Slackline en Monday

Una cuerda plana, un lugar –de preferencia riesgoso– en el cual desplegar ambos extremos y mucha, pero mucha concentración son los principios básicos de la práctica de slackline. Este deporte extremo, parecido a la cuerda floja, va ganando adeptos en el mundo.

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Esta desafiante modalidad deportiva tuvo su primera aparición en el Paraguay en los saltos del Monday, en Presidente Franco, una semana atrás. Allí, atletas de talla mundial, quienes participaban de una competencia internacional en Brasil, hicieron una exhibición y quedaron maravillados con el lugar.

El slackline, que en español significa “línea floja”, es un deporte extremo cuyo origen se atribuye a escaladores de California, Estados Unidos, y posteriormente se expandió a todo el mundo. Para su práctica, se usa una cinta que se engancha entre dos puntos fijos, que pueden ser árboles, cerros o edificios, entre otros lugares de altura.

Se diferencia de la tradicional cuerda floja tradicional en que el material de la guía por la que caminan los deportistas es de nailon plano y no de acero. El equilibrista que pasea entre estos dos extremos no utiliza ningún aditamento para lograr el equilibrio, solo su habilidad para mantenerse en pie y no caer.

A principio de este mes, la ciudad de Foz de Iguazú, Brasil, fue sede de una competencia internacional de este deporte. Fue el mayor evento de América Latina y los ocho mejores se ganaron su pase para el campeonato mundial.

Paralelamente a la competencia, los atletas participaron de varios desafíos, instalándose en edificios céntricos de la ciudad brasileña. En ese marco, se incluyó una jornada de exhibición en los saltos del Monday, en Presidente Franco. Allí, los atletas sorprendieron a los turistas y se pasearon en una fina cuerda sobre la caudalosa caída de agua. Además, realizaron acrobacias y se dieron el gusto de detenerse a observar la caída de agua desde una vista única y muy privilegiada. Incluso, se acostaron y sentaron en la cuerda por unos minutos como signo de extrema pericia y destreza.

La vía para la práctica fue montada en el medio del salto, que tiene una altura de unos 40 a 60 m de largo. Los atletas quedaron maravillados por el escenario, pues –además de la altura a la que están acostumbrados– la caída de agua daba movimiento al fondo del escenario y aumentaba la adrenalina.

Luigi Salvatti, de 16 años, fue el más joven y nuevo de los atletas que participaron del desafío en el Paraguay, y destacó su experiencia. “Daba mucho miedo, mucha emoción al estar muy cerca de la caída del agua, mucha adrenalina”, comentó al terminar su proeza, celebrada por los turistas que se encontraban en el lugar.

El viento y la presión del agua fueron las dos grandes dificultades para los atletas, quienes calificaron la experiencia como “única y fantástica”. Los anfitriones en los saltos del Monday fueron los integrantes de la Escuela de Deportes Raider Guaraní (EDRG), ubicada en la reserva Maharishi, quienes brindaron, además del espacio, todo el apoyo técnico a los participantes.

El secretario de EDRG, profesor Jorge Triandafilide, destacó que es la primera vez en nuestro país que se practica esta modalidad. Los deportistas y organizadores del evento vieron a los saltos del Monday como un lugar único para practicar el slackline. Tal es así que iniciaron las conversaciones para que sea sede de la próxima competencia mundial. Con este acercamiento, además de fomentar el turismo, significará la difusión de esta modalidad deportiva, según Triandafilide.