“Tenemos una parcela de soja en la que se está haciendo el trabajo de perfeccionamiento y adecuación a los conceptos físicos-químicos y microbiológicos a la estructura del suelo desde hace cuatro años aproximadamente. Anteriormente, en la parcela se utilizaban los tres elementos básicos, que son: nitrógeno, fósforo y potasio (NPK). No obstante, se presentaron situaciones adversas; es decir, enfermedades a causa de los desequilibrios de nutrientes”.
Una de las carencias, de acuerdo a los análisis del suelo, era el azufre, un elemento fundamental en cuya ausencia genera la lignificación del sistema radicular, situación que se traduce en la mortandad de la planta.
PLANTAS ENFERMAS
Durante las siembras tempraneras de setiembre, cuando las temperaturas eran aún bajas, era notable la rajadura del tallo y, en consecuencia, ocasionaba la penetración de hongos malignos al sistema radicular. Esto, por supuesto, enfermaba a las plantas y provocaba que las chauchas de soja se abran antes de estar cargadas.
“Nos dimos cuenta de que para lograr mejores rendimientos, era necesario un equilibrio entre todos los elementos que componen el suelo, sean macro y micronutrientes. Hay microelementos en los que estamos pobres y hay que ir suplementando. La idea es buscar el equilibrio y evitar el exceso de aluminio”.
COBERTURA VEGETAL
A pesar de que en la parcela estudiada se manejaba bien el concepto de cobertura de suelo, este ítem sigue siendo una materia pendiente entre los productores. Es fundamental producir 10 a 12 ton. de masa seca por año. Esto, a su vez, deberá ser obligatorio los años posteriores y combinar con el tipo de cultivo que se trabaja.
“Si el productor quiere desarrollar soja, deberá tener maíz, mileto, sorgo y avena dentro de esa linea. Si quiere producir girasol, puede combinarlo con nabo para aprovechamiento de nitrógeno”.
En la parcela visitada, una parte estaba cubierta por girasol, que servirá de cobertura al siguiente cultivo, la soja. Luego, la recomendación es sembrar trigo.
Cabe destacar que el girasol es altamente exigente en boro, por lo que la soja irá reciclando parte de esos elementos y dejará un aporte de nitrógeno para la posterior cultura que será el trigo.
El productor que pretenda obtener altos rendimientos, indefectiblemente, debe recurrir a la cobertura vegetal. Producir a suelo desnudo no es sostenible ni sustentable. Todo pasa por la cobertura, más aún teniendo en cuenta los cultivos de renta. “Si voy a hacer soja, necesito graminea. Si voy a hacer girasol, necesito combinar cultivos de vicia, mileto o nabo para un aporte de nitrógeno al suelo. Si tengo un suelo que tiene menos de 1,80 de carbono en su estructura, en relación con uno de 1,50 y otro que pase, por cada 30 a 50 puntos voy a tener 500 kg menos de soja por hectárea”.
Un suelo con cobertura está protegido de las lluvias y los granizos, además de propiciar una enorme cantidad de retención de agua. Así se mantiene la vida dentro de la estructura del suelo y no se inhiben los microorganismos que deben aportar lo suyo.
USO DE SILICIO
“Este es un elemento con el que trabajamos desde hace tres años y da muy buenos resultados en la parte física del suelo. Si tengo el suelo con mucha arcilla, con el silicio consigo disminuir la relación de arcilla y elevar la relación de arena. Así obtenemos mayor oxigenación en la estructura del suelo”.
El suelo debe ser grumoso, de olor agradable, sin presentarse duro o compactado. Por otra parte, la raíz de los vegetales necesita de aliados (nutrientes) para un mejor desarrollo.
Igualmente, mediante la aplicación de silicio se hace propicia una mayor rusticidad de las plantas, por lo cual resisten con más fuerza a las plagas y temperaturas extremas.
CÓMO OPTIMIZAR RENDIMIENTOS EN SOJA
Para producir 4 ton. de grano, es indispensable producir 4 ton. de raíces y 4 ton. de tallos. Si el cultivo no presenta buen desarrollo radicular, la producción estará limitada. “La llave de la buena productividad está en el sistema radicular, no solo en la parte aérea”.
Con prácticas conservacionistas, como la rotación de cultivos, cobertura vegetal y adición de nutrientes necesarios, es posible mejorar la media nacional de rendimiento por hectárea. “En soja aumentamos entre 500 y 700 kg/ha. Algunas parcelas llegaron a producir 5500 kg/ha y nuestra media está por encima de 4000 kg/ha”.
GIRASOL
Este cultivo tiene algunas limitantes, además de poseer la presión de las palomas, principalmente. No obstante, existen nuevas variedades de girasol que inclinan la cabeza y evitan pérdidas en rendimiento para el productor.
El girasol es una excelente alternativa para la rotación del cultivos, factor que beneficiará mucho a la biología del suelo, que necesita de materia orgánica y nutrientes. Además, el agricultor no debe mover la estructura del suelo para evitar la compactación. Antes, durante y después de cualquier cultivo, debe recurrir a la cobertura de suelo. Cada movimiento de suelo significa tres años de pérdida en el sistema de plantío directo. En el caso de presentarse problemas, puede realizar un tratamiento con silicio para equilibrar la parte de arcilla, arena y limo.
Con equipamientos técnicos, es prioritario mover solo el 20 % de la estructura del suelo. El 80 % restante queda a cargo del sistema radicular de los cultivos. Así se genera un clima ideal para el buen desarrollo de cada cultura.
(*) Especialista en mejoramiento de suelos.
