La problemática que plantea la circulación de vehículos usados ya ha sido analizada y debatida a nivel nacional, incluso por consultarías internacionales contratadas para evaluar el impacto ambiental de su uso. A lo anterior, habría que sumarle la cuestionada calidad de los combustibles que se utilizan con niveles o concentraciones elevadas de partículas y gases tóxicos que se liberan a la atmósfera, como el monóxido de carbono y el dióxido de nitrógeno, con la lógica consecuencia de contaminar el ambiente y afectar la salud de las personas, principalmente a niños y mayores.
PROBLEMÁTICA
Desde el punto de vista ambiental, las emisiones que despiden los vehículos constituyen un problema que en vez de disminuir, se agrava. El humo negro que despiden por el escape es una prueba irrefutable del estado en que muchos se encuentran y circulan. En comparación con otros países de América, Paraguay cuenta con menores exigencias ambientales y normas de calidad del aire, y carece de protocolos para minimizar la contaminación atmosférica automotriz. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta se encuentra en las siguientes causas, entre otras: la legislación vigente sobre la materia es permisiva, dado que autoriza el ingreso de vehículos con hasta con10 años de antigüedad, incluso más, gracias a la aplicación de medidas de inconstitucionalita, cuando países como Perú o Bolivia limitan el ingreso a cinco años, y Argentina y Brasil directamente lo prohíben. Los mecanismos para educar y sensibilizar a los conductores y contrarrestar esta situación son débiles o inexistentes, teniendo presente que cuando se trata de autos de descarte, producen una mayor contaminación al circular.
DAÑOS ALA SALUD
Son varios los especialistas que afirman que la contaminación del aire plantea una nueva realidad a la población con una mayor incidencia de asma, alergias, enfermedades pulmonares y en casos más severos cáncer, a consecuencia de la contaminación ambiental. Ello estaría agravado por el uso de combustibles que no cumplirían con los estándares internacionales de calidad en cuanto a niveles de azufre y otros tóxicos, por cuanto superarían las concentraciones permitidas, con lo que aumentaría la cantidad e material particulado tóxico en el ambiente.
CONCLUSIÓN
Los conocimientos y experiencias de otros países existen y están disponibles. Es cuestión de “poner manos a la obra” y de velar por la salud de todos los que habitamos en el país. Una frase de Stephen Hawking afirma que nuestra capacidad para dañar o destruir el ambiente (por la grave contaminación del aire) aumenta a mucha mayor velocidad que nuestra sabiduría, en el uso responsable de esa capacidad. Y es en esto de la sensibilidad y capacidad responsable en lo que se debe insistir, con actividades de concientización ciudadana, campañas educativas y otras que ayuden a un mejor bienestar general para la población rural y urbana.
(*) Especialista en Comunicación Rural
