Los residuos o basuras, resultan principalmente de los hábitos y actividades humanas que generan enormes cantidades de materiales y productos de desecho de diversa naturaleza, que necesitan ser eliminados o procesados de alguna manera. En principio, estos residuos, deben ser tratados, reciclados o desechados de una forma segura, que evite contaminaciones y daños tanto ambientales como sanitarios, los que por otra parte cada vez se tornan más frecuentes y perjudiciales para la vida de personas y animales.
UNA REALIDAD
Para quienes se apoyan en el componente cultural de la ciudadanía para justificar esta desidia e indiferencia; esta carencia de responsabilidad ambiental; esta falta de ética; conviene señalar que las basuras acumuladas aumentan; lo mismo que el deterioro ambiental; la contaminación del aire es cada vez mayor; y en consecuencia, las enfermedades que esto ocasiona, van en franco incremento, ante la inacción de las autoridades sanitarias y ambientales. Y quienes puedan acceder a las páginas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Organización Panamericana de la Salud (OPS), podrán informarse y corroborar cuales son las perspectivas que se estiman con respecto a la generación de basuras por habitante. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) prevé para el año 2025, la multiplicación por 5 (cinco) de la generación de desechos per cápita principalmente en las naciones desarrolladas.
LAS TRES R y las BPA
En numerosos países, la problemática que plantean los residuos domiciliarios, ha contado con respuestas e iniciativas alentadoras por parte de los propios habitantes e instituciones encargadas de su recolección y reutilización, como las municipalidades.
En Paraguay existen iniciatiavas públicas y privadas que apuntan a la adopción de medidas conservacionistas de producción, consumo, reutilización, y reciclaje de productos. Un ejemplo, son los recipientes o contenedores de distintos colores ubicados en paseos centrales y espacios públicos para depositar los desperdicios según su origen: plásticos, vidrios, restos de comidas y vegetales; papeles, cartones. Otro buen ejemplo, son los emprendimientos que aplican al menos una de las tradicionales Tres R: Reducir la producción, el consumo y los desechos. Reutilizar los productos, prolongando su vida útil. Reciclarlos una vez que son desechados. En el campo, los protocolos de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), incluyen el cumplimiento de normas en cuanto al manejo de desechos y contaminantes (envases de agrodefensivos), de tal forma de cuidar el ambiente y garantizar la inocuidad de los alimentos animales y vegetales, tanto para consumo humano como animal.
CONCLUSIÓN
Resulta increíble la indiferencia ciudadana y la negligencia; la falta de esfuerzo de las autoridades municipales, sanitarias y ambientales, que no pueden aplicar las estrategias sostenibles que este grave problema exige. Se debe dejar de lado la cultura de la basura; es necesario definir, aplicar y evaluar políticas; campañas educativas, sanitarias y ambientales a diferentes plazos, si es que se pretende reducir los efectos nocivos para la salud, de la creciente acumulación de residuos de todo tipo, en el país. Joaquín Araújo, naturalista español dijo: “La tierra es nuestro refugio; ayudemos a protegerla y cuidarla ya que ello depende el futuro de muchas generaciones.”
(*) Especialista en Comunicación Rural
