de los gobiernos preliminares, sobre todo el de Morínigo– va a estar autodisciplinada. La prensa no quería un retorno a la Denapro, al punto de que su nombre fue maldito, así también esto va a fomentar una cultura de auto-censura que, si bien es cierto no impidió la represión a la prensa y a los periodistas en tiempos de Stroessner, va a facilitar su labor.

—¿Incluso se habla en el libro de un control al turismo? ¿Cómo es posible?

—En la concepción política del corporativismo fascista de Morínigo, algo iniciado ya previo a él, en la década de 1930 con Franco y con Estigarribia –pero también la propia Guerra del Chaco–, el Estado se convierte en el árbitro de toda la vida social, política, económica y cultural paraguaya. En esta lógica, el turismo no podía escapar.

—Algo tan esencial y básico como la Hora Oficial Paraguaya se convirtió en un elemento de censura con la Cadena Nacional.

—Sí. En el ámbito de la historia del periodismo radial, eso nace aquí en la década de 1940, y se va a convertir en una forma de propaganda política estatal radial obligatoria que duró décadas, hasta el final de la dictadura estronista.

Nuestra moneda, el Guaraní, nació durante la dictadura de Higinio Morínigo en medio de la corriente nacionalista.
Nuestra moneda, el Guaraní, nació durante la dictadura de Higinio Morínigo en medio de la corriente nacionalista.

—Incluso hallamos control de la prostitución en los bailes.

—Los eventos públicos tenían que ser autorizados por la Denapro, que contaba con agentes en todo el país, e incluso con móviles. Existía la idea de control moral del Estado hasta de los bailes.

—Denapro censuraba los más mínimos detalles, hasta el discurso de inauguración del Mercado de Ypacaraí.

—Incluso, los discursos debían pasar por censura previa, por supuesto hecha la ley, hecha la trampa; en ese caso se salieron del guion, cosa que ocurría. Pero esa idea de control orweliano de todo, estilo 1984, era lo que Denapro representaba.

—Lo paradójico es que permitió la difusión del folclore, la cultura paraguaya en una época en que se pensaba en la modernización. ¿Tal vez tenga que ver eso con el nacionalismo?

—No es paradógico, el programa político de la dictadura de Higinio Morínigo –la denominada Revolución Nacional– era eminentemente nacionalista y anticosmopolita, promotora del folclore y del idioma guaraní. No en balde, cuando le tocó crear una nueva divisa que reemplace al devaluado peso fuerte, la nueva moneda paraguaya que creó Morínigo se llamó guaraní.

—Los tentáculos de la censura llegaban hasta medios extranjeros, para que los paraguayos no escribieran contra el gobierno.

—Así mismo, existía un control al respecto. Con todo eso, hubo casos de solidaridad internacional impresionantes entre periodistas extranjeros y paraguayos y una sensibilidad ante las injusticias del régimen. El caso del periodista brasileño Edmar Morel es uno de muchos otros citados en el libro.

Portada del libro sobre la Prensa durante la dictadura de Higinio Morínigo editado por Arandubook y la Uninorte.
Portada del libro sobre la Prensa durante la dictadura de Higinio Morínigo editado por Arandubook y la Uninorte.

—¿Es tragicómico que los diarios locales hayan tenido que editorializar la temperatura para evitar la censura?

—Costumbre que llegó hasta Stroessner, y que Morínigo inició. Es una novela de realismo mágico latinoamericano, solo que este Macondo fue real.

—Siempre escuchamos hablar de campos de concentración y pensamos en la Segunda Guerra Mundial, pero Higinio Morínigo estableció campos de concentración también para quienes no se alineaban a su régimen.

—La denuncia de los campos de concentración va a ser constante por parte de la prensa extranjera, hay que aclarar que estos son campos de prisioneros, no campos de exterminio. Pero en un contexto de Segunda Guerra Mundial y lo que ocurría en el resto del mundo, va a ser un tópico constantemente denunciado. Más todavía de un régimen que era visto como fascista por la prensa internacional, como lo era el de Morínigo.

Un libro obligado para las bibliotecas

Prof. Dr. Juan Manuel Marcos, rector de Uninorte. En la foto aparece con Judith María Vera, entonces en Radio Nacional del Paraguay.
Prof. Dr. Juan Manuel Marcos, rector de Uninorte. En la foto aparece con Judith María Vera, entonces en Radio Nacional del Paraguay.

El libro Denapro: Una historia de la prensa durante la dictadura de Morínigo surgió de la necesidad de tener una historia de la prensa y su censura previa a la dictadura de Stroessner, y que permita ver cómo es que se construyó el sistema institucional que permitió la persecución a la prensa en aquel momento. Entonces, por medio de nuestro programa Semillero de Investigadores –el segundo que hicimos en Periodismo UNINORTE– junto con el estudiante Juan Matías Acosta investigamos en varias fuentes de archivo, hemerográficas y bibliográficas que nos permitieron reconstruir la historia del control, la censura y la propaganda de la prensa paraguaya antes de Stroessner, concentrándonos en el Denapro de Morínigo. Por supuesto, contamos con el apoyo del rector de la Universidad del Norte, el Dr. Juan Manuel Marcos, y la decana de nuestra carrera de periodismo, la Mgtr. Laura Penayo, con quienes estamos agradecidos. Además de un trabajo editorial muy bueno de AranduBooks, de Carlos Vera Abed.

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